| Autor: Juan Arias. Periodista |
|
SUTIL
MENTIRA ARTIFICIOSAMENTE DISFRAZADA
Autor: Juan Arias.
Publicado en : A Nosa Terra. Nº 1.008 / 15 de noviembre de 2001 Si bien desde Marruecos se citaron como causas de la reciente crisis diplomática con España cuestiones relacionadas con la inmigración, pesca, el control fronterizo en Melilla, la falta de apoyo a la pretensión de incorporar al Frente Polisario a la lista de organizaciones terroristas que prepara la UE, o la celebración de un simbólico referéndum organizado por una ONG andaluza reclamando la puesta en marcha de la consulta en la antigua colonia, con el aderezo de una supuesta actitud hostil de la prensa española con el reino alauí, el comportamiento del país vecino responde indudablemente a una calculada estrategia de tensión orientada a lograr apoyos para la llamada tercera vía o autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. Una estrategia que, apoyada por Francia y Estados Unidos, ambos países con grandes intereses económicos en la zona, intenta conseguir que Madrid renuncie al referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental contemplado en el Plan de Paz de la ONU, y acepte el Acuerdo Marco diseñado por París e impulsado por James Baker y Kofi Annan, encaminado a un simple proceso de ratificación de la soberanía marroquí sobre un territorio que en su día ocupó por la fuerza de las armas. España, que mantiene tradicionalmente en el conflicto saharaui una postura ajustada a las decisiones de la ONU, viene adoptando de facto una pertinaz neutralidad que hace dejación del papel que como potencia administradora del territorio le corresponde según la Carta de Naciones Unidas –aunque el secretario general de la ONU otorgue sibilinamente a Marruecos esta consideración en sus últimos informes cuando ni tan siquiera ocupa la totalidad del territorio-, papel que, en muchos casos, provocó la frustración de los saharauis, al considerar que la antigua potencia colonial debería jugar un papel mucho más activo en el enfrentamiento. La posibilidad de acceder a la llamada tercera vía que contempla la última resolución del secretario general de la ONU, fue interesadamente interpretada por el gobierno de Rabat como un reconocimiento internacional a su soberanía sobre el Sáhara Occidental, obviando su posición de potencia ocupante, que en ningún caso supone traslación del título de soberanía, ni cambia el estatuto colonial del Territorio. Y es el caso que, bajo esta premisa, su rey llevó a cabo una visita cargada de un gran significado político a las por él llamadas provincias del sur, la primera que un monarca alauí realiza a la zona tras la firma del alto el fuego, ante la pasividad de la comunidad internacional y las fervientes protestas no escuchadas de los representantes saharauis. Los contratos petrolíferos firmados recientemente entre Marruecos y dos empresas extranjeras, francesa y norteamericana, que les habilitan para llevar a cabo prospecciones en las ciudades saharauis de Dajla y Boujdour, y la visita del rey, junto con el anuncio de una próxima disminución de personal de Naciones Unidas en la zona, complican extraordinariamente el proceso de paz, ya frágil por los numerosos obstáculos presentados por Marruecos desde el comienzo del proceso. El Acuerdo Marco ofrecido por el secretario general de la ONU en su último informe, que acoge las expectativas hechas públicas por la parte marroquí -como así lo reconoció el mediador en la crisis James Baker-, choca frontalmente con las aspiraciones de los representantes saharauis, arremete contra la letra y el espíritu del Plan de Paz asumido y firmado en su día por las dos partes en conflicto, y viola el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui consagrado por el Tribunal Internacional de Justicia, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de Naciones Unidas. Y así es porque nos estamos refiriendo a un supuesto acuerdo enmarcado en la más sutil de las mentiras: - ¿Cómo interpretar, si no, la pretensión de que el Sáhara Occidental forme parte de la integridad territorial de Marruecos, si mismamente Naciones Unidas sigue considerando el Territorio como un asunto de descolonización, susceptible de discusiones periódicas en el seno de su Comité de Descolonización? - ¿Forma parte también de la integridad territorial del reino alauí, por lo tanto, la zona situada fuera de los muros, actualmente bajo control de la República Árabe Saharaui Democrática? - ¿No deja el supuesto acuerdo vía libre al fraude mediante el establecimiento en la zona de colonos marroquíes durante el año anterior a la celebración de la consulta diseñada para establecer el estatuto definitivo del Sáhara Occidental? - ¿Será posible, finalmente, defender la opción independentista cuando se atribuye a Marruecos la competencia exclusiva para la preservación de su integridad territorial contra intentos secesionistas que provengan del interior o del exterior del Territorio, tal como contempla el supuesto acuerdo? La vía que apunta el Acuerdo Marco
sobre el estatuto del Sáhara Occidental predetermina, en definitiva,
el futuro de los saharauis y el status jurídico del Territorio sin
consultar ni contar con un pueblo que, despreciado y traicionado en su
legítimo derecho a decidir libremente su futuro, tendrá razones
más que convincentes para justificar cualquier reacción
que estime oportuno llevar a cabo.
|
|
|