INTRODUCCIÓN
Cada uno de los tres siglos pasados ha estado
dominado por una sola tecnología.
El siglo XVIII fue la etapa de los grandes sistemas
mecánicos que acompañaron a la Revolución
Industrial. El siglo XIX fue la época de la máquina de vapor.
Durante el siglo XX, la tecnología
clave ha sido la recolección, procesamiento y distribución
de información.
Entre otros desarrollos, hemos asistido a la instalación de redes telefónicas en todo
el mundo, a la invención de la radio
y la televisión,
al nacimiento y crecimiento sin precedente de la industria
de los ordenadores (computadores), así como a la puesta en orbita de los satélites
de comunicación.
A medida que avanzamos hacia
los últimos años de este siglo, se ha dado una rápida convergencia de estas
áreas, y también las diferencias entre la captura, transporte
almacenamiento
y procesamiento de información
están desapareciendo con rapidez. Organizaciones
con centenares de oficinas dispersas en una amplia área geográfica esperan tener
la posibilidad de examinar en forma habitual el estado actual de todas ellas,
simplemente oprimiendo una tecla. A medida que crece nuestra habilidad para
recolectar procesar y distribuir información,
la demanda
de más sofisticados procesamientos de información
crece todavía con mayor rapidez.
La industria
de ordenadores ha mostrado un progreso espectacular en muy corto tiempo.
El viejo modelo
de tener un solo ordenador para satisfacer todas las necesidades de cálculo
de una organización
se está reemplazando con rapidez por otro que considera un número grande de
ordenadores separados, pero interconectados, que efectúan el mismo trabajo.
Estos sistemas,
se conocen con el nombre de redes de ordenadores.
Estas nos dan a entender una colección interconectada de ordenadores autónomos.
Se dice que los ordenadores están interconectados, si son capaces de
intercambiar información.
La conexión no necesita hacerse a través de un hilo de cobre,
el uso de láser, microondas
y satélites
de comunicaciones.
Al indicar que los ordenadores son autónomos, excluimos los sistemas
en los que un ordenador pueda forzosamente arrancar, parar o controlar a otro,
éstos no se consideran autónomos.
A mediados de los 70 diversos
fabricantes desarrollaron sus propios sistemas de redes locales. Es en 1980
cuando Xerox, en cooperación con Digital Equipment Corporation e Intel,
desarrolla y publica las especificaciones del primer sistema comercial de red
denominado EtherNet. En 1986 IBM introdujo la red TokenRing. La mayor parte del mercado utiliza hoy día la
tecnología del tipo EtherNet.
En 1982 aparecen los
ordenadores personales, siendo hoy una herramienta común de trabajo. Esta difusión
del ordenador ha impuesto la necesidad de compartir información, programas,
recursos, acceder a otros sistemas informáticos dentro de la empresa y
conectarse con bases de datos situadas físicamente en otros ordenadores, etc.
En la actualidad, una adecuada interconexión entre los usuarios y procesos de
una empresa u organización, puede constituir una clara ventaja competitiva. La
reducción de costes de periféricos, o la facilidad para compartir y transmitir
información son los puntos claves en que se apoya la creciente utilización de
redes.-