REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD YACAMBU

VICERRECTORADO DE ESTUDIOS DE POSTGRADO

DOCTORADO EN GERENCIA

 

 

 

 

 

 

 

CONTABILIDAD GERENCIAL. UNA METODOLOGIA PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA TOMA DE DECISIONES EN INSTITUTOS DE EDUCACION SUPERIOR.

 

 

 

 

Participante: José María Rueda Rincón.

Cédula de Identidad: 5.682.882

Profesora: Dra. Magally Briceño.

 

 

 

 

 

Barquisimeto, Abril 2008.-

TÍTULO

CONTABILIDAD GERENCIAL. UNA METODOLOGIA PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA TOMA DE DECISIONES EN INSTITUTOS DE EDUCACION SUPERIOR.

 

CONTEXTUALIZACIÓN DEL OBJETO DE ESTUDIO

En los procesos de transformación organizacional se han presentado casos de gerentes que han eludido tema como la cultura organizacional, ignorándose el rol del líder en ese proceso de cambio al no existir una visión compartida no habrá la energía y significa que no permitirá a esa organización junto con su recurso humano entrar en el proceso de cambio.

Toda organización pública o privada comprometidas con el éxito están abiertas a un aprendizaje que será el activo fundamental de las mismas. Por lo cual, se requiere que las organizaciones diseñen estructuras más flexibles al cambio y que éste cambio se produzca como consecuencia del aprendizaje de sus miembros. Generando condiciones que promuevan equipos de alto relieve, éste aprendizaje en equipo generará un valor al trabajo y adaptabilidad al cambio con una visión amplia hacia la innovación y nuevos esquemas gerenciales. Dichos esquemas serán el reflejo de cómo la organización piensa y opera pudiendo exigir un trabajador con el conocimiento para desarrollar y alcanzar objetivos de la misma, un proceso flexible antes los nuevos cambios introducidos, una estructura plana, ágil reducida a la mínima expresión que le permita crear un ambiente de trabajo que satisfaga a quienes participan en la consecución de los objetivos organizacionales.

Hoy en día se han experimentado profundos cambios, debido entre otros factores a la creciente automatización. De esto no escapa el Instituto Universitario Politécnico Andrés Eloy Blanco ubicado en Barquisimeto estado Lara. Este instituto inició un sistema administrativo automatizado que lo llevó a ser implementado en el resto de los tecnológicos (públicos) venezolanos y ante los continuos cambios que se siguen dando dentro ese nuevo paradigma se debe realizar la introducción de una Cultura Organizacional que permita  estructuras flexibles para el logro de sus objetivos.

Dentro de la Cultura Organizacional existen los sistemas de Contabilidad Gerencial, que surgen  para proveer información, dar apoyo a la dirección y control para promover la eficiencia en la organización. Sus entornos no sólo comprenden los costos totales y los resultados financieros, sino principalmente los análisis de la actividad operativa tales como la cadena de valores que es el conjunto de actividades interrelacionadas que son creadoras de valores.

La vida de la institución podrá ser tan amplia y diversificada como la de la contabilidad, en la que se tendrá que relacionar y estudiar el pasado, el presente y la proyección de resultados a que se pretende llegar, en concordancia con uno de sus principios generales, de la empresa en marcha necesarios dentro del contexto de Cultura Organizacional..

            La contabilidad para la toma de decisiones  en una empresa sea pública o privada, se debe elaborar por áreas o centros de responsabilidad, identificándose las diferentes líneas o centros con una función comercial, administrativa, o de producción.

Por último, cabe destacar que la contabilidad para la toma de decisiones evalúa y controla el desarrollo del plan principal o estratégico, con sus variaciones o desviaciones, así como las recomendaciones que conlleven a tomar acción sobre medidas correctivas necesarias. En este sentido la efectiva comunicación entre todos los niveles que hacen vida institucional es importante, de tal forma que todas las operaciones puedan ser coordinadas para conseguir los objetivos trazados en el plan operativo y el plan estratégico.

 

EL PROBLEMA

Así como los progresos de la ciencia, los cambios van de un paradigma a otro y las organizaciones son la expresión de una realidad cultural dentro de un mundo de permanentes cambios social, económico y tecnológico; existen otras que se encierran en el marco de sus límites formales en ambos casos la realidad refleja un marco de valores, creencias, ideas, sentimientos y voluntades de una comunidad institucional.        Dado que la realidad que envuelve la gran mayoría de esas transformaciones por parte de sus administradores por cuanto sus tendencias son a verla de manera aislada y no como un estilo de vida en coherencia con su entorno (clave de las nuevas prácticas administrativas), lo que ha llevado al fracaso esas transformaciones por parte de esos cambios, unido a la falta de planificación y liderazgo en esas organizaciones lo que ha generado el deterioro de sus funciones por lo que se debe dar un cambio de paradigma que conlleva transformaciones profundas a nivel personal y a nivel organizacional, las propuestas tradicionales han sido inadecuadas ya que sus gerentes no poseen ideas o incentivos necesarios para realizar las mejoras queriendo realizar los esfuerzos por hacer las cosas diferentes por lo que se requiere que esos Gerentes realicen un programa sino un cambio de paradigma. Este cambio de paradigma va acompañado de una cultura organizacional que servirá de marco de referencia a la comunidad universitaria dando pautas de cómo deben conducirse.

La contabilidad recibe diversas acepciones debido a la diversidad empresarial y a la afinidad que cumple.; entre las que se encuentra Contabilidad Financiera, Contabilidad de Costos y la Contabilidad Administrativa o Gerencial cuyo énfasis está puesto en el uso interno de la contabilidad y su producto la información para la toma de decisiones dentro de la Cultura Organizacional.

La contabilidad para la toma de decisiones está dado por la Teoría del Comportamiento, que pone énfasis en las relaciones humanas estableciéndose objetivos de grupo, lo que hace necesario que se diseñen sistemas para medir el rendimiento y el logro de los objetivos, con el objeto de adoptar correcciones, crear nuevas metas, etc. En consecuencia, la contabilidad puede ser considerada como una herramienta útil para todos los niveles organizacionales.

En la actualidad, la contabilidad se ha visto afectada por las nuevas corrientes administrativas, en particular por la adaptación en nuestro medio de la Teoría Z, doctrina desarrollada en Japón, y que ha sido concebida a partir de la doctrina Zen.

El impacto que esta filosofía ha provocado en la administración empresarial de vanguardia, está centrado en la confianza, preconizándose que la productividad y la confianza están íntimamente entrelazadas, de manera tal que si se desea aumentar la productividad se debe tener previamente trabajadores comprometidos ad hoc. La fórmula clave que permite la confianza es la delicadeza; la filosofía zen señala que si no hay delicadeza no existirá confianza, ya que las relaciones entre las personas siempre son complejas y variables.

Esta teoría ha sido introducida en Occidente gracias a las investigaciones del profesor WILLIAM OUCHI, de la Universidad de California, y del profesor RICHARD TANNER PASCALE de la Universidad de Stanford, recibiendo gran aceptación en los Estados Unidos de Norteamérica, desde donde ha sido difundida al resto de América y Europa. En nuestro país ha encontrado un amplio desarrollo principalmente debido a su uso en importantes empresas en los cuales hay participación de capitales nipones.

Sin entrar en mayores detalles, recordemos que una de las características de la filosofía Zen es la ambigüedad como una forma de penetrar los niveles más profundos. Esto da lugar al típico trato que caracteriza a un administrador japonés; así, a manera de ejemplo, cuando se requiere criticar el trabajo de un subordinado, la filosofía Zen establece que se haga tratando de acercarse lo suficiente al punto clave de la conversación como para garantizar que el subordinado reciba el mensaje, pero no demasiado, evitando así que ello lo agobie u ofenda y se provoque en él una actitud defensiva.

Gracias a esta actitud oriental basada en el Zen, se permite que el subordinado quede con su orgullo y su honor intactos, evitándose que se genere en él una actitud negativa de rebeldía, impotencia, agravio o rencor.

En Occidente se considera que el "poner las cartas sobre la mesa" es una cosa de honor por lo que, al margen de lo que algo pueda doler (recuérdese el adagio de que "la verdad siempre duele"), es bueno para la persona; por ello, los japoneses consideran que a los occidentales les gusta proclamar anticipadamente las cosas, lo cual pone todo en movimiento, incluyendo actitudes y actividades de resistencia.

Los japoneses, en lugar de eso, cuando desean hacer un cambio, lo hacen reasignando tareas incrementalmente, cambiando los límites de las funciones gradualmente y anunciarán la decisión sólo cuando el cambio deseado haya llegado a ser una realidad de facto.

Por otra parte, para esta filosofía oriental, la delicadeza supone igualitarismo, es decir, que cada persona debe emplear discreción en el trato con los demás, no importa cuál sea el nivel en que la otra persona se encuentre, de manera que se le haga sentir igual y aún más importante en el proceso sistémico, tanto en lo humano como en lo técnico. Esta concepción filosófico-administrativa supone la idea de que cada persona puede y debe trabajar con autonomía, sin una estrecha supervisión o control, por cuanto entre las personas va siempre a prevalecer una mutua reciprocidad de lealtad y de honor, aparejado a un alto nivel de compromiso y, por ende, de productividad.

En consecuencia, la administración enfocada desde la filosofía Zen, permite a las personas, especialmente a directivos y ejecutivos, captar mejor la calidad de la instrumentalización de todas y cada una de sus decisiones, aunque, paradojalmente, en el vocablo japonés no existe la palabra "toma de decisiones".

Esta preconización tiene una gran incidencia al momento de diseñar el sistema contable, particularmente el de la contabilidad gerencial y de costos, porque considera que cuando un ejecutivo tiene acceso a demasiados datos para su análisis, resulta indispensable que proceda a simplificar. En consecuencia, la diferencia para diseñar el sistema contable se centra entre tener los datos suficientes para "decidir" y tener los datos suficientes para "proceder".

Tal filosofía ha sido fundamental para las diferentes escuelas administrativas derivadas del estilo japonés, influyendo sobre el modelo de Calidad Total y sus derivados.

El factor psico-sociológico en que debe funcionar un sistema de contabilidad de costos va a condicionar la filosofía y orientaciones para su diseño y funcionamiento.

Esta concepción conduce a que el administrador pueda sensibilizarse a los espejismos del dominio y aceptar que en verdad "nada es realmente decidido jamás", por lo que, a diferencia de una toma de decisiones "occidental", que se caracteriza porque tiende a emitir soluciones fijas, la tradición oriental subraya que debe existir una adaptación individual a una serie de acontecimientos en contínuo desarrollo, aceptándose la ambivalencia de las cosas. Así, la toma de decisiones en el sentido oriental consiste en "elegir" en lugar de "decidir".

Esto, dicho desde la idiosincrasia nipona, considera que cuando un gerente tiene que elegir, dicha decisión viene a evitar que la rueda siga girando y simplifica las cosas. Además, dado que una toma de decisiones puede concentrarse en torno a cambios que pueden incluso encontrar resistencia o ser mal vista por otras personas, el administrador japonés, en lugar de aferrarse a una solución, da un paso intermedio para decidir como proceder. El proceso para proceder genera a su vez más información, de modo que la llegada a la meta se logra a través de una serie de pasos tentativos.

 

FORMULACION DEL PROBLEMA

             A la luz del problema planteado surge una interrogante que esta  tesis doctoral responderá: ¿Cuál será la metodología a desarrollar para el fortalecimiento de la Cultura Organizacional en el Instituto Universitario Politécnico Andrés Eloy Blanco?

            

OBJETIVOS

General

            Diseñar una metodología  para el fortalecimiento de la Cultura Organizacional en Instituto Universitario Politécnico  Andrés Eloy Blanco

 

MARCO TEORICO

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACION

            Rivero Romero (1968) afirma que el “historiador de la ciencia constata con enorme frecuencia que los saberes prácticos, precientíficos, van constituyendo materiales acumulados sobre los cuales, en un momento determinado, la especulación del teórico asienta una nueva ciencia”.

Este párrafo anterior es aplicable en todo su contenido a la disciplina contable, en tanto ésta ha ido fraguándose a través de un lento proceso de elaboración histórica.

No es éste el contexto adecuado para ocuparse rigurosamente del problema del devenir histórico de esta ciencia, pero si se pueda realizar un somero análisis de su evolución a la luz de la teoría Kuhn.

La interpretación de la evolución histórica de la Contabilidad es susceptible de realizarse bajo la perspectiva metodológica de Thomas S. Kuhn, lo que, según un sector de la doctrina, nos conduce a considerar que nos encontramos ante una revolución en nuestra disciplina; este pensamiento, al menos, expresa la profunda conmoción conceptual por la que atraviesa la Contabilidad.

Como afirma Túa (1983), parece que la fuente dinámica por la que atraviesa la teoría de esta disciplina justifica la atención que el modelo de Kuhn ha tenido sobre la misma.

Más que una revolución, puntualiza dicho autor, es preferible pensar que la Contabilidad se enfrenta con una notable evolución de la base social en la que se asienta, que ha condicionado su cambiante papel tanto en la empresa como en el mundo que le rodea. En el mismo sentido, otros autores (WELLS, 1976) han afirmado que la Contabilidad se encontraría emergiendo de un período de crisis, saliendo de una revolución de sus estructuras.

Por ello, todo lo anterior puede tener su razón de ser en las características de los hechos objeto de estudio de la Contabilidad. En esta disciplina, aquellos no son permanentes ni repetibles como puede ocurrir en las ciencias naturales. Cambian constantemente los hechos y se modifican las circunstancias que los rodean. Como considera el profesor Álvarez Melcón (1978a), las causas de dichos cambios pudieran estar en las modificaciones que experimenta el mundo que estudiamos, de forma tal que, cosas que antes no poseían importancia se han convertido después en muy relevantes, o también, como agrega el mencionado autor, “a causa de los cambios de nuestra fuente de información, la clase de hechos accesibles para nosotros que pueden haber cambiado o a causa de nuestros propios cambios, las cosas por las que nos interesamos, pueden haber variado”.

Pero, en cualquier caso, la idea de paradigma de Kuhn aplicada a esta disciplina, exige presuponer la existencia de una comunidad científica que comparta un conjunto de ideas que la mantenga unida.

En relación con lo anterior, parece de importancia las precisiones que Requena (1986) realiza a propósito de sintetizar las concepciones epistemológicas de la ciencia contable, delimitando ciertos acaecimientos de la historia de nuestra disciplina y poniendo de manifiesto algunos relevantes de su devenir histórico como cuerpo científico.

Para Fernández Pirla (1983) la Contabilidad en sus orígenes “fue meramente empírica y respondía a la necesidad de registro. Sólo más tarde, y a medida que la necesidad elemental generadora va siendo satisfecha, se inicia el proceso de investigación de principios y causas caracterizador de la Ciencia, sometiéndose a sistematización el contenido material poseído, buscándose generalizaciones y relaciones y obteniéndose primeros principios”.

Como afirma Requena (1986), “resulta evidente que, aunque su origen parece situarse en las primeras manifestaciones mentales del control económico de las haciendas, ello no puede considerarse, en modo alguno, como ruptura constitutiva que configure el conocimiento de nuestra ciencia... De tal manera, difícilmente debe conferirse a la contabilidad mental ni siquiera la consideración de origen sino, estrictamente, de primeros atisbos de una mera inquietud de control innata en el hombre. A lo sumo, como una primera manifestación de la misma”.

Carrasco y García (1986) se manifiestan en la misma dirección cuando señalan que “es fácil retener mentalmente la deuda de crédito con otra persona, pero resulta prácticamente imposible mantenerla cuando son varios los sujetos que habitualmente intervienen en este tipo de relación, aumentando el grado de dificultad en la retención cuando, además, la cuantía experimenta sucesivas variaciones”.

En todo caso, el origen de la Contabilidad podría situarse en sus primeras anotaciones escritas, aunque, dado lo rudimentario de las mismas hasta la invasión de los bárbaros -continúa el mencionado autor-, solamente las realizadas en Roma responden de una manera más precisa a tal consideración, si bien no como auténtica ciencia sino, estrictamente como una técnica.

Sin embargo, y según Piedra, “no existe unanimidad por parte de la doctrina en la fecha de nacimiento de nuestra disciplina. Así, por ejemplo, Pifarré la sitúa en 1914; Melis (1950), y con él, J. H. Vlaemminck (1961), la sitúan con Francesco Villa, quien alumbró sus principales obras entre 1840 y 1850; Hendriksen (1981) parece situar esta fecha en el año 1930, que es el que menciona para separar dos períodos en la ciencia contable: el antiguo y el moderno o científico” (PIEDRA HERRERA, 1995).

Por su parte, a juicio del profesor Requena (1986), la verdadera configuración científica de la Contabilidad encuentra sus primeras secuencias en el siglo XIX bajo la teoría personalista de Cerboni, pues aunque aportaciones anteriores tales como la obra de Pacciolo fueron de singular trascendencia, no fueron precisamente el hito de mayor consistencia para la cualificación científica de nuestra disciplina. En último extremo, cabría situar el pasado histórico de la ciencia de la Contabilidad en las escuelas personalista y su precursora la lombardo-austriaca, o en todo caso, en la escuela contista de Degranges a finales del siglo XVIII.

Así, la configuración científica de la Contabilidad comienza con Fabio Besta, cuya doctrina parece merecer la calificación de origen de su pasado actual en el que podría situarse dicho origen. No obstante, dado el carácter paradigmático del principio de dualidad y el alto valor intrínseco de la recurrencia histórica de la obra de Pacciolo, podía situarse la ruptura que constituye el comienzo de nuestra ciencia en el año 1494, toda vez que con anterioridad, sólo se produjo un proceso de acumulación “característico predecesor de toda ruptura que, sucesivamente, va determinando en la que ésta se producirá” (REQUENA, 1986).

Con posterioridad a Fray Lucas Pacciolo -según Requena- da comienzo un período de ciencia normal, y en el que aparece los característicos efectos de la ruptura. Por tanto, desde la enunciación de la `partida doble`en 1494, la Contabilidad rompe con su pasado, iniciando así, un proceso de desarrollo “en el que, sucesivamente, van tomando cuerpo diferentes concepciones, características de la ciencia normal, cuya presencia histórica se produce en los denominados `período clásico`y `período científico`” (REQUENA, 1986), en el que actualmente se encuentra.

 

BASES TEORICAS

            Las bases teóricas para esta tesis se clasificaron en cinco puntos concernientes a la evolución de la contabilidad como ciencia y permitirá establecer un constructo teórico para la metodología que se desea diseñar.

            1) Las escuelas económicas del pensamiento contable. (1850-1920/30).  Los italianos fueron los pioneros en la elaboración de teorías más o menos científicas basadas en la relación entre Contabilidad y administración empresarial. Las principales escuelas, iniciadas a principios del XIX fueron:

· La Escuela Lombarda, con Villa, que aborda la elaboración de teorías más o menos científicas, distinguiendo entre la técnica y la ciencia y elaborando un conjunto de principios económico-administrativos.

· La Escuela Personalista con Cerboni, para quién el patrimonio es considerado desde el punto de vista jurídico, ya que la disciplina contable debía medir las responsabilidades jurídicas que se establecen entre las distintas personas que intervienen en la administración del patrimonio de la empresa.

· La Escuela Controlista con Besta, que define el patrimonio como un conjunto de bienes o fondo de valores, es decir lo analiza desde el punto de vista económico. Las cuentas como elementos de representación de los elementos que componen el patrimonio, no van a captar derechos ni obligaciones, sino hechos materiales (teoría materialista), y valores (teoría valorista).

·  La Escuela de Economía Hacendal, de Zappa, que opina que la finalidad de la unidad económica es obtener rédito y que toda la problemática contable debe quedar subordinada a la determinación del mismo.

·  La Escuela Patrimonialista de Masi, que sostiene que el objeto de la investigación contable es el patrimonio considerado en su aspecto estático y dinámico, cualitativo y cuantitativo y que su fin es el gobierno oportuno, prudente y conveniente de tal patrimonio.

 

2)  Los orígenes del término “Principio Contable”: Etapa de aceptación generalizada. (1920-1960).  La preocupación económico-científica también se desarrolló en EEUU, desde una óptica deductiva de los fundamentos de la disciplina, con Sprague (1907), Paton (1922) y Canning (1929) pertenecientes a la denominada Escuela Neocentista americana, que se apoyaron, para la racionalización contable, en la lógica aristotélica-euclidiana, como es la definición de principios y postulados para encontrar una explicación al concepto de Contabilidad y su funcionamiento, al igual que las escuelas italianas pero con terminología y enfoque diferentes. El concepto de “principio” nace de la mano de la teoría empleada por la escuela neocentista americana, aunque ninguna norma, entonces, se calificó como tal.

Tras la Gran Depresión se reorganizó el mercado de valores y en el marco de dicha reorganización se creó, en 1930, un comité que comenzó a emitir reglas detalladas denominadas Principios Contables, con la pretensión de contar con un grupo de reglas que aseguraran la uniformidad y que contribuyeran a la salvaguarda de los intereses de los inversores bursátiles. Por lo tanto la primera aparición del término Principio surge con un significado concreto:

“Regla, de cualquier tipo, normalmente detallada, emitida por la regulación contable, orientada a la búsqueda de la uniformidad y basada por lo general en la práctica más habitual o generalizada en el momento”.

 

3) Las grandes declaraciones de Principios y sus vacilaciones entre lo que es y lo que debería ser la práctica en la etapa lógica. (1960-1973).  Se inicia una nueva etapa donde en la literatura contable, tanto profesional como académica, fueron cada vez más frecuentes los nuevos planteamientos teóricos junto a las críticas al modelo manejado por la regulación. R. Mattessich en sus publicaciones de 1957 y 1958, sustituye el término “principio contable” por el de “hipótesis básica”.

En esta década de los cincuenta se produjo una fuerte crisis ante la necesidad planteada de apoyar mediante un adecuado soporte teórico, todo proceso de emisión de normas, lo que supuso una reestructuración a fondo del organismo protagonista de la regulación contable hasta que en 1962 fue sustituido por el F.A.S.B.

En esta época se instauró la nueva línea de pensamiento para la regulación mediante la instauración de un itinerario lógico-deductivo del que deberían resultar las normas contables más adecuadas y cuyas etapas descansan en tres escalones: Postulados-Principios-Reglas.

El artífice de esta nueva filosofía fue Moonitz, denominándose a esta etapa, lógica, caracterizándose por la utilización de la deducción contable, con el mencionado itinerario, cuyas principales especificaciones fueron:

·  Formulación de reglas concretas, que deben desarrollarse en relación con los postulados y principios previamente expresados.

 

·  Establecimiento de unos principios contables, que como reglas básicas coordinadas entre sí,  constituyeran un entramado de referencia para la solución de problemas.

·  Determinación de unos postulados, que describen el entorno económico y político en el que opera el sistema contable, y que se apoyan en las formas de pensamiento y hábitos de la comunidad de negocios.

 

Según lo visto hasta estos momentos podemos afirmar que en el concepto de Principio confluyen dos ópticas:

1.- Una óptica que tiene su origen en la regulación contable de índole profesional y por tanto en los organismos encargados de la misma, es decir el Principio es una derivación de la práctica profesional para orientar y homogeneizar la práctica contable, pasando en una segunda fase a emitir declaraciones de carácter más teóricas que tratan de explicar los fundamentos de la práctica, lo que dio lugar al concepto de Principio Generalmente Aceptado que en su sentido amplio incluye tanto los fundamentos básicos de la disciplina cualquiera que sea su naturaleza conceptual, como las reglas concretas.

De este modo los principios contables se definen como: Reglas, emitidas por instituciones de autoridad reconocida al respecto, derivadas de la práctica más frecuente y por tanto más recomendable, de tal manera que un Principio de Contabilidad Generalmente Aceptado presenta dos importantes aspectos: El hacer referencia a la norma habitual más practicada, determinando la mejor conducta a seguir y la aprobación por una institución profesional que lo considera como tal a causa de su habitualidad.

2.-  Una segunda óptica que se asienta en la epistemología contable, es decir en la teoría del conocimiento de la ciencia de la contabilidad. Así desde este punto de vista caben dos acepciones a la definición de Principio:

a.-  En un sentido amplio “Principio” es sinónimo de “fundamento”, es decir los conceptos manejados en el itinerario lógico en cuanto se refieren al sistema contable y no a su entorno: Características, objetivos, requisitos de la información y macrorreglas.

b.-  En un sentido restrictivo, el término “Principio” sería un escalón de los que constituyen el itinerario lógico descrito: El de las “macrorreglas básicas de carácter general cuyo objeto es guiar a la práctica, a la luz de los objetivos que previamente ha de fijarse el sistema contable y con la finalidad de asegurar la consecución de dichos objetivos” y que han sido obtenidas como consecuencia de los restantes elementos del proceso deductivo.

 

Los distintos sistemas contables existentes surgen de prácticas contables diferentes debido a: La enseñanza teórica y la práctica profesional, el entorno económico, la fiscalidad, el nacionalismo, los usuarios de la información financiera, el contexto legal, etc. Y dentro de cada país las fuentes han sido: La legislación mercantil, contable y fiscal, los organismos gubernamentales y las organizaciones profesionales y privadas.

No hay que olvidar que la economía es una ciencia social, la contabilidad configura modelos económicos que representan la empresa, los Principios contables, aún cuando se les pretenda dar un contenido económico, formalmente no se adaptan a él por tener una estructura jurídica, por lo que podemos concluir diciendo que los Principios más que científicos son paracientíficos.

 Heredero de esta filosofía es el Documento nº 1 de A.E.C.A. “Principios y Normas de Contabilidad en España”, de 1980 con revisión posterior de 1991. En él se explica que su elaboración sigue “una metodología deductiva, que se inicia con la enunciación de un conjunto de postulados, axiomas o hipótesis básicas de carácter general, de los que saldrá por inferencia deductiva un conjunto de principios hasta desembocar, por último, en una serie de normas particulares”.

El esquema del itinerario lógico-deductivo se inicia con la descripción de las características del entorno económico en el que la empresa desarrolla sus actividades, continuando con los requisitos que se le han de exigir a la información contable, para continuar con la exposición de los principios generales de la Contabilidad, concluyendo que en posteriores documentos se formularán las reglas o normas contables específicas. Dentro de éstas figuran sus criterios de valoración con un planteamiento que supone aceptar que el poder adquisitivo del dinero se mantiene constante y por lo tanto existe estabilidad de precios.

Esta propuesta, aporta un elemento importante respecto a etapas anteriores y es la vinculación de la contabilidad con el entorno económico por lo que necesita definir este escenario donde se va a desarrollar la teoría contable, elemento que justifica los cambios en el tiempo (el entorno económico cambia) y el espacio (la existencia de sistemas contables distintos, relacionados con las diferencias del entorno).

 

4) El Paradigma de Utilidad y los Marcos Conceptuales en la etapa telelógica o normativa. (Desde 1973).  En esta etapa frente a la preocupación de la anterior por la discusión de las mejores reglas para el cálculo y la medición de la situación económica y del beneficio de la unidad económica, se fueron abriendo paso tres conceptos íntimamente ligados entre sí: La utilización de las cifras contables, las necesidades de sus usuarios y los objetivos de la información financiera, éstos son el núcleo básico de lo que se ha denominado el “paradigma de utilidad” y dentro de ellos las características cualitativas de la información financiera como núcleo fundamental.

En el planteamiento utilitarista se discuten cuatro requisitos o características cualitativas, que se formulan como indispensables para que la información financiera pueda cumplir adecuadamente sus objetivos. Éstas características son: La relevancia, la verificabilidad,la insesgabilidad y la cuantificabilidad.

Ahora el nuevo avance fue la inclusión de las necesidades de los usuarios y los correlativos objetivos de la información financiera en el itinerario lógico-deductivo, en un lugar preferente como referencia esencial para la elaboración de normas y como elemento básico sobre el que había que pivotar dicho itinerario. Y por tanto en tratar estos objetivos de manera normativa o teleológica, es decir cuando la elección de unos u otros objetivos podría condicionar la dirección a tomar por los sucesivos escalones de la deducción.

De los Principios se pasa a la discusión sobre los objetivos y las características de la información financiera, que podemos resumir básicamente en:

- Estar al servicio de aquellos usuarios que no tienen la capacidad o los recursos necesarios para obtener información.

- Proveer información útil a los inversores y acreedores para que puedan prever, comparar y evaluar la capacidad de la empresa para obtener beneficios.

- Facilitar información útil para apreciar la capacidad y responsabilidad de la gerencia en el uso eficaz de los recursos de la empresa.

- Suministrar la situación financiera y de resultados, útil para predecir, comparar y evaluar la capacidad de la empresa para obtener beneficios, proporcionando información relativa a las transacciones y otros acontecimientos relacionados con ciclos incompletos de beneficio. 

5.) La aparición de los Marcos Conceptuales.  La asunción plena del paradigma de utilidad supuso remodelar el ideario contable con una nueva reordenación que se denominó Marco Conceptual a modo de una Constitución Contable, definiéndose como: “Una interpretación de la teoría general de la Contabilidad, mediante la que se establecen, a través de un itinerario lógico-deductivo, los fundamentos conceptuales en los que se apoya la información financiera”.

El primero fue el elaborado por la F.A.S.B., (Conceptual Framework) se componía de cinco documentos publicados entre 1978 y 1985.

En 1989, el I.A.S.C. elaboró el suyo propio que es el que ha servido de guía posteriormente a otros, definiéndolo como: “Un sistema coherente de objetivos y principios interrelacionados, los cuales se espera sirvan de guía para la elaboración de normas contables coherentes que prescriban la naturaleza, función y límites de la contabilidad general y de los estados financieros. Se espera servir al interés público proporcionando estructura y dirección a la contabilidad financiera y los estados contables, para facilitar la elaboración de la información financiera objetiva relevante, que ayude a fomentar la asignación eficiente de recursos escasos en la economía y sociedad, incluyendo el estímulo a los mercados financieros para desarrollar eficientemente su función.”

Los cambios que se originaron en esta evolución giraron alrededor del análisis de los usuarios de la información financiera y sus necesidades (El Paradigma de Utilidad), de los objetivos de la información financiera para asegurar la satisfacción de los objetivos de la información y las necesidades de los usuarios, pasando a denominar Hipótesis Básicas a los Principios Contables.

A pesar de su ambigüedad o falta de rigor, según distintos autores, la aparición y desarrollo de los Marcos Conceptuales supuso la apertura de un nuevo camino para el debate y para la búsqueda de soluciones a los problemas contables aunque la diferencia entre ellos puede ser importante, así el emitido en Francia por la Ordre des Experts Comptables de Francia (1996), representa diferencias con los modelos anglosajones en puntos muy significativos.

A pesar de las diferencias, todos los Marcos Conceptuales han de establecer tres finalidades que han de cumplir: Describir la práctica existente, prescribir la práctica futura y definir términos clave y cuestiones fundamentales.

La medición de la eficiencia de las empresas es un tema relativamente nuevo si se analiza en su conjunto. Sin embargo, esto implica una serie de términos y cualidades de las empresas que han sido discutidos a lo largo del tiempo y que sus principales exponentes fueron presentados en los antecedentes.

 

BASES METODOLOGICAS

            Esta parte se ha dividido en dos puntos clave para el desarrollo metodológico de una tesis doctoral que trata de teorizar y diseñar una nueva metodología como lo es la Contabilidad gerencial, pues aporta el constructo metodológico existente para investigaciones de esta ciencia.

1. Caracterización Del Conocimiento Contable

Hoy nadie niega el carácter científico de la Contabilidad, aunque no han faltado autores que han negado su autonomía científica, tales como Gino Zappa y otros, si bien, actualmente, sus razonamientos parecen haber quedado totalmente falsados.

Así, son numerosos los autores que coinciden en otorgar a la Contabilidad su estatuto de cientificidad. “Cerboni la consideró como `ciencia de la administración hacendal`; Besta, como `ciencia del control económico`; Massi la entendió como `ciencia de la administración del patrimonio`; López Amorín, `ciencia del equilibrio patrimonial`. Igualmente es considerada como ciencia sustantiva por otros varios tratadistas extranjeros, así como por todos los españoles que consideran la Contabilidad como ciencia y, en especial, los profesores Rodríguez Pita: `ciencia que estudia las leyes del equilibrio patrimonial producido por los actos administrativos`, y Fernández Pirla, quien de una forma concreta dice que la Contabilidad `con ser ciencia económica, es ciencia autónoma con leyes y principios propios que permiten que juzguemos el análisis precontable como auténtico contenido de la Contabilidad, considerada en su dimensión científica`”(REQUENA RODRÍGUEZ, 1965).

Calafell (1963) señala que “los autores han profundizado en torno a la fundamentación de la Contabilidad como ciencia basándose en los caracteres que, según la lógica, deben reunir unos conocimientos para ser considerados como científicos, estudiando el objeto material, el objeto formal y el fin de la ciencia contable (Fernández Pirla, Calafell Castelló). Otros han utilizado la Axiomática de las ciencias formales y han constituido sistemas de axiomas, teoremas, postulados y definiciones a las cuales someten la realidad económica con objeto de ser tratada con rigor científico y de enunciar los principios y normas de la ciencia de la Contabilidad (Mattessich, Holzer). Por último, en la actualidad, existe un grupo de autores que aplican a la demostración científica de la Contabilidad los principios de la teoría de conjuntos y de la lógica simbólica, tendiendo a una teoría formal de la Contabilidad (Devine, Ijiri, Mattessich)”.

Para Braithwaite “una teoría científica es un sistema deductivo en el que se sigue lógicamente consecuencias observables de la consideración conjunta de hechos observables y el conjunto de hipótesis fundamentales del sistema; por tanto, todo estudio de la naturaleza de una teoría científica es estudio de la del sistema deductivo que se utilice en ella” (BRAITWAITE, 1965).

Mattessich se cuestiona si el vocablo teoría, utilizado en la terminología científica convencional, resulta procedente en el caso de la Contabilidad. Así se plantea el mencionado autor si ésta “es simplemente un conjunto de leyes y dogmas de dirección junto con la descripción de los instrumentos que sirven para el cumplimiento de estas leyes o aspira a ser algo más riguroso” (MATTESSICH, 1966).

Este autor (MATTESSICH, 1966), en clara coincidencia con Braithwaite, argumenta que para analizar la medida en que la Contabilidad resulta susceptible de acomodación al concepto de teoría científica, deben ser objeto de consideración cuatro elementos fundamentales:

1.- Los hechos observados, o sea, los observables o hipótesis empíricas de la Contabilidad.

2.- Las hipótesis fundamentales, también llamadas por Carnap inobservables.

3.- La conjunción de ambos, es decir, los principios puente de Hempel y reglas de transformación de Carnap.

4.- La deducción de consecuencias observables.

En referencia a los hechos observados, su identificación es bien sencilla, pudiéndose concretar en objetos económicos, agentes económicos, además de sus cambios, interacciones y relaciones. Estos últimos hechos observados “consisten en transacciones económicas pasadas o futuras entre las anteriores entidades (es decir, entre el conjunto de objetos y agentes)” (MATTESSICH, 1966). Según Mattessich, los elementos anteriormente descritos como observables constituyen los elementos originales o primarios, no obstante lo cual, subraya el referido autor la circunstancia de que, en contabilidad, las observaciones fácticas dependen, en realidad, de teorías, como por ejemplo lo prueba la valoración de los objetos económicos, que constituyen una construcción teórica más que una noción primitiva (MATTESSICH, 1966).

En relación a los objetos económicos, Mattessich (MATTESSICH, 1964) realiza una distinción entre objetos económicos reales, tales como bienes y servicios, y objetos económicos financieros, como son los derechos. Ambas tipologías se integran en el mundo económico en un sólo conjunto específico de elementos vinculados hacia la producción y el consumo. De otra parte, cabría considerar al hombre como un ente natural aislado, como agente económico colaborador de la interacción económica, en especial, en diferentes funciones, cuya realización la efectúa integrado en unidades sociales de distintos órdenes. De esta forma, los “bienes y agentes son susceptibles de agrupación para integrarse en subconjuntos del mundo económico de forma que, bajo la denominación de unidades económicas, constituyen el marco en donde tiene lugar tal actividad, las cuales pueden también integrarse en unidades de orden superior e incluso formar una sola unidad económica, fuera de la cual no existen elementos económicos” (REQUENA RODRÍGUEZ, 1988).

Tales matizaciones no hacen más que corroborar el carácter difuso de la distinción entre los conceptos de observable e inobservable. Así Mattessich reconoce que la discriminación entre ambos constituye más una cuestión de grado que una diferencia en sí misma.

Por su parte, en Contabilidad, las hipótesis fundamentales son aún más difíciles de establecer que los propios hechos, dificultad que se agrava ante la circunstancia de que, en nuestra disciplina las decisiones vienen, usualmente, condicionadas por los objetivos específicos que se persigan, como lo prueba el hecho de que, en ocasiones, mientras que ciertas hipótesis pueden resultar válidas para un determinado propósito, para otro u otros proceden hipótesis distintas.

Aunque lo anterior puede dificultar el establecimiento de una teoría de la Contabilidad aplicable con carácter general, también es cierto que “tales dificultades pueden salvarse fácilmente” (MATTESSICH, 1966). Sería suficiente con señalar los objetivos que correspondieran, tras lo cual, ya cabría establecer las hipótesis relevantes que vinieran al caso, que merced a las oportunas reglas de correspondencia o transformación, permitirán asignar contenido empírico a los enunciados teóricos.

Las hipótesis fundamentales de la Contabilidad presentan más dificultades de precisión que los hechos observables. De ahí los diversos intentos de formular axiomas contables, proposiciones básicas, postulados, principios, hipótesis, reglas, etc. Podría decirse, pues, que esta característica normativa y teleológica de la disciplina contable dificulta el establecimiento de un único conjunto de hipótesis fundamentales, dando lugar, quizás, a múltiples conjuntos alternativos de hipótesis empíricas para otros tantos objetivos particulares. Ahora bien, entendemos que la no existencia de una base común para todo sistema contable implicaría rechazar la concepción de una Teoría de la Contabilidad, pero “si es posible precisar dentro de la completa gama de sistemas contables una serie de proposiciones básicas comunes a todos estos sistemas, una teoría de la Contabilidad -en el sentido riguroso del término- puede existir perfectamente. En tal circunstancia deberíamos formular alguna de esas proposiciones básicas a modo de sentencia que contengan las variables que permitan enunciar posteriores proposiciones compatibles con objetivos específicos, es decir, que permitan insertar hipótesis empíricas orientadas” (MATTESSICH, 1966).

Mattessich, además, al referirse al conjunto de hipótesis que no pueden establecerse antes de que los objetivos se hayan precisado, justifica la aparición de algunos enunciados básicos formulados en términos de proposiciones existenciales, cuya función sería la de reservar un lugar determinado a aquélla a la espera de la aparición de los mencionados objetivos. Algunas de esas proposiciones existenciales en Contabilidad pueden concretarse en las siguientes (MATTESSICH, 1966):

- Existe un conjunto de hipótesis específicas para recoger dentro de una cuenta general las fluctuaciones en el nivel de precios.

- Existe un conjunto de hipótesis específicas para asignar valores a transacciones.

- Existe un conjunto de hipótesis específicas que describen cuando una parte de riqueza debe considerarse como ingreso o como gasto.

Por otra parte, y según Braithwaite, una vez precisados los hechos observados por la Contabilidad así como el auténtico alcance de sus hipótesis fundamentales, procedería analizar la consideración conjunta de ambos.

Requena (1986), tal consideración conjunta “de conceptos confiere a la Contabilidad una configuración teórica especial, cuya razón de ser se deriva de la consustancial naturaleza de sus hipótesis fundamentales y la frecuente interrelación de las mismas con objetivos concretos, cuya circunstancia no ha sido, comúnmente, tomada en consideración. De tal manera, se observa que, generalmente, se utiliza en Contabilidad hipótesis específicas que, erróneamente, son tomadas como reglas contables, e incluso, en ocasiones, como auténticos principios de contabilidad, sin deparar en establecer la evidente asociación de las mismas con los propósitos u objetivos particulares que las condicionan, los cuales hacen de ellas meras proposiciones restringidas a un campo limitado de aplicación”.

Por último, centrándonos en el último elemento necesario a tener presente en el análisis de la caracterización de la Contabilidad como cuerpo de Teoría, es necesario señalar que aquélla incide en la investigación del alcance de sus consecuencias observables. El problema que se origina en torno a esta circunstancia no resulta del todo aclarado, toda vez que como afirma Mattessich (1966) “el camino o criterio a seguir para la refutación de hipótesis contables resulta no menos precario que los medios a utilizar para ello. Suponiendo que ciertas teorías son adecuadas para la verificación, o más concretamente para la refutación de hipótesis contables, ¿en qué momento procede rechazar la hipótesis o teoría testada? Una teoría científica no puede ser verificada en el sentido estricto de la palabra, sino sólo, en todo caso, refutada, y como consecuencia, el criterio de invalidación, en cierto modo, sustituye al de verificación”.

Lo explicitado anteriormente viene suponiendo una gran dificultad para la Contabilidad, pero, no es menos cierto que también afecta a otras muchas disciplinas. En cualquier caso -concreta Mattessich- ello es solamente cuestión de realizar una efectiva distinción entre hipótesis científicas e hipótesis pragmáticas, pues mientras éstas no pueden ser invalidadas más que por la aparición de otras hipótesis competitivas que proporcionan un mayor rendimiento que la teoría testada, una hipótesis puramente científica puede ser invalidada por el criterio anteriormente expuesto.

Como consecuencia de lo anterior, podría decirse, en definitiva, que “si bien existen, serios problemas respecto de la caracterización de la contabilidad como una teoría científica, no lo es menos que, desde un punto de vista epistemológico, tales dificultades no son insuperables” (MATTESSICH, 1966).

Además, siguiendo a la profesora Piedra, “en este intento de caracterización científica de la Contabilidad, y desde otro punto de vista, podemos basarnos en el análisis realizado en los apartados precedentes sobre los rasgos distintivos que debe revestir un conocimiento determinado para ser tipificado como científico: racionalidad y objetividad.

La noción de racionalidad en Contabilidad queda plenamente justificada en tanto que ésta opera sobre hipótesis empíricas, en base a un conjunto de reglas lógicas, de tal forma que resulta posible extraer conclusiones.

Además, entre las conclusiones teóricas de esta disciplina se dan toda una serie de conexiones, de tal forma que se encuentran perfectamente sistematizadas.

Junto a su racionalidad, la Contabilidad es también objetiva, en el sentido bungiano, de adecuación al objeto perseguido, y en el popperiano, al admitir en las teorías contables la contrastación intersubjetiva.

Por tanto, la Contabilidad no pretende sino desentrañar una realidad, explicitarla en forma veraz, no necesitamos abundar en la explicación de su adecuación al primer sentido otorgado al término `objetividad`”.

En definitiva, se participa de las palabras de Rivero cuando afirma que “la Contabilidad, pues, constituye hoy una de las ciencias más definidas y precisas con que el hombre moderno se enfrenta a la realidad que lo rodea. En el conjunto de las ciencias económicas, la Contabilidad ocupa una avanzada -a través de su núcleo temático en torno a los fenómenos patrimoniales- para la exploración de la sociedad contemporánea en lo que respecta a sus fundamentos y ordenación económica. Por ello, quedan lejos ya las fecundas fases empíricas y precientíficas y también el período constitucional de la ciencia contable.

Hoy esta ciencia se yergue con sus medios propios de investigación, sus amplias conexiones jurídico-económicas y su metodología como una de las grandes realidades del pensamiento contemporáneo. La arcaica opinión de que la Contabilidad no es una ciencia, sino una técnica, queda configurada como una afirmación arqueológica propia de quien carece de auténtica información científica”.

2. LAS TESIS DE KUHN APLICADAS A LA CONTABILIDAD

Las tesis de Kuhn no han sido aplicadas únicamente para estudiar el proceso de desarrollo científico de la Contabilidad, sino también para analizar la situación actual de la misma. En esta línea sobresalen los trabajos de Wells y Belkaoui, y el documento Statement of Accounting Theory and Theory Aceptance (SOATATA) de la American Accounting Association (A.A.A.).

2.1. La matriz disciplinar en Contabilidad: La propuesta de Wells.

Según Wells la Contabilidad evoluciona mediante un proceso continuado de revoluciones y de sustitución de paradigmas. Apoyándose en el sentido amplio de paradigma como “matriz disciplinar”, Wells trata de descubrir -de acuerdo con las tesis de Kuhn- sus elementos observando la conducta de los miembros de la comunidad científica. Esta comunidad científica que Wells identifica, comprende a los miembros de organizaciones de profesores e investigadores, tales como la American Accounting Association, la Asociación de Profesores Universitarios de Contabilidad de Reino Unido, la Asociación de Contabilidad de Australia y Nueva Zelanda, la División de Investigación de la A.A.A. y la Fundación de Investigación Contable de Australia. Esa opinión, como señala Donoso (1995), reviste de un tinte localista y limitado a su investigación. “Localista porque la comunidad científica identificada queda restringida a unos pocos países anglosajones y limitada porque su propuesta no explica el proceso de crecimiento de nuestra ciencia, al descansar la matriz disciplinar o paradigma en un tipo de comunidad científica solamente identificable en el presente siglo. Sin embargo, estas limitaciones no disminuyen el valor de su propuesta, aunque sus conclusiones deberían ser matizadas para situarlas en un ámbito adecuado de referencia.” De esta polémica también participa el profesor Requena (1989) señalando respecto a Wells que “su comunidad científica no se adecúa al sentido de universalidad con que Kuhn (1971) concibe la acción de paradigma”.

La matriz disciplinar de Kuhn estaría formada, según Wells (1976), por los siguientes elementos:

1. Generalizaciones simbólicas, que serían aquellos componentes generalmente aceptados y de fácil representación por el grupo:

- Partida doble.

- Clasificación de activo en fijo y circulante.

- Concepto de fondo de maniobra.

- Ratios contables.

- Apalancamiento financiero.

2. Acuerdos de grupo, que se corresponden con algunos de los considerados como

principios de contabilidad generalmente aceptados:

- Principio de realización.

- Principio de asociación de ingresos y gastos.

- Principio de empresa en marcha.

- Principio del coste como base de valoración de activos.

3. Valores compartidos:

- Prudencia.

- Consistencia

- Importancia relativa.

4. Ejemplares, que se corresponderían con los principales manuales y documentos profesionales. Wells analiza la mencionada matriz disciplinar con el fin de comprobar si en el momento presente nos encontramos ante un cambio revolucionario o de paradigma, para lo cual aplica el proceso metodológico desarrollado por Kuhn, señalando las siguientes fases:

a) Percepción de anomalías. Las principales anomalías detectadas por Wells se derivan de la incapacidad del sistema de coste histórico para representar la realidad económica de la empresa en épocas de inestabilidad monetaria.

b) Las crisis y emergencias de teorías. Un campo afectado por las anomalías puede calificarse como en estado de crisis profunda con lo que se exige la destrucción de paradigmas en gran escala y cambios importantes en los problemas y las técnicas de la ciencia normal. Por tanto, el surgimiento de nuevas teorías es precedido generalmente por un período de inseguridad profunda que es generado por el fracaso de la ciencia normal para dar las respuestas adecuadas. Según afirma Donoso (1995) en nuestra ciencia, la emergencia de teorías para paliar las anomalías detectadas en el punto precedente han sido muchas y variadas, entre las que merecen destacarse las de Edwards y Bell (1972), Sprouse y Moonitz (1962), Mattessich (1964), Chambers (1966a), Mathews (1965), así como numerosas propuestas a nivel institucional.

La siguiente fase, sigue Donoso, identificada por Wells, es el surgimiento de diferentes escuelas de pensamiento. Aunque como subraya Kuhn se requiere que tras un período de debate el nuevo paradigma sea aceptado por la comunidad científica.

Entre los debates mantenidos por la comunidad científica contable en las últimas décadas destacan los suscitados entre Chambers (1966a, 1971a, 1971b) y Mattessich (1966), entre este último y Sterling (1970, 1972) o la oposición de Nelson (1973) al cambio, en defensa de la matriz disciplinar sustentada, o las condiciones de Edwards, Bell y Johson (1979), y Chambers (1982).

c) Creación de escuelas de pensamiento. Lo anterior da lugar a la aparición de dos grandes corrientes: una de defensa de la matriz que sustenta el principio del coste histórico (en su caso ajustado al nivel general de precios) y aquélla que pretende la utilización de un criterio de valoración a coste corriente. Wells identifica, de acuerdo con los diferentes criterios de valoración de activo, hasta cuatro escuelas diferentes que ofrecen respuestas alternativas al método de valoración del coste histórico:

1. La contabilidad ajustada al nivel general de precios.

2. Contabilidad al coste de reposición.

3. Contabilidad en función del valor de la empresa.

4. Contabilidad al valor de realización neto o contabilidad continuamente actualizada.

La aceptación de un nuevo paradigma, de acuerdo con Kuhn (1971), exige la destrucción del paradigma anterior y el consiguiente conflicto entre escuelas del pensamiento científico opuestas, lo que dada la inconmensurabilidad de los paradigmas en competencia, se hace necesaria una transición entre paradigmas, donde los argumentos de persuasión para atraer a la comunidad científica como un todo son imprescindibles, hasta que el nuevo paradigma resulta dominante. Todo este proceso de transición constituye la revolución científica.

d) Habría que preguntarse si en la Contabilidad estamos asistiendo a una revolución que conduce a un cambio de matriz disciplinar; lo que, según Wells (1976) resulta prematuro verificar. Hoy, dados algunos cambios, principalmente de carácter normativo (legal o institucional) que se han producido en relación con la aceptación simultánea de ambos paradigmas (MATTESSICH, 1985), nos hace pensar que la labor de persuasión de la escuela que sustenta el nuevo paradigma o matriz disciplinar está dando frutos. Esta tolerancia de paradigmas contrapuestos si seguimos a Kuhn, y contrariamente a la opinión de Mattessich que reconoce una matriz disciplinar por combinación de diferentes valores, sería un paso más en el cambio revolucionario y la mejor forma de consolidar, a través de la prueba, aquel paradigma cuya aceptación en la comunidad científica sea mayor, dado que las diferencias entre paradigmas son irreconciliables (KUHN, 1971).

Así mismo, cabe cuestionar si las tesis de Kuhn puedan ser aplicadas a una ciencia de las características de la Contabilidad, donde el entorno económico y social ejerce una influencia decisiva en su evolución, más que la investigación y el descubrimiento en las ciencias puras. En este sentido hemos de destacar la opinión de Mattessich (1985) cuando señala que, más que un cambio paradigmático en Contabilidad nos enfrentamos con un cambio metodológico que puede conducir a una perspectiva, que posibilite y solvente cuestiones no planteadas. Además el propio Wells en la analogía que propone entre el modelo kuhniano y el progreso de la contabilidad, hace referencia únicamente al pensamiento contable “ya que dadas las dificultades políticas para comenzar un cambio en la práctica contable, este puede ser un progreso evolucionista más que revolucionario. Pero sospecho que no tendrá lugar hasta que la revolución aquí descrita haya tenido lugar completamente” (WELLS, 1976).

2.2. La concepción multiparadigmática de Belkaoui.

Según Belkaoui (1985) un paradigma es una imagen esencial de la materia subjetiva de una ciencia, que sirve para definir lo que debiera ser utilizado, las preguntas que hay que hacer y las reglas que se deben seguir para interpretar las respuestas obtenidas. En definitiva, se trata de la unidad mayor de consenso en una ciencia y sirve para diferenciar una comunidad científica de otra.

Este autor somete a análisis la situación actual de la ciencia contable tomando como referencia los diferentes enfoques de la misma contenidos en el informe “Statement of Accounting Theory and Theory Aceptance” (SOATATA) de la American Accounting Association (AAA), sobre la base de la noción de paradigma Kuhniano.

Este informe establecía la existencia de un trío de tendencias dentro de la comunidad científica contable, que se diferencian por el objetivo que persiguen:

1) Búsqueda del verdadero resultado.

2) Facilitar información útil para la toma de decisiones.

3) Economía de la información. Belkaoui señala la existencia de una multiplicidad de paradigmas, que se encuentran en pugna por lograr la máxima aceptación en la comunidad contable:

a) Paradigma antropológico-inductivo.

b) Paradigma del beneficio verdadero-deductivo.

c) Paradigma de utilidad de la decisión-modelo de decisión.

d) Paradigma de utilidad en la decisión-decisor-comportamiento agregado del mercado.

e) Paradigma de utilidad en la decisión-decisor-usuario individual.

f) Paradigma de economía de la información.

“De los paradigmas identificados por Belkaoui, los dos primeros son los más representativos y los que mejor definen a las principales posiciones contrapuestas de la comunidad científica. El primero se fundamenta en la utilización del método inductivo, mientras que los demás utilizan una metodología deductiva y normativa.

Los cuatro últimos podrían considerarse como extensión del segundo, dado que, en definitiva, el paradigma del beneficio verdadero-deductivo tiene como finalidad última aportar datos útiles para la toma de decisiones por los diferentes usuarios; y, precisamente, el criterio de utilidad en la toma de decisiones podemos considerarlo, implícita o explícitamente, formando parte esencial de los demás paradigmas contemplados” (DONOSO, 1995).

 

            Enfoque de la Investigación

Las transformaciones que se vienen generando en el mundo gerencial han obligado a las grandes corporaciones a realizar estudios dirigidos a innovar estrategias que logren establecer sistemas eficientes para el logro de los objetivos. En atención a las demandas competitivas que enfrentan las organizaciones en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea, éstas se debaten entre la perspectiva de existir y la prospectiva de sobrevivir, entre el sucumbir ante la vorágine tecnológica y académica que acompaña los cambios sociales, o la reacción intencional hacia el cambio y la transformación. Es por esta razón que las organizaciones competitivas se abren paso a la producción de activos de conocimiento institucionales, desarrollados por sus actores, quienes cada día más aúnan esfuerzos en la búsqueda del saber.

La contabilidad es un elemento gerencial cuyo propósito es obtener información oportuna para la toma de decisiones y fundamental para el logro de los objetivos planteados. Asimismo persigue como sistema el trabajo en equipo efectivo para optimizar las relaciones entre los diferentes departamentos para ser evaluados por los gerentes quienes planea y controlan su funcionamientos

Por lo anteriormente expuesto, el presente estudio se basa en el diseño de una metodología llamada contabilidad gerencial relacionada principalmente con la acumulación y el análisis de información relevante para uso interno de los gerentes en la planeación, el control y la toma de decisiones por lo que el autor considera que el mismo tendrá una postura epistemológica holística. La Holística es definida por Hurtado (2000), como una doctrina filosófica contemporánea, es un fenómeno psicológico y social enraizado en las distintas disciplinas humanas y orientado hacia la búsqueda de una cosmovisión basada en preceptos comunes al género humano.

De acuerdo a la forma en que se recopila la información, el presente estudio se apoya en una investigación de campo, puesto que, según Morles (1997), un estudio es de campo cuando: “el investigador visualiza en forma detallada el sitio donde se está realizando la investigación, a su vez, pasa a describir cada elemento que le sea de utilidad en el hecho investigativo, es decir, mantiene un contacto con la realidad en que ocurre el hecho o situación, la Información es directa.

En este sentido, la presente investigación tiene como propósito fundamental diseñar un sistema contable gerencial para el fortalecimiento de la gestión factor que tiene su base en la obtención de datos viables para adoptar una postura adecuada para su diseño. A su vez, el Manual de Trabajos de Grado y Maestría Tesis Doctorales de la UPEL (2003), define a la Investigación de Campo como: el análisis sistemático de problemas de la realidad, con el propósito bien sea de describirlos, interpretarlos, entender su naturaleza y factores constituyentes, explicar sus causas, efectos o predecir su ocurrencia, haciendo uso de métodos característicos de cualquiera de los paradigmas o enfoques de investigación conocidos o en desarrollo (p. 5).

Por otro lado, el diseño del estudio se encuentra enmarcado en la modalidad de proyecto especial, en tal sentido, el Manual de Trabajos de Grado y Maestría Tesis Doctorales de la UPEL (2003), lo define como un: trabajo que lleven a creaciones tangibles, susceptibles de ser utilizadas como soluciones a problemas demostrados, o que respondan a necesidades e interés de tipo cultural. Se incluyen en esta categoría los trabajos de elaboración de libros de texto y de materiales de apoyo educativo, el desarrollo de software, prototipos y productos tecnológicos en general (p. 17).

Asimismo se apoyará en un diseño bibliográfico tomando en cuenta las diversas fuentes que se consultaran para su elaboración.

 

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