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Ultima actualizacion 28/07/2003
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::: Historia de la makina :::
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HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA
MÁKINA 89-97
Hay varios puntos desde los cuales
podemos iniciar esta historia, de este género musical tan conocido
y que tanto ha dado que hablar como el “sonido Mákina”, pero voy
a preferir remontarme poco más de quince años para poder
comprender y explicar mejor este fenómeno.
Corría el verano de 1987,
en muchísimos lugares de la geografía nacional e internacional
estaba en pleno auge una gran rama de un sonido tan comercial como era
el Pop. Ese subestilo era conocido por los más entendidos de la
época como Pop Gótico, al igual que lo es para los que nos
hemos interesado por este fenómeno años después. Nombres
como Radio Heart, Invisible Limits, Peter Murphy... dieron mucho que hablar
en aquel tiempo, y esto dio pie, con la ayuda tan importante de españoles
como Toni Peret y José María Castells, que motivaron que
este sonido tuviera más fuerza en España, con unas características
que fueron el punto de partida de todo de lo que hablamos actualmente.
Se comenzaron a vender miles y miles de recopilatorios, estilo Megamix,
como la exitosa saga Max Mix representa, produciéndose toda una
revolución musical y fiestera, acompañada del gran éxito
de los trabajados Mixes. Es cuando con la ayuda del nuevo estilo estilo
realizado con las nuevas tecnologías de ese momento, y padre, quizá
abuelo, de todos los estilos electónicos reinantes actualmente,
hablo por supuesto del sonido Industrial, que conjugaba ese nuevo y contundente
sonido Techno (de “tecnológico”) con los necesarios guitarreos,
voces y patrones de antaño.
Corrían los años 1989
y 1990, exponentes de esa moda que fue mitificada después y que
poca gente de fuera de nuestro entorno conocía realmente, demonianizándola
desde los medios de comunicación de masas, y que dio mucho juego,
y pasta, a muchos, pero no adelantemos acontecimientos.
Fue la gran época de ese
montón de discotecas que se aglomeraban en las afueras de Valencia
(Arsenal, Chocolate, ACTV...) y de Madrid (Attica, New World, Skándalo...).
No paraban de salir temazos de Front 242, And One, The Bolshoi, ect. Era
un tiempo en el que, tanto en Valencia como en Madrid, la gente que salía
de fiesta, se movía de un lugar a otro, en función de la
hora, en coches, de ahí la relación “coche-bakalao-fiesta”
que continua todavía tan arraigada en nuestros días.
En ese 1991, tiempo de locura máxima
y desenfrenada a golpe de sonidos elaborados por “máquinas” muy
contundentes y repetitivos (lentos para el panorama contemporáneo,
ya que hablamos de cifras que oscilan entre los 110 y los 130 bpm’s), llegamos
al momento en el que aparece cierto señor con un tema que rompió
moldes en todo el mundo, no solo en España (son hechos sus actuaciones
en Japón mismamente, delante de medio millón de personas),
aunque fue aquí donde esto tuvo una continuidad clara. Me refiero
por supuesto, a Su Majestad Chimo Bayo, que al frente de la cabina de El
Templo, famosa sala valenciana vanguardista y festera, creó un himno
llamado “Así Me Gusta a Mí”, que fue el primer tema en considerarse
como Mákina, conjugación del sonido Industrial, aquel Techno-Pop,
con un toque más comercial y festivalero, más español,
para entendernos mejor.
Desde ahí, desde ese verano,
comenzó una revolución total. La Ruta, mejor hablemos de
las “Dos Rutas”, una en Madrid, y la otra en Valencia, que no era Madrid-Valencia,
como después se ha dicho, y es erróneo esto, aunque esto
no quita que miles de madrileños fueran a Valencia, y miles de valencianos
fueran a Madrid. Todo se masificó. Eran miles de jóvenes
los que buscaban esa sensación tan especial que solo se consigue
de este modo, que tan dificil es de explicar. Además, era una forma
de desconectar del trabajo o de los estudios sin tener que gastar cantidades
inmensas y fortunosas de dinero para tal fin. Ya que no podemos olvidarnos
que esta gente, normalmente, procedía de las clases medias y medias-bajas,
de barrios obreros, y de ahí, además, sacamos la respuesta
al porqué funcionó en grandes urbes este sonido, como después
en Barcelona, sobre todo, claro está, en periferias o grandes ciudades
dormitorio.
Era una época de libertad,
quizá libertinaje para algunos. Las discotecas cerraban a horas
impensables en nuestros tiempos. De este momento datn los primeros proyectos
tuning en coches, ridículos por supuesto, si los comparamos con
los actuales. Fue también el punto de partida para ese controvertido
nombre como era el de la “música bakalao”, que hacía referencia
a su repetitividad y al gran parecido entre unos temas y otros, además
de usar todos, y sin excepción, el patrón de compases de
4x4, agrupados de 4 en 4. Es el momento cumbre de los megamixes, lan ventas
se cuentan por cientos de miles (cosa que no ha vuelto a suceder), y los
sellos discográficos consiguen números y ganancias sumamente
importantes, tanto como para que muchos aficionados a la música
y empresarios europeos apuesten por el estilo fuera de nuestras fronteras,
en donde nacen gran variedad de estilos, de los que me quedo con uno, dada
la gran repercusión que tuvo más tarde. En la ciudad de Rotterdam,
Holanda, de un pequeño estudio, comienzan a salir producciones que
se asemejan a la mákina, pero con un cierto aire continental. Había
aparecido el primer sub-estilo, ya que así podemos calificarlo,
el Hardcore. Poco a poco se fue distanciando, a pesar de que en muchos
momentos a lo largo de la evolución de los dos estilos hayan ido
juntos, de la mano, complementándose el uno al otro.
Seguimos en España, en 1992.
Cientos de discotecas de “bakaladeros” pueblan la geografía nacional,
con práticamente la misma música en todos los lugares en
donde se dieran las pautas anteriormente citadas. El fenómeno se
hace todavía más y más comercial. Salen producciones
que darían el origen al “dance”, normalmente cantadas, por voces
femeninas. Se comienza a remezclar grandes éxitos de los ’70 y ’80,
cosa que se siguió realizando durante toda la década de los
’90. Es el tiempo en el que inician su andadura consolidada discotecas
que siguen siendo puntos de referencia a nivel nacional, como Radical en
Madrid y Central Rock en Alicante. Es la época también de
los grandes afterhours, en donde ya parece Cataluña, subiéndose
por fin al carro de la Mákina, o el Bakalao, como se decía
en aquel tiempo. Representantes de esto, son discos como el 8 o el N.O.D.
. Aparecen los primeros dj’s reconocidos a nivel nacional, como Nando Dixcontrol,
Tony Verdi, José Conca, Kike Jaén, Ice Fran, Manolo “el Pirata”,
Arturo Roger, Abel, Ricky, Justo... por citar a varios pertenecientes a
los tres puntos geográficos claros en ese tiempo, Comunidad Valenciana,
Comunidad de Madrid y Cataluña. En las discotecas, la figura del
DJ, se convierte en una pieza importante, deja de ser un pinchadiscos,
o un animador en el mejor de los casos, para comenzar a convertirse en
el músico, el artista, el que crea música y nuenos sonidos
en directo a partir de música enlatada, ya elaborada previamente.
La evolución tecnológica,
y la imaginación, cosas fundamentales las dos, y geniales si se
complementan, consiguen decenas de nuevos sonidos. Aparecen nuevos estilos
que fusionan los ya existentes con otros más antiguos, o entre ellos
mismos. Estilos que darían el cobijo, y a veces, hasta el nombre,
a todo lo que escuchamos en nuestros días. En el sonido Mákina
no se para de evolucionar, se siguen muchísimas tendencias, gracias
en gran parte a la gran creatividad de los compositores de aquel tiempo.
El que muchísimas producciones fueran extranjeras también
contribuyó a ello, ya que más de la mitad de los temas Mákina
que salían al mercado, sonaban en las cabinas y se incluían
en los megamixes eran de importación, procedentes de toda Europa,
principalmente de Alemania y de Italia.
Época de temas sobre todo
cantados. Los femeninos, que dieron origen a los que tan bien funcionan
en la actualidad como Dance-Progressive, que la mayoría versionaban
temas conocidos por los integrantes de una generción anterior a
la nuestra, a veces dos. Esto hizo que gran parte de la población,
incluso de la juventud del momento, criticase el estilo, y motivó
que desde muchos puntos se incitara a una nueva revolución, a un
cambio radical, principalmente debido a esto, que ocurriría poco
después, pero no con este factor como el primordial paradójicamente.
En la parte qye concierne a los cantados
masculinos, nos encontramos con dos estilos claramente diferenciados. Estaban
los que seguían la misma corriente que los femeninos, y los que
intentaban mantenerse fieles al los orígenes, fiesteros y amantes
del cachondeo, en castellano la inmensa mayoría, que incitaban a
la participación coral, que trataban de temas poco distantes, principalemente
de la relación fiesta-drogas, o parodiando temas de conversación,
de actualidad y personajes de aquel momento. De ahí que las carátulas
de los megamixes fueran sátiras con gran ingenio, en la mayoría
de los casos, cebándose en los políticos sobre todo.
Llega el año 1994, y mientras
en unas discográficas se sigue apostando por lo mismo que en los
años 92 y 93, otras comienzan a importar sonidos del extranjero
nuevos y que no son aceptados por toda la gente. Por eso, llegamos a 1995
y se pone de moda especialmente el estilo que daría lugar posteriormente
a las bases Mákina y muchísmo después al Jumper y
al HardHouse. Hablo del Acid-House, que el nombre de House puede engañar,
pero su explicación es clara en cuanto pensamos que en Inglaterra
a todo lo que nosotros le llamábamos “Bakalao”, ellos le llamaban
House, por lo tanto, Acid House significa para nosotros “bakalao ácido”,
más potente y menos comercial. Conjugaba los sonidos más
enérgicos de ese House, que tanto gustaba en aquellas tierras isleñas
con la comercialidad, repetitividad y estructuras del sonido Mákina
nacional. Así se da lugar a canciones que usaban habitualmente los
DJ’s para sorprender al público en directo, en las discotecas, ya
que acompasando las canciones, ajustándolas a la misma velocidad
y sonando a la vez en determinados momentos, a elección del DJ,
permitía algo hasta entonces imposible, al poder realizar grandes
y largas mezclas, de canción y base, ya que antes no se hacía,
porque el jugar con cantada y con cantada, daba poco margen para el lucimiento
personal. Esto también aporta un nuevo estilo a la música
Mákina, que le hace darse la mano de nuevo con el Hardcore, sobre
todo con su sub-estilo más comercial de aquel tiempo, el Rotterdam,
que poco había evolucionado desde el comienzo de su andadura tres
años atrás, no como su vertiente menos comercial y potente,
los primeros temas de Gabber, que después, en nuestros días,
denominaríamos OldSchool.
Debido a todo esto, y a las rivalidades
de siempre, dejémoslo en geográficas, para no entrar en discusiones
tontas y fuera de lugar. Madrid se separa de todo lo nuevo que se impone
en Levante, desde Alicante hasta Tarragona, con sede y capital en Valencia.
En Madrid se buscan de nuevo los orígenes que dieron pie y punto
de andadura a la Mákina, remontándose incluso al sonido Industrial
de los años 89 y 90. Se buscaba una vía de escape a la comercialidad
supuesta de aquel fenómeno, huyendo de todo lo que sonara o se produjese
en Levante.
Ibiza comienza a consolidarse como
la “Isla de La Fiesta”, pero no makinera debido a motivos muy claros. Entran
allí solo las producciones nacionales extremadamente comerciales
de la Mákina, que realmente darían pie para la andadura del
EuroDance más ligth, que ahora conocemos. Otras son eso, Dance,
música de baile y poco más, con dudosa calidad, por no entrar
en el pésimo gusto. El número de ingleses que allí
veraneaban motiva que se importe muchísima música de las
islas británicas, de ahí la evolución hacia el House
de ahora, principalmente, y secundariamente hacia el resto de estilos triunfantes
entre las clases acomodadas Europeas, y hacia un público de mayor
edad, con un nivel adquisitivo mucho mayor.
En Cataluña y en la Comunidad
Valenciana, visto lo ocurrido en Madrid, deciden darle un toque todavía
más comercial a la música Mákina, como autoafirmándose.
Así se aumenta considerablemente el bpm, moviéndose este
en cifras que rondaban los 130 bpm’s y los 145 bpm’s, llegando a aparecer
temas que rozaban la “locura” en aquellos tiempos, como son los 160 bpm’s,
aunque en casos muy puntuales. El sonido, al aigual que ocurre con la velocidad,
se torna más agudo, sin dar tanta importancia a las líneas
de graves y subgraves, como si lo hacían en Madrid. Es también
el comienzo por todo esto, de las producciones melódicas, en las
que no existía ningún tipo de voz humana.
Un estilo, procedente de Italia,
en 1995, hace acto de presencia en España y el resto de Europa,
que rompe moldes. Robert Miles con su Childen. Tema que más o menos
acerca posturas entre madrileños y valencianos. Saliendo al mercado
un par de recopilatorios de este peculiar estilo, el Ambient, que después
popularizó el nombre de Dream, que mezcla el Techno con el New Age
típico de Enya. Pero dada la poca continuidad y la ausencia de productores,
quedándose limitado a no más de tres, el nuevo sonido muere
en menos de un año. Quizá, solo queda como el padre, la base
sobre la que se cimentan los chill-outs, ya que era música para
desconectar del todo, viajar por el espacio, meditar, descansar y relacionarse
en la tranquilidad, como son esos apartados en las salas, raves o fiestas.
Debido a este fracaso en el acercamiento, las diferencias se ven aún
más clarasy más difíciles de superar.
Apareció en ese mismo año,
un estilo que bien lo representa “El Tiburón” de Proyecto Uno, que
hizo que miles de fiesteros de aquel tiempo decidieran abandonar el mundillo,
debido a la comodidad que representaba el alejarse de la represión
sufrida, al ritmo de canciones extremadamente comerciales que dieron origen
a las fiestas de pachanga tal y como hoy las concebimos; el sonido más
bajo y el único que realmente desprestigia a la música, que
nos intentaron vender, nos vendieron y nos venden todavía, como
sonidos procedentes del Caribe, ocultándonoslos tras una primera
imagen de salsa o merengue, cosa que no hace más que dañar
la reputación de esos dos estilos, y de sus seguidores de verdad,
una lástima, además de machacarnos las neuronas a los que
apreciamos la buena música y nos duele ver como se produce música
con el único fin de vender y lucrarse, sin importar lo que se hace
y mucho menos la calidad, eso por supuesto.
Es en este momento en el que los
medios de información desempeñan una labor muy importante,
involuntariamente. Es la época en la que se cebaban con las tribus
urbanas, realizándose reportajes día sí, día
tambien sobre ellas, y se une a todos los seguidores de la música
electrónica en España, bautizándoles con el nombre
de “bakalas”, y consiguen englobar bajo un nombre algo que nunca, ni desde
dentro se había hecho, de ahí, que en muchos casos, cuando
sonara ese nombre, fue peyorativamente, y debido a eso, muchos no se consideraran
como tal, aunque si que entraran en la definición. En la mayoría
de las discotecas, entonces, se comienza a vestir de un modo distinto,
para diferenciarse del resto del tribus. Según costumbres y clima
de cada lugar, aparecen modas que marcarán junto a otro acontecimiento
que se dará más tarde, la forma de vestir después
en las discotecas makineras, y en las de las corrientes semejantes a esta.
Llegado 1996, en el que se producen
muchísimas producciones Mákina, tanto cantadas como siguiendo
esa moda del Acid House, que desemboca ya, claramente, en bases como tal,
que son incluidas en los maxis y en los recopilatorios las de mayor éxito.
Con la llegada del tema “Are Am Eye” de Commander Tom, desde Alemania,
se deja la puerta abierta a nueva reconciliación entre madrileños
y valencianos, pero es solo un fenómeno espóradico, que ahí
se queda, en ese momento, aunque más tarde daría origen al
HardTrance, en las dos vertientes, tanto la que dominó Cataluña
como la que dominó Madrid, en cada lugar con distintas características,
años después.
A finales de ese año, se produce
un bajón increible, principalmente motivado por la tremenda represión
llevada a cabo por las fuerzas armadas del Estado, sobre todo lo relacionado
con el mundillo del “Bakalao”. Especialmente contibuyeron a ello los medios
de información, los telediarios televisivos y diarios en prensa
escrita, hacían incapié insistentemente sobre la necesaria
erradicación del que se suponía que era un ámbito
y mundo de excesos, de drogadiccióny desenfreno sin límites,
causante de centenares de muertes, directamente o bien como causa de accidentes
de tráfico. Relacionando además todo esto con la prostitución,
violencia y demás. Muchos programas televisivos se suman al carro,
como Informe Semanal, que hacía montones de reportajes amarillos,
que hemos revivido hace poco, la verdad. Las autoridades se hicieron eco
de ello, e intentaron atajar el problema culpando de ello a la música,
y así erradicar el problema de raiz. La música “bakalao”
comenzaba a no ser tan rentable para muchos, y el cierre de decenas de
sellos en 1996 fue un hecho irremediable.
Nos plantamos en 1997, con un público
potencial no muy bien determinado, con una generación de fiesteros
quizá ya muy mayor, un núnero de sellos muy reducido, Madrid
con un panorama musical y fiestero practicamente desolador, en el que no
se producía música, solo se importaba de Europa, y Valencia
entera estrechamente vigilada por todas las autoridades y medios de comunicación
de masas, atentos a cualquier movimiento sospechoso.
Es cuando se dio la posibilidad que
Cataluña tomara las riendas de la música Mákina, aquel
sonido que se fraguó en Valencia y Madrid, más de cinco años
atrás. Aparecen nuevos sellos, mayoritariamente afincados en Barcelona.
Hago mención especial para uno que si no estoy mal informado era
el que provenía e intentaba resurgir todo lo anterior desde el grupo
Arcade, responsable directo de mucho de lo acontecido anteriormente, Bit
Music, perteneciente a Divucsa, causante de la aparición de la mayor
parte de los grandes éxitos que marcaron el mercado makinero posterior.
Las discotecas valencianas intentaban
sobrevivir por todos los medios, aunque muchas se quedaron sin poder atravesar
el gran bache, y el tema quedó muy estancado allí. Siempre
continuaron ahí las más míticas y antiguas, ACTV,
Chocolate, Spook (lo que ahora se conoce con el nombre de Sound Factory)
y pocas más. Muchas otras, legendarias, con más de treinta
años de historia, en algunos casos, se vieron abocadas a cambiar
de estilo, en principio a Dance, lo que algunos casos derivaría
en House, y en otros en ambiente pachanguero. Como ejemplos claros están
Puzzle y Barraca.
En Madrid, el panorama se había
vuelto completamente distinto, había muy pocas discotecas, la mayoría
de ellas pequeñas, en los que se juntaba gente de conciciones cada
vez más distantes, aunque casi siempre procedentes de las capas
más bajas de la sociedad. Fue una época, que además,
marcó a Barcelona y a Madrid especialmente, debido al auge en España
del fenómeno Skin Head, sobre todo en los lugares que habían
visto nacer la música Mákina. Se impusieron, por moda, opor
las infiltración de componentes y activistas, ideologías,
parafernalia y comportamientos que antes nunca se había producido,
con los que todavía, en nuestros días, convivimos y tenemos
que aguantar, responsables de muchos de los problemas que sufrimos, y mención
aparte, además, de la imagen que damos al exterior.
La historia de la Mákina es
obra de Dj Dhemp Gti 16v, al que se le agradece en gran medida su magnífica
aportación.
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