" No he mentido ni una sola vez "
(Dixit. El Pa�s.06.03.04)

D. EDUARDO $ ZAPLANA HERN�NDEZ-SORO

(Conocido en Valencia y dentro de muy poco en el mundo entero como el de "las nuevas oportunidades",…. para los amigos, familiares y allegados en general

Zaplana : "Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras". (refiri�ndose a la compraventa de un solar)

Palop ."si tenemos que repartir, macho... tenemos que pedirle un poco m�s".

Zaplana. "Claro un poquito m�s. Yo es que no s� ni lo que vale el solar ni nada(……) lo que te d�, y me das la mitad bajo mano".

Conversaciones comprometedoras de D. Eduardo ( Ver Integras )

II ) TRAYECTORIA SEMIPROFESIONAL Y SOBRE TODO POL�TICA

 

CAPITULO I LA ENTRADA: SIN OFICIO , NI BENEFICIO, PERO BIEN CASADO
CAPITULO II LA ALCALD�A DE BENIDORM: DE LA MANO DE UN TR�NSFUGA
CAPITULO III DE ALICANTE A VALENCIA : UN LIBERAL ACCIDENTAL
CAPITULO IV 1995-1999: ENTRE EL MEDITERR�NEO Y EL PODER VALENCIANO
CAPITULO V 1999-2003-....�BAR�N RAMPANTE O VIZCONDE DEMEDIADO?
CAPITULO VI AHORA O NUNCA: MADRID ME MATA

 

I ) NACIMIENTO Y ESTUDIOS

 

DE ENTRADA : SIN OFICIO , NI BENEFICIO, PERO BIEN CASADO

LA ALCALD�A DE BENIDORM: DE LA MANO DE UN TR�NSFUGA

a) en 1991, nuestro Partido se encuentra en pleno proceso de reconstrucci�n (refundaci�n que dec�a nuestro l�der c�smico),

b) en las comarcas de la provincia de Alicante, nuestra querid�sima AP nunca hab�a tenido una fuerza excesiva,

c) los cuadros y dirigentes hist�ricos de AP son escasos y entrados en a�os. Tercera edad. Batalla de Brunete. Divisi�n Azul.

d) el Partido s�lo controla dos de los ayuntamientos principales de la provincia (Benidorm y Orihuela)

f) una parte importante de los sectores econ�micos predominantes en Alicante est�n ligados a la construcci�n, al turismo y a la econom�a sumergida que invierte el dinero negro en el sector inmobiliario.Es decir proclives a entendernos.

DE ALICANTE A VALENCIA : UN LIBERAL ACCIDENTAL

PRIMERA LEGISLATURA: ENTRE EL MEDITERR�NEO Y EL PODER VALENCIANO:
EL REPARTO DEL POLLO

SEGUNDA LEGISLATURA: �BAR�N RAMPANTE O VIZCONDE DEMEDIADO? VAYA USTED A SABER..........

AHORA O NUNCA : MADRID ME MATA

 

 

III ) OTROS DATOS DE INTER�S EN FASE DE AN�LISIS Y ESTUDIO

 

Amistades period�sticas de las de verdad:

 

Amistades profesionales , empresariales y pol�ticas:

 

 

MARUJA S�NCHEZ Y SU FAMILIA HAN COBRADO M�S DE 260 MILLONES DE LA ADMINISTRACI�N DESDE QUE DIO SU APOYO A EDUARDO $ ZAPLANA EN 1991

Fue el m�s llamativo cambio de chaqueta o, si se prefiere, de faralaes de la democracia valenciana en los albores de los noventa. Once a�os despu�s, aquel repentino cambio de ideario pol�tico rezuma una imp�dica fertilidad. Fue un voto tr�nsfuga con ping�es beneficios para el sujeto activo: la malague�a Maruja S�nchez Trujillo, ex bailarina flamenca; y para el pasivo: el cartagenero Eduardo Zaplana, un novel abogado que hac�a sus primeros pinitos en la pol�tica. La primera, y su entorno familiar, han exprimido la teta p�blica sin tregua: en 11 a�os y en concepto de sueldos de las arcas p�blicas ya han sacado m�s de 260 millones de pesetas. El segundo pas� como un cicl�n desde la alcald�a de Benidorm hasta el Palau de la Generalitat y, ante su s�lida hegemon�a pol�tica, le ha llevado a poner una pica en Bruselas.

La jornada del 22 de noviembre de 1991 supuso un punto de inflexi�n para el gobierno municipal de Benidorm, en particular, y, por extensi�n, para el futuro pol�tico de la Comunidad. Maruja S�nchez, que hab�a sido elegida concejal en la lista del PSPV, sec� la dilatada presidencia del socialista Manuel Catal�n Chana al frente de la alcald�a. Tras desaparecer unos d�as del mundo de los vivos, la edil reapareci� para apoyar una moci�n de censura y despoj� a Chana de la vara mando, que pas� a manos de Eduardo Zaplana. Los populares se aprestaron a recompensar el gesto de S�nchez. Durante todo ese mandato la edil asumi�, con dedicaci�n exclusiva, las delegaciones de Servicios Sociales y Cultura. Adem�s, el PP blind� la seguridad personal de Maruja con dos guardaespaldas que s�lo en horas extras percibieron 9,6 millones de pesetas en tres a�os. Maruja S�nchez no particip� en las siguientes elecciones, pero el PP, con Zaplana ya instalado en la c�spide de la Generalitat, no la olvid�, y la ex edil pas� a ingresar la n�mina de cargos de confianza, o sea nombramientos a dedo.

Maruja S�nchez fue nombrada coordinadora del �rea de Cultura a cambio de 250.000 pesetas netas al mes. S�nchez todav�a hoy mantiene esa condici�n (cargo de confianza), como jefa del negociado municipal en la plaza de toros. En total, en estos 11 a�os Maruja S�nchez ha obtenido, s�lo en concepto de sueldo, m�s 62 millones de pesetas, procedentes de las arcas p�blicas.

La tr�nsfuga no ha estado sola en su ya amplia etapa en la Administraci�n p�blica. Su voto fue un im�n que atrajo a personas de su entorno al brasero de los fondos p�blicos. Primero, Maruja S�nchez aprovech� la calidad de su voto para introducir en el Consistorio a cuatro personas de su entorno, una de ellas su nuera, que en total han percibido del Ayuntamiento cerca de 180 millones de pesetas. Luego, Maruja se acord� de su marido, Pedro Mart�nez, que en 1995 entr� en el Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, como asesor y con un sueldo de 300.000 pesetas al mes, merced a una resoluci�n de presidente de la Diputaci�n, el popular Julio de Espa�a. Mart�nez sigue de bombero p�blico.

El �ltimo de la saga S�nchez que ha pasado a integrar la n�mina p�blica ha sido su hijo, contratado en 1999 como auxiliar administrativo en la delegaci�n de Canal 9 en Alicante. El sueldo de esta categor�a en 2000 era de 2.845.363 pesetas brutas anuales.

El voto de la tr�nsfuga Maruja conllev� otras prebendas: unas m�s expl�citas que otras. La ex edil fue denunciada por supuesto tr�fico de influencias el denominado caso Fayvi (una empresa de servicios en cuyo accionariado participaba uno de los guardaespaldas de la entonces concejal). El juez archiv� el caso en abril de 1997. En los meses posteriores a la moci�n de censura, S�nchez y su marido pasaron a ser clientes preferentes de los bancos. La ex concejal logr� sin mayores agobios dos cr�ditos de 35 millones en s�lo tres meses. Adem�s, el matrimonio, pese a contar con embargos por impagos bancarios, logr� adquirir una finca de 300.000 metros cuadrados.

Tras la polvareda de la moci�n y despojarse de su condici�n de cargo p�blico, la ex bailarina de flamenco se parapet�, m�s y m�s, en las funciones que a dedo le hab�a asignado el PP desde la alcald�a de Benidorm, y su vida social casi se ha disipado.

El beneficiario del voto tr�nsfuga ha recorrido un camino a la inversa: del anonimato, al estrellato. Una vez instalado en el nada desde�able escaparate p�blico de Benidorm, Zaplana se hizo con el control del PP valenciano. Con sus huestes alicantinas, por el sur, y la guerrilla frabrista, por el norte, rode� Valencia. En un visto y no visto, derrot� a Rita y la confin�, embutida en vestidos rojos, en la alcald�a de Valencia.

Tras hacerse con el liderazgo regional del PP, Zaplana mir� a Lerma y capt� el elevado grado depresivo de la esfinge.

Entonces, lanz� un fogonazo, inund� el escenario electoral de humo y aplast� a la alica�da tropa socialista.

(Publicado en El Pa�s. Edici�n Valencia el 4.03.02)

 

LA DOBLE MORAL DE EDU $ ZAPLANA

LA FRASE

" Un encuentro de esas caracter�sticas ( Rovira -ETA ) es inmoral desde cualquier punto de vista y exijo una respuesta inmediata a los responsables del PSOE tienen que posicionarse y decir no solamente que condenan este tipo de actuaciones, sino que tienen que decir claramente qu� van a hacer y si van a seguir vali�ndose de esos apoyos pol�ticos y electorales y de esos votos para poder tener la representaci�n de un gobierno aut�nomo en un momento determinado".
(Edu $ Zaplana. Alicante. Reuni�n PP.26 de enero de 2004 )

 

LOS HECHOS

El actual ministro de Trabajo y Portavoz del, Eduardo $ Zaplana, se reuni� en el Palacio de la Generalitat Valenciana con el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ra�l Reyes, en el a�o 2000. Entonces Zaplana era el president de la Generalitat. Las FARC, como ETA, son consideradas por el gobierno una organizaci�n terrorista, como se explica en la p�gina web del Ministerio del Interior que cita la clasificaci�n de organizaciones de la UE .Las FARC, y tambi�n ETA, est�n incluidas en la la lista de organizaciones 'terroristas' del gobierno norteamericano.

 

Zaplana, se reuni� en el Palacio de la Generalitat Valenciana con el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ra�l Reyes, en el a�o 2000.

 

LA GUERRA DEL PP: CAMPS Y ZAPLANA CARA A CARA

"Una de dos, o Paco (Camps) ha sido en estos �ltimos a�os un actor magn�fico que nos ha enga�ado a todos, o ha pasado algo". Un veterano militante del Partido Popular que lleg� a ser diputado en las Cortes Valencianas no consigue explicarse el porqu�, ni el c�mo, ni el cu�ndo comenzaron las diferencias entre el actual presidente de la Generalitat y su antecesor en el cargo y ahora responsable del Ministerio de Trabajo y portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana. En realidad son muy pocos los que se atreven a decir aqu� empez� todo, y quienes se atreven no se ponen de acuerdo ni en las fechas ni en las causas. Unos sit�an las primeras fricciones en diciembre del a�o pasado con el estallido del caso Aguas de Valencia. Otros creen que el anuncio de Camps de aspirar a la presidencia regional del Partido Popular, sustituyendo en el puesto a Zaplana, provoc� una inestabilidad pol�tica innecesaria ante las pr�ximas elecciones generales. Desde el ministerio se pronuncian lac�nicos: "Si hubi�ramos sabido cu�ndo comenz� la crisis, la habr�amos atajado en origen".

Fueren cuales fueren las razones, el hecho es que hoy el Partido Popular en la Comunidad Valenciana atraviesa por una seria crisis que ya nadie intenta disimular, por m�s que algunos se empe�en en encubrir la fractura colocando cataplasmas caseras. Unas declaraciones del consejero de Territorio y Vivienda a EL PA�S el pasado domingo fueron el detonante. Rafael Blasco se mostraba partidario de que el presidente de la Generalitat lo fuera tambi�n del PP y admit�a, con la boca chica, la existencia de algunas injerencias del partido en la gesti�n del Consell. La primera respuesta vino del presidente de la Diputaci�n de Alicante: "No es necesario ser presidente de la Comunidad Valenciana para estar al frente del PP", dec�a Jos� Joaqu�n Ripoll, quien, de paso, largaba una descalificaci�n al consejero: "Todo el mundo sabe qu� opinan de �l las bases". El lunes la batalla se abri� en todos los frentes. Comenz� el presidente de la Diputaci�n de Castell�n y responsable de los populares en esa provincia. Carlos Fabra aseguraba: "Mi posici�n es no apostar por la bicefalia dentro del partido, ya que puede producir alguna inconcreci�n e incorrecci�n pol�tica", y Seraf�n Castellano, presidente provincial de Valencia y portavoz del grupo parlamentario en las Cortes Valencianas, replicaba: "El liderazgo [de Eduardo Zaplana] es incuestionable, la opini�n [de Rafael Blasco] no es la que tiene el PP, entre otras cosas, porque no es y no forma parte de los �rganos del partido".

Las declaraciones del consejero de Territorio y Vivienda y sus correspondientes r�plicas son, de momento, la �ltima expresi�n de unas desavenencias que tuvieron sus picos m�s elevados en unas manifestaciones del consejero de Educaci�n y Cultura, quien, al poco de estrenar el cargo, vino a decir que menos IVAM (por la reforma proyectada en este museo) y m�s escuelas, que no hay dinero en caja. Siguieron con el anuncio contra la fusi�n de las cajas de ahorro hecho por el presidente de la Generalitat; cobraron intensidad con la petici�n de dimisi�n del consejero Font de Mora por parte del diputado Eduardo Ovejero; se enconaron con el dec�logo sobre el valenciano presentado en Ares del Maestre y se agravaron con la candidatura de Jos� Luis Olivas al cargo de presidente de Bancaixa a espaldas, al parecer, de Francisco Camps. Las discrepancias arrancaban de atr�s, de muy atr�s. Una fuente cercana al presidente sit�a su origen en diciembre de 2002. Por aquellas fechas el caso Aguas de Valencia hab�a estallado en las p�ginas de ABC y Francisco Camps, en su doble condici�n de secretario general y candidato del PP, realiz� unas declaraciones descalificando al peri�dico Las Provincias, perteneciente al mismo grupo que el diario madrile�o. Desde el entorno de Camps se sugiere que esas manifestaciones fueron impuestas por el equipo de Zaplana y contra la voluntad de aqu�l. Pero el hecho es que Camps nunca desminti� su autor�a. A pesar de lo cual, la primera fisura en una relaci�n hasta entonces monol�tica hab�a hecho su aparici�n. La precampa�a electoral se desarroll� en un clima de extrema tensi�n por las consecuencias que se podr�an derivar de la guerra de Irak y el hundimiento del Prestige. Una encuesta del CIS lleg� a pronosticar la p�rdida de la mayor�a absoluta por parte del PP en las Cortes Valencianas. El candidato de los populares lleg� a sentirse tan aislado que form� un peque�o grupo de personas al margen del aparato del partido. Este grupo le prest� apoyo log�stico y alguno de sus miembros, incluso, pag� de su bolsillo sondeos electorales para contrastarlos con la informaci�n que les llegaba a trav�s de los canales oficiales.

La revalidaci�n de la mayor�a absoluta puso el punto final a todas las tensiones. Zaplana y Camps volvieron a estrechar sus relaciones al punto de que el ministro de Trabajo no puso objeci�n alguna al nuevo Consell, pese a que en el mismo figuraban Esteban Gonz�lez y Gerardo Camps. Dos personas que el ministro prefer�a que siguieran en Madrid. Pero eran los nombres que visualizaban el cambio, al extremo de que el reci�n investido presidente lleg� a decir: "Si pongo a todos mis compa�eros de COU en el Gabinete y dejo fuera a Esteban y Gerardo nadie hubiera pensado que era mi Gobierno". El primer Consell de Francisco Camps se presentaba ante la sociedad sin provocar fricciones internas en su partido, salvo alg�n que otro resquemor personal aislado.

El 1 de julio de este a�o el nuevo Ejecutivo toma la decisi�n de constituir una comisi�n delegada de Asuntos Econ�micos que ten�a como objetivo reforzar el control presupuestario sobre la gesti�n y bloquear cualquier proyecto que no tuviera consignaci�n antes de su evaluaci�n por el Consell. Aparentemente una medida para racionalizar el gasto, pero que supon�a un giro de 180 grados respecto de la pr�ctica seguida durante la etapa de Eduardo Zaplana. Ocho d�as despu�s el consejero de Educaci�n y Cultura, Esteban Gonz�lez, anunciaba la paralizaci�n del proyecto de ampliaci�n del IVAM. Y el 23 de ese mismo mes el presidente de la Generalitat anunciaba en p�blico su decisi�n de renunciar al proyecto de fusi�n de Bancaixa y la CAM. Demasiados cambios en un periodo muy corto. Al portavoz parlamentario y presidente provincial en Valencia del PP, Seraf�n Castellano, le falt� tiempo para salir y desautorizar las opiniones de Francisco Camps. Sus palabras conten�an ya el germen argumental que se desarrollar�a con posterioridad: el presidente se aparta de la pol�tica seguida por los gobiernos de Zaplana y se aleja del programa del PP. Sobre el anuncio de paralizar la ampliaci�n del IVAM, fuentes cercanas al ministro de Trabajo se limitaron a se�alar: "Es una decisi�n del Gobierno. Punto".

El mes de julio conclu�a con una vuelta de tuerca m�s sobre el titular del Consell. Un d�a despu�s de que Zaplana pidiera en una junta regional del PP -en la que no estaba presente Francisco Camps- unidad para ganar las elecciones generales de marzo de 2004, Eduardo Ovejero, un diputado auton�mico, reclamaba la dimisi�n del consejero de Presidencia, Alejandro Font de Mora, con la consiguiente repercusi�n medi�tica. La fisura abierta en diciembre de 2002 ya era una brecha. Desde la direcci�n regional de los populares, sin embargo, se minusvalor� este hecho. "Carlos Fabra pidi� varias veces la dimisi�n de Fernando Modrego [ex consejero de Medio Ambiente] y nunca ocurri� nada", dijeron. "Por una cuesti�n as� no se acaba el mundo, pero si se empe�an en filtrarlo y magnificarlo... La biso�ez de algunos les ha llevado a cometer muchos errores".

Los distintos responsables del PP aprovecharon el mes de agosto para aparentar una cierta calma. El presidente de la Generalitat anunci� que su Gobierno segu�a un camino "perfectamente dise�ado" desde hac�a ocho a�os. El consejero de Educaci�n volv�a sobre sus pasos y afirmaba que el mapa escolar estaba "t�cnicamente acabado". Zaplana dec�a que su supuesta pol�mica con Camps era un "follet�n", pero apuntaba que seguir�a al frente de la direcci�n regional del PP. Y en la cena de despedida del verano en Altea, los dos agonistas escenificaban su reconciliaci�n ante 3.000 militantes. Las sonrisas de algunos miembros del Consell eran una pura m�scara. Sab�an, o dec�an saber, que durante ese mes de agosto, en Marbella, durante una comida con sus esposas que reuni�, entre otros, a Pedro Antonio Mart�n Mar�n, Carlos Iturg�iz, Javier Arenas y Eduardo Zaplana, �ste le hab�a pedido al secretario general del PP que forzara la salida de Francisco Camps de la presidencia de la Generalitat. Una versi�n que es desmentida desde el Ministerio de Trabajo. En el Palau de la Generalitat se limitan a decir que "si el presidente es un obst�culo para el partido se marcha a su casa y aqu� no pasa nada. Pero si se va no ser� a un ministerio, ni a otro cargo p�blico, ni a ninguna empresa. Se ir� a su casa y volver� a ser un ciudadano m�s, orgulloso de haber sido presidente de la Generalitat".

Pese a la evidencia de los hechos nadie asume ser el primero en iniciar las hostilidades. Una negativa que es m�s contundente entre los partidarios del ministro. Una fuente muy cercana a �ste asegura que "no quiere pelear". Y un importante cargo org�nico del PP subraya: "No nos interesan las broncas porque pueden tener un coste electoral. Somos los primeros interesados en que se calme la situaci�n, especialmente porque la cara de las elecciones ser� la del ministro de Trabajo. Necesitamos paz para lograr alcanzar los mejores resultados". El dirigente del PP, adem�s, contraataca: "Es Camps el que abre el debate al plantear de forma gratuita e innecesaria la cuesti�n de la presidencia regional a pocos meses de las elecciones generales".

La respuesta llega desde un miembro del actual Gobierno: "El modelo [la unificaci�n de la presidencia de la Generalitat con la del partido] ha funcionado bien hasta ahora y no hay ninguna raz�n para cambiarlo". "Es m�s", a�ade, "el �xito de Zaplana en las pr�ximas elecciones generales depender� de la buena gesti�n que lleve a cabo el presidente, al que en ning�n caso se le puede ningunear. Ni a �l, ni a la instituci�n. Lo que ocurre es que hay un peque�o n�cleo en el partido que est� en una estrategia mao�sta de culto al l�der. Se equivocan, concluye, quienes confunden el partido con el Gobierno. Camps es el presidente de todos los valencianos, no s�lo de los militantes del PP".

Pero en la direcci�n del Partido Popular se cree que hay una estrategia "para liquidar el legado de 8 a�os que son los mejores de su historia. Hay un intento medi�tico que se alimenta desde el Consell para que Eduardo Zaplana desaparezca de la Comunidad Valenciana". Una opini�n que se subraya a�n m�s desde Trabajo: "Existe un odio africano en la prensa valenciana. Como si necesitara aniquilar siempre a alguien. Primero se hizo con Abril Martorell, luego con Lerma y ahora con el ministro. Algunos, incluso, en lugar de ver en Camps un buen gestor, pretenden hacer de �l un instrumento de una aniquilaci�n pol�tica".

En el Consell las cosas se ven de muy distinta manera: "�Cu�ntas veces debemos cantar las glorias y alabanzas de la gesti�n de Eduardo Zaplana para que �l y los suyos se den por satisfechos? El presidente no ha dejado de repetir que su trabajo aqu� ha sido magn�fico y estupendo y que la actual Comunidad Valenciana no se entender�a sin la gesti�n de Eduardo [Zaplana]".

Por muchos que sean los elogios, m�s son los agravios que se observan en el otro lado. A la creaci�n de la comisi�n delegada para asuntos econ�micos se sum� la destituci�n de Luis Esteban al frente de la Sociedad Parquet Tem�tico de Alicante (SPTA). Dos decisiones claves para conocer el flujo del dinero. Las tensiones se agudizaron, y el nerviosismo en el segundo escal�n tambi�n: "C�mo quieren lograr la estabilidad. No se le puede decir a la gente te nombro hasta marzo y a partir de ese mes que te den. A la gente hay que darle cari�o, el poder viene rodado cuando se es presidente". Como en todo lo dem�s no hay acuerdo: "Apenas hemos introducido dos cambios en el segundo escal�n y uno de ellos, el de Eloy Velasco [ex director general de Justicia], nos lo sugirieron desde el anterior equipo. Qu� quieren".

La confrontaci�n sigue con el dec�logo del valenciano. Unas recomendaciones que se utilizan para insinuar un frente de alcaldes que rebrotan la llama del alicantinismo. Un rebrote al que, dicho sea de paso, contribuye una falta de sensibilidad desde Valencia. Pero el dec�logo, y en esta cuesti�n s� parece que existe un cierto consenso, no es otra cosa que una excusa para tensar las relaciones con el Consell y apuntar directamente al consejero Esteban Gonz�lez, el hombre que, seg�n algunas fuentes, debe ser el primero a abatir para debilitar la posici�n de Camps.

No hay decisi�n que no suponga un problema en las relaciones entre presidencia de la Generalitat, el PP y Zaplana. La pen�ltima fue el impulsar la candidatura de Jos� Luis Olivas a la presidencia de Bancaixa. Presidencia hab�a apostado por mantener los actuales equipos en las dos cajas de ahorro y en la Feria de Valencia, pero se encontr� con la sorpresa de Olivas, pese a no tener nada en contra de su designaci�n. �Qu� ocurri�?: desde el Consell afirman que se actu� a espaldas del presidente, pero desde Madrid se insiste en que Camps conoc�a de sobra la propuesta. �Qui�n dice la verdad?

Un consejero que ya perteneci� a los equipos de Eduardo Zaplana y que ahora le es leal a Francisco Camps, aunque no participa en la confrontaci�n, asegura desde un cierto distanciamiento que la situaci�n actual no puede mantenerse m�s all� de Navidad, algo en lo que coincide con un antiguo cargo provincial del PP valenciano.

Desde esa distancia se muestra moderadamente cr�tico con la pasividad del presidente. "Camps, afirma, debe convertirse en un referente pol�tico y no mantener ese quietismo. La prudencia derivada de la responsabilidad puede confundirse con el no hacer nada". Y a�ade: Tenemos tres retos por delante: medios de comunicaci�n en los que no estamos presentes. Empresarios: conf�an en el presidente, pero les gustar�a verle actuar con m�s decisi�n. Y alcaldes, debemos hablar m�s con ellos porque son el aut�ntico poder en el partido".

Camps parece haber escuchado a este consejero a tenor de los encuentros que ha mantenido en los �ltimos d�as en Alzira y en Requena. Una persona cercana al presidente es categ�rica al afirmar que Madrid ya ha tomado una decisi�n y que Camps ser� el pr�ximo presidente regional del PP, pase lo que pase. Pero desde la actual direcci�n de los populares se advierte: "Un congreso, ahora, lo ganamos de calle. Ser�a un paseo militar".

Un observador socialista tambi�n cree que habr� un "abrazo de Vergara" entre los principales agonistas de la crisis de los populares valencianos, aunque advierte de que el pacto supondr� que habr� bajas en los dos bandos. Precisamente las de quienes m�s se han significado en la batalla

El fin de la gran simbiosis

Una sola y escueta frase ("el presidente de la Generalitat debe presidir el PP") del consejero de Territorio, Rafael Blasco, ha supuesto el fin del matrimonio p�blico m�s fecundo que ha dado la pol�tica valenciana en los �ltimos a�os. Esta declaraci�n, que no pon�a en tela de juicio la trayectoria de Eduardo Zaplana y que era una obviedad hace unos meses, en cambio ha tenido el efecto de un torpedo en la l�nea de flotaci�n del ministro de Trabajo, que desde que dej� la presidencia de la Generalitat est� tratando de retener a toda costa el poder que le confer�a el cargo de jefe del Consell, supeditando la m�xima instituci�n de los valencianos, ahora gobernada por el tambi�n popular Francisco Camps, a la estructura org�nica del PP que �l a�n preside.

Blasco, con el destino pol�tico unido a Zaplana desde 1995, hac�a visible as� su posici�n ante un conflicto larvado, pero ya incontenible, que empez� a aflorar en el verano, cuando Camps constat� que la voluminosa deuda de la gesti�n de su antecesor lastraba con plomo las alas de la Generalitat y empez� a efectuar correcciones sobre proyectos que ya estaban en marcha. La respuesta a la inesperada observaci�n de Blasco ha sido furibunda por parte de los lanceros nada autogestionarios del ministro. Zaplana hab�a soltado las riendas a la jaur�a y daba por rota la relaci�n.

A principios de 1995 Blasco viv�a horas bajas. Hab�a fracasado en su intento de poner en marcha un proyecto pol�tico con el nombre de Converg�ncia Valenciana, en el que trat� de agrupar la dispersi�n del nacionalismo valenciano de distinto signo para refundarlo y obtener presencia parlamentaria, lo que hubiese facilitado su regreso a la pol�tica, de la que fue arrancado de cuajo bajo la sombra de cohecho por Joan Lerma, de quien hab�a sido estrecho colaborador en sus distintos gobiernos en la Generalitat socialista. Su destituci�n al frente de la Consejer�a de Obras P�blicas en 1989 hab�a ido acompa�ada de una implacable persecuci�n org�nica y un �cido proceso judicial que deterior� su prestigio pol�tico, pero del que hab�a logrado salir ileso al ser absuelto por el Tribunal Supremo en 1993. Sin embargo, en el horizonte pol�tico no hab�a sitio para este remoto luchador del Frente Revolucionario Antifascista y Patri�tico.

Entonces recibi� la llamada de Zaplana. Blasco hab�a sido una figura neur�lgica en la Generalitat socialista como consejero de la Presidencia y de Obras P�blicas. Hab�a urdido el entramado administrativo y pol�tico del gabinete auton�mico, hab�a ordenado el territorio, hab�a impulsado la creaci�n de la R�dio Televisi� Valenciana, incluso hab�a proyectado la red de metro en Valencia. Conoc�a como la palma de la mano la selva y la fauna que Zaplana aspiraba a ocupar y someter, si las encuestas que ten�a en el bolsillo eran refrendadas por las urnas. Y ten�a abierta una herida psicol�gica que s�lo pod�a resta�ar su regreso a la pol�tica. Zaplana le brind� un pasaje a la rehabilitaci�n a cambio de que lo ayudara en la campa�a electoral y lo guiara en el interior del Palau de la Generalitat para camuflar al m�ximo su biso�ez e inseguridad. A partir de entonces, Blasco y su mujer, Consuelo Ciscar, empezaron a dejarse ver en algunos actos electorales del PP. Era la parte perceptible de una intensa colaboraci�n que ya se desarrollaba en la sombra como coordinador del programa de administraciones p�blicas del PP.

A la llegada de Zaplana al Palau, gracias al pacto del pollo con Uni�n Valenciana (UV), Blasco se convirti� en su lazarillo desde la Secretar�a de Planificaci�n y Relaciones Externas. All�, con su experiencia, era una pieza imprescindible en el engranaje del nuevo Consell. Articul� un discurso que pon�a el acento en la autoestima y que bautiz� como poder valenciano, aprovech� la coyuntura propicia del pacto en Madrid entre el PP y CiU para promover el pacto ling��stico, despleg� la estrategia para fagocitar a Uni�n Valenciana y demosc�picamente engord� al Bloc Nacionalista Valenci� lo suficiente para que no lograra representaci�n pero para que sangrase el m�ximo de votos socialistas. Era el disco duro de Zaplana.

Como compensaci�n, Zaplana lo nombr� en 1999 consejero de Empleo, y s�lo un a�o despu�s, de Bienestar Social. En ambos departamentos cre� un lenguaje social cuya sintaxis era f�cilmente reconocible en el texto de la ponencia que Zaplana defendi� en el XIII congreso del PP en Madrid, y cuyo efecto supuso un adelantamiento por la derecha al PSOE en pol�ticas sociales. La deuda de Zaplana con Blasco hab�a expirado con su regreso al Consell, sin embargo el ex socialista se hab�a convertido en un s�lido valor estructural de la Generalitat popular.

Su presencia en el primer gobierno de Camps ya era una respuesta a esa necesidad. El nuevo presidente, sin que se produjese la intermediaci�n de Zaplana, le ofreci� que continuase en su proyecto. La simbiosis ya estaba muerta: Blasco se deb�a a quien le hab�a nombrado en el cargo. La confianza de Camps era m�xima: le hab�a reservado la Consejer�a de Territorio y Vivienda, una de las m�s vistosas de su Gobierno y con un gran protagonismo pol�tico por la Ley de Ordenaci�n del Territorio y el impulso de viviendas sociales. Desde la amplia perspectiva de Blasco en el Consell, no se hab�a producido una relaci�n de poder tan perversa para la instituci�n como la planteada por su antigua pareja de baile, y como miembro del Gobierno no afiliado al PP era el m�s indicado para lanzar la piedra sobre la placa de hielo que disimulaba las procelosas aguas del estanque en favor de Camps ( Noviembre 2003 )

Publicado en El Pa�s. Noviembre 03

 

LAS AMISTADES PELIGROSAS DE EDU $ ZAPLANA

el ex presidente de NICARAGUA arnoldo Alem�n, apoyado y financiado por instituciones valencianas, condenado por robar

 

M�s informaci�n para los curiosos periodistas de investigaci�n

��Condenado! El ex presidente Arnoldo Alem�n Lacayo pas� a la historia este domingo como uno de los presidentes m�s corruptos de Am�rica Latina, al ser condenado de 20 a�os de presidio por ser culpable de cometer los delitos de lavado de dinero, fraude, malversaci�n de caudales, asociaci�n e instigaci�n para delinquir y delito electoral en perjuicio del Estado y la sociedad nicarag�ense�. La Prensa de Managua acog�a de esta forma una sentencia que considera el triunfo del pueblo y de la democracia. Ocho millones de euros sustrajo del erario

p�blico, seg�n el fallo judicial, aunque el fiscal le imputaba un latrocinio de 100 millones. �Parte de ese dinero robado hab�a llegado de las instituciones valencianas? Esta pregunta dif�cilmente podr� despejarse. La Diputaci�n de Valencia, en 1999, y las Cortes Valencianas, tres a�os despu�s, se negaron a crear comisiones de investigaci�n para hacer un seguimiento de las importantes ayudas econ�micas con destino a programas de cooperaci�n, todo ellos saldados con diversas pol�micas.

Alem�n, apodado El Gordo, gobern� el pa�s americano, el segundo m�s pobre de ese continente, desde 1997 a 2002. Pero la relaci�n con los pol�ticos valencianos se fragu� antes, en su etapa como alcalde de Managua. Los entonces concejales en el Ayuntamiento de Valencia Manuel Taranc�n y T�rsilo Piles entablaron un relaci�n de amistad con el todav�a l�der del Partido Liberal Constitucionalista. Promovieron hasta una asociaci�n en la que participaban cargos p�blicos valencianos de diversa ideolog�a. En marzo de 1992, Alem�n contemplaba al lado de Rita Barber� una masclet� fallera. Era el invitado oficial y todos le agasajaban. En 1997 y en 1998 regres� al balc�n del Ayuntamiento de Valencia tambi�n en Fallas, pero esta vez ya como presidente de la Rep�blica de Nicaragua y con un extenso s�quito. Flanqueado por Zaplana y Barber�, Alem�n luci� elegantes trajes de corte italiano. Los que lo conocen admiten su obsesi�n por el dinero y la buena vida. La llegada de Taranc�n a la presidencia de la Diputaci�n de Valencia coincidi� con un importante incremento de las ayudas a Nicaragua. Se llevaba m�s de la mitad de la partida a la cooperaci�n, que ascend�a a unos 160 millones de pesetas.

En enero de 1998, Eduardo Zaplana y una treintena de acompa�antes, entre periodistas, industriales y pol�ticos, volaba a Managua. Las expectativas de los empresarios estuvieron muy lejos de cumplirse. No hab�a negocio a la vista. El entonces presidente del Consell anunci� a bombo y platillo que la Generalitat financiaba la construcci�n del Hospital de los Maestros, que, al menos en teor�a, cost� unos 340 millones de pesetas. Alem�n no dud� en convertir las obras del centro sanitario en reclamo de voto. �Obras, no palabras�, rezaba un cartel colocado estrat�gicamente en la parcela en la que se constru�a la instalaci�n cuando comenzaron las obras. En letras de cuerpo sensiblemente menor se informaba de la financiaci�n de la Generalitat.

La prensa nicarag�ense siempre vio a los valencianos, que a finales de la d�cada de los 90 visitaban el pa�s con cualquier excusa, como aliados pol�ticos de Arnoldo Alem�n. Los taxistas hicieron popular �los valencianos�, como si de unos ricos conquistadores se tratara. �Los valencianos constituyen uno de los principales socios del Gobierno liberal del exterior�, publicaba en 1997 la revista nicarag�ense Confidencial.

Zaplana descart� inaugurar un hospital en el que ha habido sus m�s y sus menos por su gesti�n y por el hecho de restringir el acceso de los supuestos destinatarios a los maestros de escuela. Los episodios protagonizados por la Diputaci�n de Valencia en la ayuda a Nicaragua son numerosos y, varios de ellos, bochornosos.

El hermano de un testaferro de Alem�n trabajaba para la instituci�n provincial y lleg� a coordinar las ayudas a las ONG�s. Con los millones recaudados para paliar los efectos del hurac�n Mitch se construyeron unas viviendas, barracones en realidad, en zona inundable. Sin agua potable y sin luz. Finalmente, s�lo el 40% de las casas tuvo como destinatario a damnificados del hurac�n. En 2001, el olor a corrupci�n traspas� las fronteras. Los fieles amigos valencianos que invitaban a Alem�n al Palau de la Generalitat, ayuntamiento y diputaci�n de Valencia dejaron en el olvido al presidente temerosos de salir salpicados.


(*) Publicado el 15.12.03 en
www.levante-emv.com

PAROLE, PAROLE, PAROLE

" La vivienda, que es un bien necesario y un derecho de todos los ciudadanos establecido en el art. 47 de la Constituci�n, sigue siendo uno de los problemas m�s graves para la sociedad espa�ola, por su dif�cil o imposible acceso. En los �ltimos a�os los precios de la vivienda se han multiplicado de una manera desorbitada, se ha facilitado la especulaci�n del suelo y hoy la media de gasto en vivienda absorbe m�s del 40% de la renta familiar, cifra muy superior a la europea. El PP cree que es posible hacer otra pol�tica de vivienda, que permita reducir su coste y facilitar el acceso a una vivienda digna a quienes hoy tienen m�s problemas, especialmente la juventud"

( Programa Electoral PP.1996)

LA FRASE HECHA

"La austeridad, entendida en su sentido originario como sobriedad, sencillez y ausencia de alardes, ha de ser la primera caracter�stica del comportamiento de los poderes p�blicos y de sus servidores. Recuperar el sentido de la austeridad es una tarea que me propongo llevar a cabo. Un gobernante no debe olvidar nunca que cada peseta que gasta procede del dinero del contribuyente y que el despilfarro ha de ser considerado como un atentado a la misma democracia. Confieso que frente al gusto por las parafernalias del poder me resulta mucho m�s atractivo hacer de la sencillez una se�al distintiva de comportamiento. Convertir este criterio en h�bito es un antidoto contra muchos males".
(L�der c�smico 1994. La Segunda Transici�n, p�g 65)

LAS NOTICIAS TAL CUAL

ZAPLANA ADQUIRI� SU PISO DE MADRID CON UN PR�STAMO DE 1,62 MILLONES DE LA CAM

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Eduardo Zaplana, ha adquirido recientemente un piso en Madrid que le ha supuesto una inversi�n de 1.622.732,68 euros, cantidad que corresponde exactamente a 270 millones de las antiguas pesetas. La compra de esta propiedad inmobiliaria, registrada a su nombre y al de su esposa, Rosa Barcel�, en r�gimen de gananciales, se efectu� el pasado 19 de noviembre de 2002, seg�n consta en la correspondiente escritura notarial de compraventa.

El pago por la adquisici�n de esta propiedad se realiz� mediante un pr�stamo hipotecario concedido conjuntamente al matrimonio Zaplana-Barcel� por la Caja de Ahorros del Mediterr�neo (CAM) el mismo d�a en que se llev� a cabo la operaci�n inmobiliaria, seg�n se recoge en la escritura de condiciones del cr�dito, formalizada ante el mismo notario, Juan Carlos Caballer�a G�mez, del colegio de Madrid.

La anterior propietaria del piso, una persona f�sica, recibi� del matrimonio Zaplana-Barcel� la cantidad de 1,62 millones de euros en dos cheques bancarios en el mismo acto de escriturar la compraventa, algo habitual en este tipo de transacciones en las que se hacen coincidir todos los tr�mites en una misma operaci�n y ante el mismo fedatario p�blico.

El piso comprado por Zaplana est� situado en una de las zonas m�s cotizadas y caras de la capital de Espa�a: en pleno Paseo de la Castellana. El edificio, dedicado �ntegramente a viviendas habituales, alberga una vivienda por planta.

La nueva propiedad de Zaplana puede considerarse muy amplia, ya que dispone de 532 metros cuadrados �tiles. As� se desprende de la descripci�n detallada que se hace del piso en el correspondiente registro de la propiedad de Madrid .

El piso consta, seg�n la escritura, de un vest�bulo, un sal�n con chimenea, una sala de estar, un comedor, un cuarto de armarios, dos cuartos de ba�o y uno de aseo para los se�ores, un cuarto de vestir, cuatro dormitorios para los se�ores, un despacho, un vest�bulo para los ni�os, oficio, comedor para el servicio, cuarto de plancha, un dormitorio para el servicio, un cuarto de ba�o y cuarto de entrada y armarios, y cocina.

Toda esta distribuci�n ocupa una superficie total de 479,20 metros cuadrados, a los que hay que a�adir una terraza principal, de 31,22 metros cuadrados, y una terraza de servicio con otros 21,55 metros cuadrados. En total, la superficie �til de la vivienda suma 532 metros cuadrados. La nueva propiedad de Zaplana incluye, adem�s, un trastero en el s�tano de casi 8 metros cuadrados y dos plazas de garaje.

Las condiciones establecidas en el cr�dito hipotecario concedido por la CAM al matrimonio Zaplana-Barcel� establece �una total responsabilidad hipotecaria� que asciende a casi 2,30 millones de euros (371 millones de las antiguas pesetas) al a�adir varios conceptos en el caso de que hubiese impago de las cuotas establecidas.

No obstante, esta cantidad est� cubierta por el valor de tasaci�n del piso, que realizan empresas especializadas del sector inmobiliario, en el caso de una subasta y que suele ser el precio de referencia a la hora de que una entidad financiera conceda un cr�dito. En este caso, la valoraci�n fijada es de 2.658.723 euros, es decir, m�s de 442 millones de pesetas.

Las condiciones de devoluci�n del cr�dito se�alan una carencia de tres a�os para el pago del principal, per�odo en el que �nicamente se pagan intereses. Durante el primer a�o, en pagos trimestrales, el inter�s aplicable es del 3,36% anual. Las cuotas por mes en este per�odo, seg�n la escritura, ascienden a 8.044,47 euros.

A partir de ese momento, el inter�s variable que se fija es el euribor, el �ndice de referencia m�s utilizado, aumentado en un 0,40%, con renovaciones anuales al alza o a la baja coincidiendo con el mes de noviembre, momento en que se formaliz� el cr�dito. Tras los primeros tres a�os de carencia de principal, los pagos de capital e intereses se realizar�n en 300 mensualidades, es decir, 25 a�os.

Fuentes del sector inmobiliario de Madrid especializados en compraventa de inmuebles de alto valor explicaron que el precio medio en la zona El Viso-Paseo de la Castellana ronda los 4.700 euros por metro cuadrado. �Evidentemente, una transacci�n como la descrita puede considerarse muy ventajosa�, dijo un especialista en el sector.

Respecto a las condiciones del cr�dito hipotecario explicaron que �la carencia de tres a�os en la devoluci�n del capital siempre beneficia al deudor. El inter�s variable puede considerarse beneficioso, especialmente si se trata de una caja de ahorros�.

Se da la circunstancia de que en la misma operaci�n de compraventa, siempre ante el mismo notario, la anterior propietaria cancel� la hipoteca contra�da en su d�a con la Caixa cuando, a su vez, adquiri� el piso y que gravaba la propiedad. Por lo tanto, el piso fue adquirido �sin cargas� por parte del matrimonio Zaplana-Barcel�

Zaplana devuelve el cr�dito con cuotas mensuales de 8.044,47 euros, pagaderas a trimestres vencidos, durante el primer a�o. En este plazo inicial el tipo de inter�s aplicable es fijo, al 3,36% anual, seg�n se recoge en la escritura que detalla las condiciones del cr�dito hipotecario. Estas cuotas mensuales, equivalentes m�s de 1,3 millones de las antiguas pesetas, son sensiblemente inferiores a su sueldo como ministro, fijado anualmente por los presupuestos generales del Estado. Concretamente, la retribuci�n bruta anual de un ministro del Gobierno como Zaplana queda establecida para este a�o de 2003 en 72.048,96 euros (unos 12 millones de pesetas).

Ese sueldo se percibe en doce mensualidades, sin pagas extraordinarias, seg�n el art�culo 23.1 de la ley de presupuestos generales del Estado vigente. Por lo tanto, el sueldo de Zaplana como ministro es de 6.004,08 euros al mes. La diferencia entre su sueldo y las cuotas mensuales del cr�dito hipotecario es de 2.040,39 euros. Los miembros del Gobierno no reciben otras retribuciones y la legislaci�n solo contempla, al margen de los gastos devengados, unas dietas fijas cuando viajan fuera de Madrid, similares a las de los funcionarios de mayor rango. Asimismo se prev� el pago de la vivienda cuando un ministro procede de fuera de la capital de Espa�a (Zaplana ha estado residiendo desde su nombramiento en la vivienda existente en su ministerio).

En la escritura del pr�stamo no figuran avalistas terceros u otras garant�as adicionales aportadas por los prestatarios. El �nico bien que lo garantiza es el propio piso. Para ello, seg�n recoge la escritura, est� tasado �para subasta� en la cantidad de 2.658.723 euros (m�s de 442 millones de pesetas), cifra que supera en un mill�n de euros al del precio de la compra-venta. El pago de estas cuotas de 8.044, 47 euros se prev� durante el primer a�o, ya que despu�s se aplica el inter�s variable pactado para el resto de la vigencia del pr�stamo: el �ndice euribor aumentado en 0,40 cent�simas. Este �ndice de referencia, el m�s habitual en operaciones hipotecarias, est� actualmente fijado en el 2,504%.

Las condiciones del cr�dito hipotecario establecen que durante los tres primeros a�os -el primero con inter�s fijo y los dos siguientes variable- hay una carencia para devolver el capital prestado. Solo a partir del tercer a�o y durante un plazo de 300 meses (25 a�os), seg�n se establece en la escritura. se amortiza el principal, 1,62 millones de euros, y los correspondientes intereses pendientes fijados, al alza o a la baja, seg�n el euribor m�s 0,40 cent�simas. ) Abril 2003 )

(Informaci�n publicada en la edici�n digital del peri�dico El Levante www.levante-emv.com )

 

 

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