CUMPLEAÑOS
El gorila Flatus paseaba por el bosque camino de su casa. Siente hambre y de un arbusto come unas bayas, que no le sientan demasiado bien, rápidamente le empiezan los retortijones.
Un chimpancé se cruza en su camino y le saluda amablemente, Flatus le devuelve el saludo, al tiempo que aprieta su esfínter anal. Al verse por fin solo deja libre la ventosidad.
El mismo se sorprende del olor, con las manos aventa ansiosamente y sigue su camino. Cada pocos pasos levantaba una pierna y suelta un pedo.
Llega a la puerta de su casa:
- Como se me escape alguno delante de mi mujer..., tengo que aliviarme ahora.
Soltó una gran flatulencia con la esperanza de terminar con el problema. Sacó las llaves y al agacharse... otro pedo. Sacudió y sacudió, intentando liberarse del olor.
Su esposa le esperaba dentro y con una mirada pícara le dijo:
- Hola cariño, ¿No recordabas que hoy es tu cumpleaños? Tápate los ojos que tengo preparada una sorpresa. A ciegas pasó al salón y se sentó en su sillón: - Espérame aquí, sólo tardaré un momento.
Se quedó solo, feliz esperando la sorpresa, pero su estómago comenzó otra vez a dar vueltas, al estar solo en la habitación y con la esperanza de que el olor se habría disipado antes de la llegada de su mujer, soltó otro cuesco. El olor era terrible, braceó y braceó con la esperanza de disiparlo, pero la habitación era pequeña y el tufo no se iba.
Como su mujer no llegaba, se atrevió a soltar otro, logrando, si cabe, empeorarlo. Los sudores le bajaban por la frente, braceaba y braceaba, al fin tuvo suerte y para cuando su mujer apareció los olores habían desaparecido:
-Cariño, ya estoy aquí, ahora puedes abrir los ojos.
Y abrió los ojos y le esperaba una gran sorpresa.