Autor: SALEK CHEJ 

 

           LA SOMBRA DEL VIEJO LIDER 

por SALEK CHEJ 


 
 

La posición manifestada por  PSOE en la crisis abierta por Marruecos con el Gobierno del Presidente Aznar resulta, cuando menos, curiosa. Sorprendentemente los socialistas españoles le han dado la razón al régimen monárquico marroquí atribuyendo la responsabilidad de la tensión al gobierno popular. Parece ser que  las ideas y el estilo personal de Felipe González  siguen vigentes, no solo en las formas sino también en las cuestiones de fondo.. 

Por si no lo sabe,  es bueno recordar  a Zapatero que la culpa de muchas de las tensiones y diferencias con el Reino de Marruecos tienen que ver con el modo  con el que el ex-mandatario del Partido Socialista  ha manejado las relaciones con el vecino del sur durante mas de una década.  F.Gonzaléz dio al traste con la imagen respetable y seria que  España heredó de la  presidencia de Adolfo Suarez y se lanzó de lleno a los brazos de la monarquía que tanto había vilipendiado desde la oposición. 

Desde entonces las provocaciones,  la arrogancia  y los desplantes marroquíes no han cesado. De cada crisis que surgía, ya sea en torno al asunto de Ceuta y Melilla, la pesca o la causa de los saharauis, a quienes F. González  prometió apoyo y solidaridad, España salía mal parada. Perdía tanto el  negocio como  la honra. No bastaron ni las  ayudas militares, ni las continuas inyecciones de dinero e inversiones, ni el silencio cómplice observado por el líder socialista respecto del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, ni su indiferencia  frente  a las   ansias del pueblo marroquí para gozar de mayores cuotas de justicia, libertad y democracia. González es pues el culpable de que el vecino del sur no tenga el mas mínimo respeto hacia España y sus posiciones. 

Tal y como ha hecho Portugal en su ex-colonia de Timor, allá lejos  en el Pacifico, es hora de que en el asunto del Sahara, un gobierno español democrático tenga el acierto y coraje de poner las cosas en su sitio y saldar la deuda moral con los saharauis.  Pese al tiempo transcurrido y los cambios generacionales, la tragedia del pueblo saharaui sigue siendo responsabilidad exclusiva de los españoles. Por otro lado, un gobierno  serio y responsable en España  no puede centrarse solo en el fenómeno de las pateras e ignorar la raíz del problema en Marruecos, es decir, las reivindicaciones legitimas de los marroquíes para vivir libres y dignos en su país. 

Para la solución definitiva del problema  saharaui, el Plan de Paz de la ONU sobre el referéndum representa una oportunidad irrepetible para que la ex-potencia colonial corrija los errores de 1975. No debe dejarse llevar ni por Francia, ni por el impulsivo  monarca marroquí a refrendar un hecho consumado ilegal. En cuanto a la transición democrática  en  Marruecos, la nueva coyuntura y  sus expectativas de cambio brindan una ocasión histórica que no debe desperdiciarse. Conviene a España y a sus  intereses estratégicos que, a la hora de cerrar la crisis con la monarquía marroquí,  ambas cuestiones conexas  y de vital importancia para la estabilidad del  entorno, no sean otra vez sacrificadas. Ya fueron literalmente sacrificadas y traicionadas por F. González y  no se granjeó España, al sur, mas que desprestigio y falta de respeto. 

En asuntos que afectan a los derechos y  libertades de otros pueblos, la nueva generación de líderes socialistas ganaría mas apartándose  de la sombra del viejo mandatario. Lo peor que le puede pasar a  un dirigente “progresista” es perder credibilidad y  ética  en cuestiones de  principios. 
 

      SALEK CHEJ 
 

 

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