Por favor, fijate con atención dentro de mi cabeza...
Verás a cien prófugos de todas las contiendas
que una noche tormentosa se descubrieron
fatalmente prisioneros de tu mirar de hembra
Veras tambien un puerto fatigado por corsarios,
que salieron a buscarte en cada estrella,
y que hoy se encuentran estaqueados a tierra
añorando tifones, tesoros e islas desiertas,
pero totalmente invalidos para alejarse de tu mirar de hembra
Y descubrirás también un guerrero sin espada
que ya no encuentra dónde dar su pelea,
y un caminante sin senderos
que bajo aquel ciprés detuvo su huella,
y un pescador sin barca
que hoy le teme al canto de las sirenas;
cada uno esperanzado de escucharte decir
las dos palabras precisas y eternas
que los encaminen, sin torpezas
a reparar sus gastadas herramientas.
Y todos, todos ellos amarrados por una correa
trenzada con sonrisas, con palabras y con poemas
que irresistiblemente los sujeta
a tu mirar de hembra.