Ya casi San JUAN DIEGO
Naci�, al parecer, en 1474 en el Calpulli de Tlayacac en Cuauhtitlan y muri� el 30 de mayo de 1548, su nombre de nacimiento Cuauhtlatoatzin, que significa: "El que habla como �guila" o "�guila que habla". Estuvo casado con Mar�a Luc�a, quien muri� en 1519, con quien tuvo dos hijos. Se conservan documentos hist�ricos de uno de sus hijos y de una de sus nietas.

Probablemente fue bautizado por los primeros franciscanos en 1524, reci�n terminada la conquista de Tenochtitlan, cuando contaba con 57 a�os.

En 1531, viv�a con su t�o Juan Bernardino en Tulpetlac, cuando el s�bado 9 de diciembre, se dirig�a a la misa sabatina y a la �doctrina�, en Tlaltelolco, donde se ubicaba el primer convento franciscano en lo que hoy es la Ciudad de M�xico, cuando tuvo lugar la primera aparici�n y se convierte en el mensajero entre la Virgen y el obispo Fray Juan de Zum�rraga, a quien lleva por primera ocasi�n la petici�n de construir un templo a la Virgen en el cerro del Tepeyac.

Es el vidente de Santa Mar�a de Guadalupe y su "embajador-mensajero�. Fue beatificado en la Bas�lica de Guadalupe de la Ciudad de M�xico el 6 de mayo de 1990 por el Papa Juan Pablo II durante su seg�ndo viaje apost�lico a M�xico.

Tilma o ayate 
Frecuentemente se denomina tilma al tejido en el que est� estampada la imagen de la Virgen de Guadalupe. Esta palabra, que procede del n�huatl tilmatli, es el nombre de un lienzo de tela que sol�a ser de algod�n y que usaban los indios pudientes.
El ayate, en cambio, es un tejido burdo confeccionado con hilo de maguey, que era usado por los hombres de campo y los pobres, como era el caso de Juan Diego.

Ambos tejidos cumpl�an una funci�n similar a la de la capa, anud�ndose al cuello o en el hombro, cubriendo el cuerpo hasta la altura de la rodilla. Sin embargo, dada la pobreza de Juan Diego, �l s�lo pod�a portar un ayate, que es entonces el t�rmino m�s correcto.


El t�rmino �Beato�
Se reconoce por el proceso llamado de "beatificaci�n". Adem�s de los atributos personales de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a trav�s de la intercesi�n del Siervo/a de Dios y verificado despu�s de su muerte. El milagro requerido debe ser probado a trav�s de una instrucci�n can�nica especial, que incluye tanto el parecer de un comit� de m�dicos (algunos de ellos no son creyentes) y de te�logos. El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida m�rtir. Los beatos son venerados p�blicamente por la iglesia local
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