REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

VICERRECTORADO DE ESTUDIOS DE POSTGRADO

UNIVERSIDAD YACAMBÚ

 

 

 

DOCTORADO EN GERENCIA

 

 

 

TRABAJO DEL SEMINARIO AVANZADO. LA GERENCIA Y EL APRENDIZAJE ORGANIZACIONAL.

 

 

 

 

TITULO: LOS ENFOQUES CONTABLES Y LA TOMA DE DECISIONES.

 

     Autor: Lic. José María Rueda R.

     Cédula de Identidad: 5.682.882

     Evaluador: Dr. José Pardo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Barquisimeto, Octubre 2008.

 

INTRODUCCION.

 

Hoy en día, nadie niega el carácter científico de la Contabilidad, aunque no han faltado autores que han negado su autonomía científica. La Contabilidad tiene una problemática propia y particular derivada de la consecución de su objetivo último, por lo que al igual que otras ciencias, debe llevar a cabo una serie de funciones específicas que podrían enmarcarse en el denominado método operativo de la misma. El profesor Cañibano (1996) señala al respecto que el método contable, es “un conjunto de postulados y premisas subsidiarias que permite someter a observación la realidad económica, expresar en un lenguaje convenido los aspectos cualitativos y cuantitativos de dicha observación conforme a unas reglas que garantizan un determinado grado de objetividad, y procesar la información resultante siguiendo unos criterios que permitan obtener estados sintéticos que contengan agregados relevantes”.

 

La Contabilidad desarrolla una metodología específica para obtener y suministrar información del estado y evolución de determinadas realidades

económicas; se materializa en las funciones de captación, simbolización, medida, valoración, representación, coordinación, agregación, que junto a las de análisis e interpretación, y sirviéndose inicialmente de un proceso de inducción que posteriormente se torna en deductivo, permite la obtención de la realidad económica revelada, representativa, en términos contables, de una realidad que mediante una simple observación se presentaría inexpresiva y desordenada.

 

Tradicionalmente la contabilidad ha sido tratada como un campo de conocimientos científicos vinculado a la economía, derivado de la economía de empresa, muy tecnificado y profesionalizado. La contabilidad ha tenido una concepción utilitarista y mecanicista del proceso de elaboración de la información contable por lo que se considera a la contabilidad como un conjunto de técnicas de registro de los hechos económicos, útil y necesario, aunque secundario para el desarrollo de otras parcelas de la economía de empresa.

Este enfoque ha supuesto una visión parcial del entorno en el que opera, ya que la contabilidad tiene un enfoque social y las prácticas contables persiguen la creación de una imagen de la realidad a la que se aplican; transformando los flujos físicos en cifras, sus diferencias cualitativas y cuantitativas en valores financieros, etc. es decir convierte cualidades en cantidades.

 

La contabilidad se define dentro de un marco económico determinado y dicho marco está evolucionando con cierta rapidez, pero el marco aún predominante es el de una  economía de mercado, con propiedad privada de los medios de producción, decisiones económicas dispersas y ánimo de lucro, que ha generado distintos desvalores como:

·      El uso desenfrenado y la utilización sin “número, peso ni medida” de las materias primas y, en general, de los bienes de la tierra tanto reciclables como no. El favorecimiento del consumismo desmesurado.

·      Todo ello mesurado financieramente con la regla de la mayor ganancia posible.

·      El desarrollo de la idea de producir lo antes posible, lo más posible y lo más barato posible para sobrevivir ante la dura competencia[1].

 

Lo anterior presupone, que cuando se trate de términos contable a nivel gerencial y o empresarial este no debe estas separado del proceso de toma de desiciones, partiendo de los diferentes conflictos que genera el trabajo diario.

 

La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las alternativas o formas para resolver diferentes situaciones de la vida, estas se pueden presentar en diferentes contextos: a nivel laboral, familiar, sentimental, empresarial, etc., es decir, en todo momento se toman decisiones, la diferencia entre cada una de estas es el proceso o la forma en la cual se llega a ellas. La toma de decisiones consiste, básicamente, en elegir una alternativa entre las disponibles, a los efectos de resolver un problema actual o potencial, (aún cuando no se evidencie un conflicto latente).

 

 

Para tomar una decisión, no importa su naturaleza, es necesario conocer, comprender, analizar un problema, para así poder darle solución; en algunos casos por ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una mala o buena elección puede tener repercusiones en la vida y si es en un contexto laboral en el éxito o fracaso de la organización, para los cuales es necesario realizar un proceso más estructurado que puede dar más seguridad e información para resolver el problema. Las decisiones nos atañen a todos ya que gracias a ellas podemos tener una opinión crítica.

Es propósito en el presente trabajo hacer una valoración  de los enfoques contables así como de la  relación que guarda con la toma de desiciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DESARROLLO.

 

Son numerosos los autores que coinciden en otorgar a la Contabilidad su estatuto de cientificidad. Cerboni la consideró como “ciencia de la administración hacendal”; Besta, como “ciencia del control económico”; Massi la entendió como “ciencia de la administración del patrimonio”; López Amorín, “ciencia del equilibrio patrimonial”. Igualmente es considerada como ciencia sustantiva por otros varios tratadistas extranjeros, así como por todos los españoles que consideran la Contabilidad como ciencia y, en especial, los profesores Rodríguez Pita: “ciencia que estudia las leyes del equilibrio patrimonial producido por los actos administrativos”, y Fernández Pirla, quien de una forma concreta dice que la Contabilidad “con ser ciencia económica, es ciencia autónoma con leyes y principios propios que permiten que juzguemos el análisis precontable como auténtico contenido de la Contabilidad, considerada en su dimensión científica”(Requena, 1965).

 

Calafell (1963) señala que: “…los autores han profundizado en torno a la fundamentación de la Contabilidad como ciencia basándose en los caracteres que, según la lógica, deben reunir unos conocimientos para ser considerados como científicos, estudiando el objeto material, el objeto formal y el fin de la ciencia contable (Fernández Pirla, Calafell). Otros han utilizado la Axiomática de las ciencias formales y han constituido sistemas de axiomas, teoremas, postulados y definiciones a las cuales someten la realidad económica con objeto de ser tratada con rigor científico y de enunciar los principios y normas de la ciencia de la Contabilidad (Mattessich, Holzer). Por último, en la actualidad, existe un grupo de autores que aplican a la demostración científica de la Contabilidad los principios de la teoría de conjuntos y de la lógica simbólica, tendiendo a una teoría formal de la Contabilidad (Devine, Ijiri, Mattessich)”. (p. 175)

 

Para Braithwaite (1965):

 Una teoría científica es un sistema deductivo en el que se sigue lógicamente consecuencias observables de la consideración conjunta de hechos observables y el conjunto de hipótesis fundamentales del sistema; por tanto, todo estudio de la naturaleza de una teoría científica es estudio de la del sistema deductivo que se utilice en ella. (P. 165).

 

Mattessich (1966) se cuestiona si el vocablo teoría, utilizado en la terminología científica convencional, resulta procedente en el caso de la Contabilidad. Así se plantea el mencionado autor si ésta “es simplemente un conjunto de leyes y dogmas de dirección junto con la descripción de los instrumentos que sirven para el cumplimiento de estas leyes o aspira a ser algo más riguroso” (P. 145).

 

Este autor (Mattessich), en clara coincidencia con Braithwaite, argumenta que para analizar la medida en que la Contabilidad resulta susceptible de acomodación al concepto de teoría científica, deben ser objeto de consideración cuatro elementos fundamentales:

·         Los hechos observados, o sea, los observables o hipótesis empíricas de la   contabilidad.

·         Las hipótesis fundamentales, también llamadas por Carnap inobservables.

·         La conjunción de ambos, es decir, los principios puente de Hempel y reglas de transformación de Carnap.

·         La deducción de consecuencias observables.

 

En referencia a los hechos observados, su identificación es bien sencilla, pudiéndose concretar en objetos económicos, agentes económicos, además de sus cambios, interacciones y relaciones. Estos últimos hechos observados “consisten en transacciones económicas pasadas o futuras entre las anteriores entidades (es decir, entre el conjunto de objetos y agentes)” (Mattessich, 1966).

 

Según Mattessich, los elementos anteriormente descritos como observables constituyen los elementos originales o primarios, no obstante lo cual, subraya el referido autor la circunstancia de que, en contabilidad, las observaciones fácticas dependen, en realidad, de teorías, como por ejemplo lo prueba la valoración de los objetos económicos, que constituyen una construcción teórica más que una noción primitiva (Mattessich, 1966).

En relación a los objetos económicos, Mattessich (1964) realiza una distinción entre objetos económicos reales, tales como bienes y servicios, y objetos económicos financieros, como son los derechos. Ambas tipologías se integran en el mundo económico en un sólo conjunto específico de elementos vinculados hacia la producción y el consumo. De otra parte, cabría considerar al hombre como un ente natural aislado, como agente económico colaborador de la interacción económica, en especial, en diferentes funciones, cuya realización la efectúa integrado en unidades sociales de distintos órdenes. De esta forma, los bienes y agentes son susceptibles de agrupación para integrarse en subconjuntos del mundo económico de forma que, bajo la denominación de unidades económicas, constituyen el marco en donde tiene lugar tal actividad, las cuales pueden también integrarse en unidades de orden superior e incluso formar una sola unidad económica, fuera de la cual no existen elementos económicos. (Requena, 1988).

 

Tales matizaciones no hacen más que corroborar el carácter difuso de la distinción entre los conceptos de observable e inobservable. Así Mattessich reconoce que la discriminación entre ambos constituye más una cuestión de grado que una diferencia en sí misma.

 

Por su parte, en Contabilidad, las hipótesis fundamentales son aún más difíciles de establecer que los propios hechos, dificultad que se agrava ante la circunstancia de que, en nuestra disciplina las decisiones vienen, usualmente, condicionadas por los objetivos específicos que se persigan, como lo prueba el hecho de que, en ocasiones, mientras que ciertas hipótesis pueden resultar válidas para un determinado propósito, para otro u otros proceden hipótesis distintas.

 

Aunque lo anterior puede dificultar el establecimiento de una teoría de la Contabilidad aplicable a la toma de decisiones (o como se propone esta tesis llamar a ese nuevo enfoque, Contabilidad Gerencial), también es cierto que “tales dificultades pueden salvarse fácilmente” (Mattessich). Sería suficiente con señalar los objetivos que correspondieran, tras lo cual, ya cabría establecer las hipótesis relevantes que vinieran al caso, que merced a las oportunas reglas de correspondencia o transformación, permitirán asignar contenido empírico a los enunciados teóricos.

 

Las hipótesis fundamentales de la Contabilidad presentan más dificultades de precisión que los hechos observables. De ahí los diversos intentos de formular axiomas contables, proposiciones básicas, postulados, principios, hipótesis, reglas, etc. Podría decirse, pues, que esta característica normativa y teleológica de la disciplina contable dificulta el establecimiento de un único conjunto de hipótesis fundamentales, dando lugar, quizás, a múltiples conjuntos alternativos de hipótesis empíricas para otros tantos objetivos particulares. Ahora bien, entendemos que la no existencia de una base común para todo sistema contable implicaría rechazar la concepción de una Teoría de la Contabilidad, pero si es posible precisar dentro de la completa gama de sistemas contables una serie de proposiciones básicas comunes a todos estos sistemas, una teoría de la Contabilidad -en el sentido riguroso del término- puede existir perfectamente. En tal circunstancia deberíamos formular alguna de esas proposiciones básicas a modo de sentencia que contengan las variables que permitan enunciar posteriores proposiciones compatibles con objetivos específicos, es decir, que permitan insertar hipótesis empíricas orientadas. (Mattessich, 1966).

 

Mattessich, además, al referirse al conjunto de hipótesis que no pueden establecerse antes de que los objetivos se hayan precisado, justifica la aparición de algunos enunciados básicos formulados en términos de proposiciones existenciales, cuya función sería la de reservar un lugar determinado a aquélla a la espera de la aparición de los mencionados objetivos. Algunas de esas proposiciones existenciales en Contabilidad pueden concretarse en las siguientes (Mattessich, 1966):

·         Existe un conjunto de hipótesis específicas para recoger dentro de una cuenta general las fluctuaciones en el nivel de precios.

·         Existe un conjunto de hipótesis específicas para asignar valores a transacciones.

·         Existe un conjunto de hipótesis específicas que describen cuando una parte de riqueza debe considerarse como ingreso o como gasto.

 

Por otra parte, y según Braithwaite, una vez precisados los hechos observados por la Contabilidad así como el auténtico alcance de sus hipótesis fundamentales, procedería analizar la consideración conjunta de ambos.

 

Requena (1986), tal consideración conjunta “de conceptos confiere a la Contabilidad una configuración teórica especial, cuya razón de ser se deriva de la consustancial naturaleza de sus hipótesis fundamentales y la frecuente interrelación de las mismas con objetivos concretos, cuya circunstancia no ha sido, comúnmente, tomada en consideración. De tal manera, se observa que, generalmente, se utiliza en Contabilidad hipótesis específicas que, erróneamente, son tomadas como reglas contables, e incluso, en ocasiones, como auténticos principios de contabilidad, sin deparar en establecer la evidente asociación de las mismas con los propósitos u objetivos particulares que las condicionan, los cuales hacen de ellas meras proposiciones restringidas a un campo limitado de aplicación”.

 

Por último, centrándose en el último elemento necesario a tener presente en el análisis de la caracterización de la Contabilidad como cuerpo de Teoría, es necesario señalar que aquélla incide en la investigación del alcance de sus consecuencias observables. El problema que se origina en torno a esta circunstancia no resulta del todo aclarado, toda vez que como afirma Mattessich (1966) “el camino o criterio a seguir para la refutación de hipótesis contables resulta no menos precario que los medios a utilizar para ello. Suponiendo que ciertas teorías son adecuadas para la verificación, o más concretamente para la refutación de hipótesis contables, ¿en qué momento procede rechazar la hipótesis o teoría testada? Una teoría científica no puede ser verificada en el sentido estricto de la palabra, sino sólo, en todo caso, refutada, y como consecuencia, el criterio de invalidación, en cierto modo, sustituye al de verificación”.

 

Lo explicitado anteriormente viene suponiendo una gran dificultad para el diseño de un nuevo enfoque de la Contabilidad, pero, no es menos cierto que también afecta a otras muchas disciplinas. En cualquier caso -concreta Mattessich- ello es solamente cuestión de realizar una efectiva distinción entre hipótesis científicas e hipótesis pragmáticas, pues mientras éstas no pueden ser invalidadas más que por la aparición de otras hipótesis competitivas que proporcionan un mayor rendimiento que la teoría testada, una hipótesis puramente científica puede ser invalidada por el criterio anteriormente expuesto.

 

Como consecuencia de lo anterior, podría decirse, en definitiva, que “si bien existen, serios problemas respecto de la caracterización de la contabilidad como una teoría científica, no lo es menos que, desde un punto de vista epistemológico, tales dificultades no son insuperables” (Mattessich, 1966).

 

Además, siguiendo a Piedra (1995), “en este intento de caracterización científica de la Contabilidad, y desde otro punto de vista, podemos basarnos en el análisis realizado en los apartados precedentes sobre los rasgos distintivos que debe revestir un conocimiento determinado para ser tipificado como científico: racionalidad y objetividad” (p. 87).

 

La noción de racionalidad en Contabilidad queda plenamente justificada en tanto que ésta opera sobre hipótesis empíricas, en base a un conjunto de reglas lógicas, de tal forma que resulta posible extraer conclusiones. Además, entre las conclusiones teóricas de esta disciplina se dan toda una serie de conexiones, de tal forma que se encuentran perfectamente sistematizadas.

 

Junto a su racionalidad, la Contabilidad es también objetiva, en el sentido bungiano, de adecuación al objeto perseguido, y en el popperiano, al admitir en las teorías contables la contratación intersubjetiva. Por tanto, la Contabilidad no pretende sino desentrañar una realidad, explicitarla en forma veraz, no necesitamos abundar en la explicación de su adecuación al primer sentido otorgado al término `objetividad`”.

 

En definitiva, se participa de las palabras de Rivero (1968) cuando afirma que:

La Contabilidad, pues, constituye hoy una de las ciencias más definidas y precisas con que el hombre moderno se enfrenta a la realidad que lo rodea. En el conjunto de las ciencias económicas, la Contabilidad ocupa una avanzada -a través de su núcleo temático en torno a los fenómenos patrimoniales- para la exploración de la sociedad contemporánea en lo que respecta a sus fundamentos y ordenación económica. Por ello, quedan lejos ya las fecundas fases empíricas y precientíficas y también el período constitucional de la ciencia contable.

 

Hoy esta ciencia se yergue con sus medios propios de investigación, sus amplias conexiones jurídico-económicas y su metodología como una de las grandes realidades del pensamiento contemporáneo. La arcaica opinión de que la Contabilidad no es una ciencia, sino una técnica, queda configurada como una afirmación arqueológica propia de quien carece de auténtica información científica.

 

Veamos pues que las desiciones constituyen un elemento clave para entender e interpretar el pensamiento a nivel gerencial y son una de las acciones básicas en toda la interrelación que se establece a nivel institucional. Ahora bien, no todas las decisiones persiguen los mismos objetivos ni se producen en circunstancias y contextos iguales, es preciso diferenciar topologías y unciones en las desiciones.

 

Las decisiones se pueden clasificar teniendo en cuenta diferentes aspectos, como lo es la frecuencia con la que presentan. Se clasifican en cuanto a las circunstancias que afrontan estas decisiones sea cual sea la situación para decidir y como decidir (Lander Ramos Bazan).Según el autor las desiciones programadas son aquellas que se toman frecuentemente, es decir son repetitivas y se convierte en una rutina tomarlas; como el tipo de problemas que resuelve y se presentan con cierta regularidad ya que se tiene un método bien establecido de solución y por lo tanto ya se conocen los pasos para abordar este tipo de problemas, por esta razón, también se las llama decisiones estructuradas. La persona que toma este tipo de decisión no tiene la necesidad de diseñar ninguna solución, sino que simplemente se rige por la que se ha seguido anteriormente.

Las decisiones programadas se toman de acuerdo con políticas, procedimientos o reglas, escritas o no escritas, que facilitan la toma de decisiones en situaciones recurrentes porque limitan o excluyen alternativas.

Por ejemplo, los gerentes rara vez tienen que preocuparse por el ramo salarial de un empleado recién contratado porque, por regla general, las organizaciones cuentan con una escala de sueldos y salarios para todos los puestos. Existen procedimientos rutinarios para tratar problemas rutinarios.

Las decisiones programadas se usan para abordar problemas recurrentes.En cierta medida, las decisiones programadas limitan nuestra libertad, porque la persona tiene menos espacio para decidir que hacer. No obstante, el propósito real de las decisiones programadas es liberarnos. Las políticas, las reglas o los procedimientos que usamos para tomar decisiones programadas nos ahorran tiempo, permitiéndonos con ello dedicar atención a otras actividades más importantes. La segunda clasificación que emite el autor es del tipo; no estructuradas, planteando que son decisiones que se toman en problemas o situaciones que se presentan con poca frecuencia, o aquellas que necesitan de un modelo o proceso específico de solución.

Las decisiones no programadas abordan problemas poco frecuentes o excepcionales. Si un problema no se ha presentado con la frecuencia suficiente como para que lo cubra una política o si resulta tan importante que merece trato especial, deberá ser manejado como una decisión no programada. Problemas como asignar los recursos de una organización, que hacer con una línea de producción que fracasó, como mejorar las relaciones con la comunidad de hecho, los problemas más importantes que enfrentará el gerente, normalmente, requerirán decisiones no programadas.

En las organizaciones en general y en las empresas en particular suele existir una jerarquía que determina el tipo de acciones que se realizan dentro de ella y, en consecuencia, el tipo de decisiones que se deben tomar, es frecuente dividir una empresa en 3 niveles jerárquicos:

  1. Nivel estratégico.- Alta dirección; planificación global de toda la empresa.
  2. Nivel táctico.- Planificación de los subsistemas empresariales.
  3. Nivel operativo.-Desarrollo de operaciones cotidianas (diarias/rutinarias).

Conforme se sube en la jerarquía de una organización, la capacidad para tomar decisiones no programadas o no estructuradas adquiere más importancia, ya que son este tipo de decisiones las que atañen a esos niveles. Por tanto, la mayor parte de los programas para el desarrollo de gerentes pretenden mejorar sus habilidades para tomar decisiones no programadas, por regla general enseñándoles a analizar los problemas en forma sistemática y a tomar decisiones lógicas.

La separación del proceso en etapas puede ser tan resumida o tan extensa como se desee, pero podemos identificar principalmente las siguientes:

·         Identificar y analizar el problema.

·         Identificar los criterios de decisión y ponderarlos.

·         Generar las alternativas de solución.

·         Evaluar las alternativas.

·         Elección de la mejor alternativa.

·         Implementación de la decisión.

·         Evaluación de los resultados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIONES.

 

1.    La contabilidad como ciencia se caracteriza por tener su propio objeto de estudio, el  que la hace incursionar en áreas específicas del conocimiento, posee regularidades propias  que tributan en el normal desempeño de otras áreas específicas de trabajo.

 

2.    La contabilidad guarda una estrecha relación con el proceso de toma de desiciones donde intervienen de manera determinante  variables sociales como, la participación formal, el nivel de contacto con el agente de cambio, educación formal, etc.

 

3.    El proceso de toma de desiciones en el área contable, es un elemento importante para el éxito de cualquier gerencia o empresa, donde el nivel jerárquico de acuerdo a las estructuras que se establecen debe prevalecer, esto economiza tiempo en la fluidez de la respuesta deseada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

-      Álvarez, S. (1978). Memoria de Oposiciones a plazas de Profesor Agregado de Contabilidad de la Empresa y Estadística de Costes: Madrid.

-      AMERICAN ACCOUNTING ASSOCIATION (1966). A Statement of Basic Accounting Theory, Evariston: Illinois.

-      Belkaoui, A. (1985). Accounting Theory, Harcourt Prace Jovanovich Inc.: New York.

-      Besta, F. (1909). La Ragionería, Dottor Francesco Vallardi: Milán.

-      Braithwraite, R.B. (1965). La explicación científica. Tecnos: Madrid.

-      Calafell , A. (1963). Actuales tendencias en torno a la ciencia de la Contabilidad. Ponencia presentada a las Jornadas Iberoamericanas de Contabilidad y Administración: Madrid.

-      Campos, L. (1993). Las revalorizaciones voluntarias del inmovilizado material. Partida Doble: nº 43. Prentice Hall Inc. Englewood Cliffs: New Jersey.

-      Carrasco, D. y GARCÍA, V. (1986). De la partida doble al principio de dualidad, Técnica Contable, nº 454, Octubre.

-      Castelló, A. (2001): Actuales tendencias en torno a la ciencia de la Contabilidad, Ponencia presentada a las Jornadas Iberoamericanas de Contabilidad y Administración, Madrid.

-      Chambers, R.J. (1966a). Accounting and Analytical Methods. A Review Article, Journal of Accountig Research, primavera.

-      Chambers, R.J. (1971a). Asset Measurement and Valuation, Cost and Management, marzo-abril.

-      Chambers, R.J. (1971b). Measurement and Valuation Again, Cost and Management, julio-agosto.Chambers, R.J. (1982). Edwards and Bell on Business income in Retrospect, Abacus, diciembre.

-      Carnap, R. (1969). Fundamentación Lógica de la Física, Sudamericana: Buenos Aires.

-      Danos, P. (2005): A revolution in Accounting Thought? A Comment. The Accounting Review 2:45.

-      Defosse, G. (2004). La Gestión Financiera de la Empresa, Ed. Ariel, Barcelona.

-      Donoso, R. (1995). Proyecto Docente y de Investigación para el Concurso al Cuerpo de Catedráticos de Universidad del Área de Economía Financiera y Contabilidad: Sevilla.

-      Edwards, E., Bell, P. y Johnson, L. (1979). Accounting for Economic Events, Scholars Books:Houston.

-      Fernández, J.M.(1983). Teoría Económica de la Contabilidad, ICE, Madrid.

-      Fernández, J.M.(1983). Teoría Económica de la Contabilidad, ICE: Madrid.

-      Hempel, C.G. (1973). Filosofía de la ciencia natural, Alianza Universidad: Madrid.

-      López, A. (1975). La medición y Valoración en Contabilidad. Un análisis conceptual, Economía Política, nº 69.

-      Hendriksen, E.S. (1981). Teoría de la Contabilidad, Ed. UTEHA: México.

-      Kuhn, T.S. (1971). La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica: México.

-      Tua, J.(1983). Principios y normas de Contabilidad, Instituto de Planificación Contable, Ministerio de Economía y Hacienda: Madrid.

-      Wells, M.C. (1976). A Revolution in Accounting Thought., The Accounting Review, Vol. LI, nº 3, July.

-      Massi, V. (1962). Teoría y Metodología de la Contabilidad, Ejes: Madrid.

-      Mattessich, R. (1964). Accounting and analytical methods. R.D. Irwin Inc., Homewood: Illinois.

-      Mattessich, R. (1966). The Impact of Electronic Data Proccessing and Management Sciencie upon Theory, Prentice-Hall Inc., Englewoods Cliffs.

-      Mattessich, R. (1985). Modern Accounting Research. History Survey and Guide, Canadian Certified General Accountants. Research Foundation Vancouver.

-      Mathews, R. (1965). Price Level Accounting and Useless Information, Journal of Accounting Research, primavera.

-      Melis, F. (1950). Storia della Ragioneria, Dottore Cesare Zuffi: Bolonia.

-      Nelson, C.L. (1973). Accounting Research 1960-1970 a Critical Evaluation, Center for International Education and Research in Accounting: Illinois.

-      Ochoa, A. (2007). Métodos. Trabajo en línea. [Disponible: http://www.monografias.com/trabajos11/metods/metods.shtml#LOGICO]. Búsqueda: 2008,Julio 08.  

-      Piedra, F.(1995). Proyecto Docente para el Concurso al Cuerpo de Catedráticos de Universidad del Área de Economía Financiera y Contabilidad, Las Palmas de Gran Canaria.

-      Pifarré, M. (1974). Apuntes de Teoría de la Contabilidad, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Central de Barcelona, curso 1974/75.

-      Requena, J.M. (1986). Epistemología de la Contabilidad como Teoría Científica, Universitas Malacitana:Málaga.

-      Requena, J.M. (1988). La homogeneización de magnitudes en la ciencia de la Contabilidad, I.C.E.: Madrid.

-      Requena, J.M. (1989). La Filosofía de la Ciencia y la Contabilidad. Reflexiones, En la Contabilidad en España en la Segunda Mitad del Siglo XX, Revista Técnica Contable, vol. Extraordinario: Madrid.

-      Rivero, J. (1968). La Contabilidad como ciencia, Revista Técnica del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, nº 2, abril-junio.

-      Rodríguez, E. (1956). Ciencia de la Contabilidad: Barcelona.

-      Sterling, R.R. (1972). The Market Value Method According to Sterling. A Reply, Abacus, julio.

-      Sterling, R.R. (1970). Theory of the Measurement of Enterprise Income, The University of Kansas.

-      Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). (2006). Manual de trabajos de grado de especialización y Maestría y Tesis Doctorales. Venezuela.

-      Vlaemminck, J.H. (1961). Historia y Doctrina de la Contabilidad, Ejes: Madrid.

 

 



 

Hosted by www.Geocities.ws

1