Autor: ENRIQUE Vázquez,  Periodista

Publicado en el Peridico el  30-10-01 
Nuestro agradecimiento a este medio por permitirnos su reproducción
 
 

LLEGA LA HORA DE LA VERDAD PARA EL SAHARA 

 

 Marruecos ya ha logrado que la ONU cambie y bendiga su 'tercera vía' para la excolonia española. Ahora empiezan las dificultades con Rabat  

 
Participará España en la vasta operación que se prepara para atribuir la soberanía del antiguo Sahara occidental a Marruecos? ¿Debería hacerlo en nombre de los intereses nacionales bien entendidos? ¿Puede evitarlo? Tres preguntas que se encierran, de momento, en una: Rabat cree que Madrid ne marche pas y ha resuelto hacer notar su desagrado: llama a consultas a su embajador por tiempo indefinido. 
  
El envite no es pequeño. En el oficio diplomático es una señal muy fuerte de desencuentro y advertencia: es la que utilizó hace meses el presidente Mubarak con Israel cuando se agravó la represión de la intifada. Y no ha vuelto ni volverá en tiempo. En Israel se consideró un serio revés y causó una profunda conmoción, aunque más entre los iniciados y la clase política que entre el gran público. 
 
Aquí puede ocurrir más bien lo contrario por la expresiva publicidad que el deterioro de la relación bilateral con Marruecos ha conocido en los últimos tiempos (pesca, inmigración ilegal, hachís...). Con todo hay indicios de que una medida tan cruda e inesperada demanda otra explicación y ésa sólo puede ser el porvenir del Sahara, que parecía aludido en la nota de la agencia oficial marroquí MAP con la hermética fórmula de ciertas actitudes y posiciones de España. 
 

AUNQUE lo que sigue sea forzosamente hipotético, parece que la oposición española a ciertos cambios en la posición de la UE sobre el particular que Francia quería introducir en la instancia adecuada (la cuarta comisión de la ONU, que trata asuntos de descolonización) sería la causa de la irritación jerifiana. Mencionar a Francia es mencionar al principal valedor de la tesis favorable a Marruecos y es un secreto a voces que París, gran protector diplomático del reino y primer socio político y econó- mico del mismo (el segundo, muy cerca, es España) avala la última versión del llamado Plan Baker, satisfactorio para Marruecos. 

James Baker, un exsecretario de Estado norteamericano con Bush padre, fue designado, hace dos años y medio, mediador en la crisis por Kofi Annan, secretario general de la ONU. Respetado y eficaz, Baker se atuvo a las herramientas disponibles: el mandato, con 10 años a la espalda, desde el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos para celebrar el previsto referendo de autodeterminación, aplazado de hecho a causa de la política marroquí de objeción permanente al censo (heredado de España tras su evacuación en 1975). Con tal censo, los independentistas ganarían sin duda alguna y por eso se dio siempre por seguro que Rabat sólo quería ganar tiempo mientras ejecutaba una política de intensa colonización en el territorio. 
 
Es muy conocido el resto como para ser reproducido. Baste recordar que, aparentemente cansado de bregar para nada tras las sesiones con los beligerantes en Londres, Lisboa y Houston (su casa, es un tejano y ejerce), Baker propuso a Annan en su último informe explorar otros caminos: se llegaba a la así llamada tercera vía, es decir, un régimen de autonomía administrativa y respeto por la especificidad cultural del territorio bajo soberanía marroquí. 

 
LO DETERMINANTE del giro es que prácticamente fue asumido por el Consejo de Seguridad de la ONU, que votó la alternativa, la manera de (textualmente) devolver alguna clase de autoridad gubernamental a los habitantes del territorio. Implícitamente se marginaba la independencia. Tanto, que Rabat dio entonces el paso siguiente: proponer abiertamente lo que era su designio secreto desde siempre; a saber: otorgar un autogobierno limitado a los saharauis por un periodo de tiempo tasado, cinco años, al cabo de los cuales se celebraría el famoso referendo con un censo completamente distinto, el que darían los ya censados como votantes más la población que acreditara un determinado tiempo de residencia en el área. Una consulta que, así, ganará el Reino de Marruecos. 

España no ha dicho nada, que se sepa, sobre el particular y todavía ayer se recurría al cómodo: "Siempre con la ONU". Pero es probable que en términos realpolitik Madrid comprenda la tercera vía y entienda que, a fin de cuentas, es lo mejor y favorece un Marruecos próspero y estable, otro de los tópicos al uso. El debate que suscitará entre la opinión nacional, en la que el Polisario tiene mucho respaldo, va a ser épico. Pero el Gobierno de Aznar no podrá eludirlo por más tiempo. Ahora sí que empiezan las dificultades con Marruecos. 

Periodista. 
 
 

 

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