| Autor: José Martínez Alfaro |
|
José Martínez
Alfaro
En el nombre de algunos dioses, del más allá o del mas acá, sus representantes han desenvainado sus aladas espadas. Y llaman a sus servidores a demostrar que tienen un corazón esforzado en el combate. Pero estos dioses se reflejan de forma distinta según el espejo en el que los miremos. En mi espejo al mirar el dios occidental,
veo ante todo, defensa de los intereses económicos, del dólar
y la estructura piramidal de poder. Como ahora el bjetivo del pueblo saharaui
es obtener el territorio del que fue despojado y no enfrentarse con occidente,
nada debería implicarlos en la actual cruzada. En estos momentos
los problemas políticos básicos para los saharauis no se
relacionan con la nueva situación. Para Estados Unidos el conflicto
saharaui no es, actualmente, un conflicto entre países o pueblos
que se le opongan. Por ello, una solución que conviene a sus intereses
del problema saharaui no puede pasar por un cambio brusco, desestabilizador.
Que, de hecho, podría incrementar el poder del fundamentalismo en
Marruecos.
En primer lugar, en evitar el fanatismo
integrista dentro del total respeto a la libertad religiosa. Para ello
no se puede dejar de lado que el fermento del integrismo son las desigualdades
sociales.
De otra parte, contra los intentos de desprestigio, de presentar a la RASD como un régimen autoritario, burocratizado, como podría corresponder con la imagen que Occidente da de algunas sociedades islámicas, hace falta mostrar transparencia y democracia participativa. En estas cualidades siempre ha sobresalido el pueblo saharaui frente la situación de la mayoría de los países árabes. Pero algunas potencias occidentales pueden incidir en poner en primer lugar la defensa del estado alauita, como principal instancia legitimadora e intentar presentar la realidad invertida. Aquí de nuevo, la defensa de la
una verdadera democracia pasa porque esta sea asumida cultural y cotidianamente
y sea realmente participativa. De modo que solo el buen funcionamiento
de la sociedad da garantías de su correcto enraizamiento. La situación
de refugiado hace difícil un rodaje de la sociedad con toda normalidad.
No hay mas que pensar en la producción.
Finalmente lo más obvio, el reforzar
el campo de defensa de los derechos humanos, el actuar contra la
situación de represión generalizada en el Sahara ocupado.
Hace falta ganar la batalla política de presentar a los estados
occidentales como lo que son: cómplices del saqueo de las riquezas
del
|
|
|