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En Culiacán
Las flores andantes a diario rondan por
la Catedral
prietitas unas, blancas otras; hermosas
con simpatía
otros pimpollos, deambulan también por
la ciudad
dándole puntapiés a la empedernida
melancolía
El humo pardo de golondrinas, que por
las tardes
vomitan las viejas chimeneas con ritmo
desigual
y, las negras púas de pájaros blindan
los cables
bajo vésperos arreboles formando lomos
de chacal
Tras la verde valla de álamos y sauces
llorones
los perezosos ríos ocultan su identidad
y, las ninfas culiches ahí se refrescan
por montones
la tersa piel que Dios les dio a la de
Culiacán.
Pedro Rivas Hernández
Agosto 26 de 1991
Culiacán, Sinaloa |