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Educación virtual. *
Por Juan Antonio Guerrero Cañongo
Internet tiene
un contenido real y un contenido potencial (Martos, 2002), en el primero lo
forma todo el conjunto inmenso de datos que circulan diariamente por la red,
éste se encuentra en forma de bibliotecas digitales, libros electrónicos,
revistas y bases de datos. El contenido potencial es el conocimiento de los más
de cuatrocientos millones de usuarios conectados a Internet al que podemos
acudir a través de foros, listas de correo, grupos y chats.
Los dos contenidos tienen un alcance ilimitado si se aplican a la educación.
La educación
nunca se ha visto tan beneficiada como con el uso de la red de redes. La
educación virtual es, actualmente, una realidad en el mundo, aunque pocas
universidades tienen un proyecto de educación.
La educación
virtual es accesible para cualquier persona con acceso a Internet, éstos han
inaugurado un nuevo espacio de colaboración e investigación.
Pedraza
(2003), dice:
Los Entornos
Virtuales se caracterizan por ampliar el acceso a la educación, promover el
aprendizaje colaborativo y el trabajo en grupo,
promover el aprendizaje activo, crear comunidades de aprendizaje, estar
centrada en el estudiante y hacer los roles tradicionales del proceso de
enseñanza/aprendizaje más fluidos.
El profesor
puede comunicarse con otros profesionales de la educación para intercambiar
ideas y trabajar en proyectos aunque los separen miles de kilómetros.
La red además
provee de información actualizada para cualquier tema. Aunque existen varias
desventajas, por ejemplo Gubert (2000) dice que “La sobreoferta no
sistematizada de información equivale a desinformación”. Al no saber cómo
valorar y escoger la información el profesional de la educación, o el alumno,
puede sentirse solo y frustrado.
Gubert (2000)
dice que “enseñar es, antes que nada, enseñar criterios de discriminación, de
búsqueda y de selección de la información”. Por tanto el
e-aprendizaje es un proceso de aprendizaje en
El mismo
Gubert menciona que “pronto habrá que afirmar que ser sabio consiste, sobre
todo, en saber buscar, elegir o seleccionar funcionalmente aquello que nuestro
intelecto requiere en cada momento”.
El profesional
que utiliza el e-learnig como plataforma tecnológica
para enseñar o educar debe conocer los procesos de la educación para realmente
ofrecer un aprendizaje significativo. Los entornos virtuales de aprendizaje
permiten aprender sin coincidir en el espacio ni en el tiempo y asumen las
funciones de contexto de aprendizaje que en los sistemas de formación
presencial desarrolla en el aula (Duart y Sangrá, 2000).
La tecnología
interactiva es una fuente de motivación y estímulo para aprender debido, a la
posibilidad de un mayor control sobre el propio proceso de aprendizaje, pues
incita a las personas que aprenden a tomar decisiones sobre cómo y qué aprender
(Arbués y Tarín, 2000). El uso de materiales multimedia y digitales son
determinantes para desarrollar aptitudes de aprendizaje, ya que parte del éxito
de los modelos formativos está en el interés, la motivación y la constancia del
estudiante (Duart y Sangrá,
2000).
Tapscott (1998), citado por Arbués y Tarín (2000), dice que el
aprendizaje se dirige hacia un modelo nuevo y más poderoso, sostenido por los
siguientes principios:
1. Del
aprendizaje lineal al aprendizaje interactivo con hipermedia.
2. De la instrucción a la construcción del aprendizaje y al descubrimiento del
saber.
3. Del aprender centrado en el experto profesor al aprender centrado en la
persona que aprende.
4. Del absorber contenidos y conocimientos al aprendizaje de cómo aprender y navegar.
5. Del aprendizaje masivo al aprender personalizado.
6. Del aprendizaje aburrido por falta de actividad al aprendizaje divertido y
desafiante.
7. Del aprender que define al profesor como una transmisor al aprender que
tiene al profesor como facilitador.
8. Del aprender interactuando solamente con materiales didácticos al aprender
interactuando también con otras personas conectadas a la red de forma
sincrónica o asincrónica.
El material
multimedia y digital puede ser desarrollado por profesores o estudiantes para
apoyar el verdadero aprendizaje. Actualmente un profesor o un estudiante
universitario posee los instrumentos necesarios para realizar individualmente
un trabajo multimedial (con grandes recursos
metodológicos) de gran riqueza instrumental (Vilaseca,
2000).
Por todo lo
anterior, la función docente del profesor no es la de transmitir contenidos al
estudiante, sino que la función del profesor es al de enseñar a ordenar la
información. Por otra parte, gradualmente el estudiante aumentará su capacidad
de elección y estará acostumbrado a elegir y a exigir (Vilaseca,
2000).
El entorno
virtual hace que la pedagogía a través de Internet sea una nueva ciencia, lo
que un profesor explica de manera determinada en una clase presencial tiene que
procurar que el estudiante no presencial lo aprenda de otra manera (Duart, 2000).
Para el
proceso de educación en línea además de una plataforma tecnológica, se necesita
la motivación del profesor y estudiante, como lo dijo Duart
(2000): la orientación, el estímulo, la guía y, sobre todo, la motivación son
claves en el proceso de formación no presencial, dado que la relación entre
docente y estudiante se produce de manera asíncrona.