CAMBIO AL MUNDO AL CAMBIARME A MÍ MISMO


Cuando era jóven era un revolucionario y mi oración a Dios era: "Señor, dame la energía para cambiar el mundo".

Al llegar a los cuarenta y darme cuenta de que la mitad de mi vida se había ido sin que yo hubiese cambiado una sola alma, modifiqué mi oración a: "Señor, dame la gracia para cambiar a todos aquellos con quienes tengo contacto. Solamente mi familia y mis amigos y estaré satisfecho".

Ahora, que ya soy un anciano y mis días están contados, mi única oración es: "Señor, deme la gracia para cambiarme a mí mismo".

Si hubiera orado de esta forma desde el principio, no hubiese desperdiciado mi vida.

Sufi Bayazid.


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