FUENTE: http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=198298&IdxSeccion=0
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El gen de los obesos |
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Un
estudio realizado por Philippe Froguel, del Instituto Pasteur de Lille, y
colegas del Imperial College, de Londres, descubrieron que la falla de un gen
que causa resistencia a la insulina podría ser la causa de obesidad en
alrededor de la mitad de las familias.
Los investigadores estudiaron los genes de 1225 chicos obesos, de entre cinco y
once años, y de 1205 chicos de peso normal. Los del primer grupo tenían entre
el doble y el triple de riesgo de tener una copia del gen ENPP1 mutada.
Los científicos descubrieron que esta mutación contribuye tanto a la obesidad
como a la aparición temprana de diabetes tipo II. Ambas condiciones aumentan el
riesgo de enfermedades graves, como las cardiopatías.
El estudio también analizó a los padres y abuelos de los chicos. Se descubrió
que ellos poseían un riesgo similar de obesidad y diabetes asociada con la
variante fallada del gen.
Froguel dijo a la revista británica New Scientist que el “estudio
muestra que la resistencia a la insulina podría ser la causa y no sólo la
consecuencia de la obesidad”.
Ya a los cinco años chicos con la variante mutada del gen pueden estar muy
excedidos de peso. Al bloquear la hormona insulina, la versión fallada de este
gen altera la forma en que el organismo almacena la energía y procesa el
azúcar.
El problema surge cuando el gen mutado se une a los receptores de insulina del
organismo, especialmente en el cerebro y el páncreas y, de esa manera, evita
que el cuerpo procese la insulina.
Como resultado, la insulina libre en el cuerpo conduce a un exceso de
producción de glucosa por parte del hígado, algo que generalmente ocurre sólo
cuando una persona no ha comido durante muchas horas.
Los tejidos adiposos absorben esta glucosa y la almacenan en capas de grasa, lo
que de esa forma conduce a la obesidad.
Esta resistencia a la insulina también altera la secreción de insulina por el
páncreas, lo que lleva a un riesgo incrementado de diabetes tipo II.
Otro de los efectos de este gen mutado es que podría causar falta de saciedad.
Froguel explicó: "No creo que haga que la gente se sienta siempre
hambrienta, sino que es un efecto más sutil", afirmó.
Además de esta predisposición genética, los científicos destacaron que los
factores ambientales son importantísimos en estos desórdenes. En las tres
generaciones de familias estudiadas, ellos pudieron advertir obesidad y
ocasionalmente diabetes en chicos cuyos padres o abuelos sólo estaban
comenzando a manifestar una tendencia a ser gordos.
Según el estudio, los veinte años de diferencia entre una y otra generación
muestran las devastadoras consecuencias de factores ambientales más recientes,
como los alimentos de alto contenido glucémico y la falta de actividad física.
Científicos del equipo francés e inglés dijeron a Nature Genetics que
este hallazgo podría ayudar a diseñar un test para individualizar a las
personas que poseen la copia mutada del ENPP1, identificar el problema
precozmente, intervenir y salvar vidas.
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