los duendes del olvido
Los duendes del olvido son pequeños, muy pequeños y hace como 1912 años fueron infestados por un virus que nadie sabe de donde llegó y nadie sabe hacia donde partió -el caso es que no existe más, de eso hay seguridad-.
Este virus les provocó el olvido de todos sus recuerdos.
En aquel entonces los duendes habitaban en los agujeros de los árboles o en cuevas pequeñas que se arracimaban en las laderas de las mas bellas montañas de cualquier lugar del universo.
Hoy -pobres- sobreviven a duras penas malamente protegidos por los carteles de coca cola o de propaganda del gobierno y no pueden resistirse, nunca lo hacen, a obener su alimento.
Este alimento, consiste de los recuerdos ajenos, especialmente de los nocturnos, esos que desvelan a tantas personas que aunque no lo dicen, sabemos que están sufriendo.
Los ojos abiertos en la oscuridad de una habitación de alguien que enamorado, ha sido abandonado por su amor, ejerce la fuerza combinada de todos los vientos del mundo sobre la duendidad (no se puede decir humanidad....son duendes...) de los duendes del olvido
Caminan desde muy lejos. En algunos caso se documentó -aunque, bueh....como comprobarlo, no?- de duendes del olvido que atravesaron nevadas cadenas montañosas, procelosos océanos, casi impenetrables selvas y desolados desiertos durante días, durante meses, para llegar hasta donde ellos saben que está su alimento, porque asi lo señala, como un faro en la oscuridad mas negra, un par de ojos pesarozos, que durante las noches permanecen abiertos.
Un vez llegado hasta allí, en esa habitación llena de recuerdos, con provisión de alimento abundante, engordan, se hacen perezosos, pero buenos amantes, se reproducen hasta el absurdo y...por supuesto, devoran implacablemente los recuerdos del anfitrión.
Éste, generalmente no se da cuenta de la presencia de los duendes del olvido en su habitación, en su casa, en su auto, en su lugar de trabajo, pero si nota que noche a noche, despertar a despertar, almuerzo a almuerzo, sus males de amores, sus recuerdos, ya no lo tienen tanto tiempo desvelado,, ya sus lágrimas son mas aguadas, es decir, no tienen tantos condimentos, nota que ya no considera tan preciosos los besos que intenta revivir, nota que esas manos que añora, ya no acarician en sus recuerdos como al principio, cuando estaban hechas de la mas suave seda de benarés, nota, en fin que los duendes del olvido están devorando todos sus recuerdos...dejándole el tan ansiado balsamo del olvido.
Como dijimos antes, los duendes del olvido, con alimento suficiente, se reproducen en una escala imposible de imaginar para quienes no hayan estudiado sus hábitos y si bien son pequeños...muy pequeños, logran degradar los recuerdos más intensos en un lapso relativamente breve, nunca las 500 noches que dice un poeta y cantor andaluz (exagerado, quiza por ser andaluz).
Hay que considerar que si los duendes del olvido no acaban con su alimento en menos tiempo que esas 500 noches, su tasa de reproducción -elevadísima-, llegaría a tal punto que infestarían de olvido hasta los actos mas cotidianos de nuestros días....
Por ejemplo, olvidarìamos qué colectivo debemos tomar para ir al trabajo....
olvidariamos el número de telefono de nuestros amores...
olvidariamos quienes son nuestros mejores amigos...
y quienes nuestros mas acérrimos enemigos...
nos olvidariamos de comer...
de leer..
de hacernos el amor....de mimarnos...de caminar por el parque tomados de la mano
No....No....es imposible.
Gracias a Dios, los recuerdos que alimentan a los duendes del olvido -esos intensos, que nos desvelan- nunca duran con la intensidad necesaria para llegar a ser su alimento, 500 noches.
Gracias a Dios.