Neptuno, la Inspiración

- El planeta Neptuno está asociado con el dios romano del mismo nombre y se relaciona con las cosas del mundo etéreo, que no necesariamente se puede captar, medir, ni siquiera ver. Aunque en la mitología sea una figura masculina, la energía que personifica es femenina. Es el dios de los océanos y las profundidades. Es un símbolo del mar de sentimientos colectivos que desde las profundidades nos mueve a sumergirnos en la masa. Se ve esta energía en cualquier multitud motivada por un estímulo único. Es una emoción dominante que busca expresarse y que existe en todos nosotros. Para verla en acción no hace falta más que ir a un partido de fútbol.

En otro nivel Neptuno se relaciona con la niebla y la bruma. Nos hace sentir desorientados y confusos, poco claros de nuestras metas y objetivos; o nos inclinamos a andar flotando a la deriva y dejarnos llevar por cualquier cosa que se presente. Puede ser que decidamos no ver más que lo que fundamenta nuestra fantasía, pero tarde o temprano lo más probable es que la realidad se desplome sobre nosotros.

En la Carta Astral todas estas manifestaciones las podemos ver según la casa signo y aspecto de Neptuno.

La fantasía, el romance, el encanto, el éxtasis, la visión mística, los estados de conciencia superior, son todos rostros de Neptuno que en algún momento todos experimentamos. Si bien es cierto que quedarnos sólo en este estado puede ser destructivo, son aspectos de la realidad que necesitan tener un espacio para expresarse en la vida personal.

Neptuno nos hace idealizar todo lo que toca, como si tuviera que darnos lo que hemos perdido. Ponemos ahí grandes esperanzas e ilusiones, pero luego la realidad nos decepciona. La sensación con este planeta es de andar en la búsqueda de algo que siempre estamos a punto de encontrar, pero nada es tan ideal como la imagen que él nos muestra.

Una situación muy típica de este planeta es en el amor. Cuando la persona tiene una idea totalmente irreal de lo que es tener una pareja, la busca por mucho tiempo y cuando por fin siente que se encontró con su alma gemela, la realidad le muestra la otra cara: una persona como todas las otras, con cualidades y defectos. Aquí aparece la decepción. La tendencia de Neptuno es evadir cualquier enfrentamiento con el dolor; su recurso es buscar consuelo en el bar o en el botiquín. También es posible que asumamos el papel de víctimas y andemos en busca de un salvador, queremos que aparezca alguien que se haga cargo de nosotros en ese aspecto de la vida, con lo cual evadimos totalmente la responsabilidad y el esfuerzo personal.

El desafío que nos plantea es ver la situación desde otro punto de vista. En lugar de buscar nuestra felicidad exclusivamente en las realidades externas de la vida, volvemos la atención hacia dentro, y finalmente es posible que descubramos que esa bienaventuranza que buscábamos la teníamos en nuestro interior.

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