LEONOR WATLING
![]()
28/7/75 29 Madrid, España
BIOGRAFÍA | FILMOGRAFÍA | 2004 | 2002 | GALERÍA
Jardines colgantes, 1993
Grandes ocasiones, 1996
Todas hieren, 1998
La primera noche de mi vida, 1998
La hora de los valientes, 1998
La justicia de los forajidos, 1998
No respires, 1998
Son de mar, 2000
La espalda de Dios, 2001
A mi madre le gustan las mujeres, 2001
Hable con ella, 2002
Deseo, 2002
Se desnudó en cuerpo y alma para Bigas Luna en Son de mar. Se postró en coma para Almodóvar en Hable con ella. Se descubrió, entre medias, neurótica y payasa A mi madre le gustan las mujeres. Ahora se repone de un drama pasional con un nazi Deseo.
Su carnalidad, sus curvas, son impropias de tiempos anoréxicos. Solo las cejas,
muy depiladas, retocadas y peinadas, son escuetas. El cutis blanco, pálido, sin
imperfecciones, tiene algo de pretérito, pero nada en ella es enfermizo. Incluso
postrada en la cama del hospital donde yace su último personaje en cartel, la
Alicia de Hable con ella, más parece una bella durmiente inaccesible, una
escultura delicada e impoluta, que una paciente en estado vegetativo desde hace
años. Su físico encaja igual de bien en los 40 y 50 (La hora de los valientes,
de Mercero, por la que fue candidata al Goya; o Deseo, que acaba de rodar a las
órdenes de Gerardo Vera junto a Leonardo Sbaraglia), que en los 90 (Raquel busca
su sitio, la serie que la dio a conocer al gran público). Puede ser voluptuosa y
sutil; sensual y recatada; clásica y moderna. Bigas Luna, el director que la
convenció de que llevaba una Silvana Mangano dentro, sacó una pequeña cámara de
vídeo digital para grabarla en mitad de la cena en que se conocieron y ella se
ruborizó. Opulencia y delicadeza; exuberancia y timidez. Esa es la explosiva
mezcla que posee Leonor Watling, nombre fuerte, rotundo, como la personalidad
que se adivina detrás y en la que no permite que exploren demasiado.
Nota : Extracto de la Revista Fotogramas, texto de Paula Ponga.
2002
No estaba en la anterior lista.
