| No s� si aceptar�n colaboraciones de periodistas profesionales. Si no es as�, no los culpo, porque los periodistas somos gentes inc�modas. En fin, pienso que al menos me dejar�n escribirles ejerciendo el inexistente derecho de r�plica de los ex directores o subdirectores de El Cultr�n, como fue mi caso hacia 1979 � 1980. En aquella �poca, El Cultr�n no era electr�nico, sino a manivela. Se escrib�a en "stencils" (ten�amos cuatro para cada n�mero), se picaba en m�quinas de escribir (una especie ya extinguida) a las que se les quitaba la cinta y se imprim�a en un mime�grafo que ten�a una manivela (al final era verdad lo de la manivela) en unas hojas de papel roneo, cuya �nica gracia es que no se blanqueaban con cloro y, por lo tanto, eran m�s ecol�gicas. El Cultr�n, durante nuestra gesti�n, jam�s alcanz� los niveles de excelencia que exhibe ahora. Podr�a esgrimir cualquier excusa para justificar por qu� lo hac�amos peor, pero a decir verdad, con ese producto en mi curr�culum, jam�s deb� dedicarme al periodismo. �ramos entonces unos pipiolos (las nuevas generaciones son m�s avispadas) y nunca conseguimos quitarle la p�tina de "diario oficial" a El Cultr�n. En fin, reconozc�moslo hidalgamente, �ramos muy aburridos. Un fracaso. Y hasta regalado, el p�blico nos daba la espalda. No me extra�a nada que el padre Bernard Boyle no quisiera darnos m�s "stencils" para aumentar el n�mero de p�ginas. Tampoco hab�a plata para tontos graves: el d�lar hab�a pasado a costar 40 pesos y los bancos chilenos quebraban uno detr�s de otro. Sirva como in�til consuelo el hecho de que la prensa �de verdad� era tan aburrida y �oficialista� como nosotros que no nos gan�bamos la vida con El Cultr�n. En 1981, cuando pasamos a cuarto, les cedimos El Cultr�n a unos alumnos de segundo o de tercero. Y resulta que apareci� all� un director talentos�simo, cuyo nombre no recuerdo, que escrib�a como los dioses y con una gracia y soltura que se nos cay� la cara de verg�enza. El sab�a lo que hac�a. Creo que nunca se dedic� al periodismo y seguramente ser� un profesional de provecho como dicen las madres. Jorge St�ckrath, que era profesor jefe del 4� C de 1981, debe haber advertido que est�bamos medio picados por el inusitado �xito de la nueva etapa de El Cultr�n y comenz� a espolearnos a Ernesto R�os (ahora un rico abogado santiaguino, ennoblecido por v�a matrimonial) y a m� para que hici�ramos otro diario. Nos prometi� dos �stenciles� conseguidos de tapadillo y la posibilidad de imprimirlo usando su cuota de mime�grafo para los ex�menes. Ya hab�a un diario en el San Mateo y nos hab�amos farreado la oportunidad de hacerlo bien. No hab�a caso que apareciera otro. Optamos, entonces, por un diario "clandestino" y as� naci� el Diario del Cuarto C '81, un peri�dico surrealista, delirante, que daba las noticias con versos endecas�labos, que no se mord�a la lengua ante nada y que se acababa como el pan caliente cada vez que circulaba una nueva edici�n. Con R�os notamos que el nuevo diario era un �xito cuando descubrimos que las secretarias que lo imprim�an en el mime�grafo del colegio lo le�an de cabo a rabo y se mor�an de risa con nuestras desternillantes cr�nicas. S�lo en una ocasi�n se censur� un n�mero, cuando Jorge Kutscher Wach (otro conocido abogado del foro osornino), derroc� a Hern�n Vargas Teuber (agr�nomo y criador de �rboles) de la presidencia del curso con la complicidad y apoyo del profesor jefe. Despu�s de un severo llamado a no desestabilizar �la nueva institucionalidad�, el diario pudo seguir circulando, sin censura, claro. Con la mano firme y dura de Kutscher en el gobierno de los asuntos de la clase, el parlamento de papel que �ramos R�os y yo -ambos con tendencias radicales a la hora del patache y el causeo-, se creci� en su papel de oposici�n. Pero fuimos responsables: en un n�mero reconocimos que con el nuevo presidente se logr� allegar m�s recursos para el paseo de fin de a�o y que en general estaba haciendo una excelente gesti�n. Poco a poco, los esfuerzos de St�ckrath por conseguir un mayor grado de integraci�n comenzaron a dar sus frutos. El rendimiento global del curso mejor�. Ibamos lanzados a la PAA. Kermeses, rifas y otras actividades lucrativas organizadas incansablemente por Kutscher iban llenando la tesorer�a del curso. Y el nivel de convivencia y amistad lleg� a ser excelente. El Cuarto C pas� de ser un curso desunido y problem�tico, a ser considerado como uno de los cursos �choros� del colegio. Ganamos en f�tbol y no nos llevamos la Semana Sanmate�na porque hicimos trampas. Con motivo del 18 de septiembre organizamos una fonda que se desarroll� despu�s de los actos oficiales de rigor. Hubo all� empanadas, chicha y vino tinto. Y la fonda fue bautizada como �La diuca del Flaco�. Fue un gran �xito. Varios profesores vinieron a bailar cueca y los de los otros cuartos nos miraban con cara de �porque no se nos ocurri� a nosotros�. Recuerdo que aquellos festejos fueron glosados de la siguiente y exagerada manera por El Diario del Cuarto Ce: �Cuarto Ce, f�rtil provincia y se�alada, de la regi�n de los pasillos, estudiosa, es por todos los profes respetada, por seca pa`l trago y pa` la copia. La gente que molesta es tan simp�tica, Tan soberbia, gallarda y chupadora, Que no ha sido por Reich jam�s regida, Ni a extranjero, dominio sometida. �Es Cuarto Ce norte sur de gran longura, Hasta fonda �La diuca� te han llamado, Y tendr� de este a oeste de angostura, Cien barriles de shop por lo m�nimo tomado�. Ni hubo tanto trago (al menos nadie se fue curado) ni copi�bamos tanto, aunque la exageraci�n (que ya us� Alonso de Ercilla en su Canto) era una de los recursos literarios aportados por Alexis Krause que nos permit�a convertir en legendaria hasta la m�s aburrida de las convivencias. Ahora, con la distancia y los a�os, pienso que muchos profes le�an el diario con avidez para ver si los maltrat�bamos. La verdad es que a los que m�s agarr�bamos para el tandeo era aquellos que m�s apreci�bamos. La perspectiva del tiempo me hace pensar que fue un ejemplo de tolerancia de ellos permitir que circulara, con notable regularidad, ese pasqu�n molesto y delirante. La prensa clandestina del Cuarto C del �81 ha tenido una gran ventaja: es una cr�nica fidedigna de todas aquellas an�cdotas que con el tiempo se van olvidando. En ellas nos vemos retratados tal como �ramos. Quiz�s la mejor cosa que tuvo ese diario fue que la exhibici�n p�blica y descarada de nuestros defectos y debilidades permiti� que todos nos acept�ramos tal cu�l �ramos, lo cual desemboc� en una sincera amistad. Al Cuarto C llegaron 34 individuos en marzo y egresaron 34 amigos en diciembre. Amistad a la que se sumaron innumerables profesores. Reflejo de esto que les cuento es el hecho de que el Cuarto C de 1981 se ha reunido sin falta cada cinco a�os para conmemorar su salida del colegio. Pese a los miles de problemas que plantean los compromisos laborales y familiares, cada reuni�n va siendo mejor y m�s nutrida. Y cuando leemos el diario del curso, nos despojamos de nuestras togas, cargos y preocupaciones, para volver a ser los alumnos que el San Mateo hizo hombres. Jorge Kustcher, que qued� como presidente de curso vitalicio, ya est� organizando la reuni�n del 2001, cuando cumpliremos 20 a�os de nuestro egreso. Y yo ya estoy apuntado. Saludos, John M�ller |
| Historia de la prensa clandestina en el Colegio San Mateo |
| (Publicado en el diario El Cultr�n de la comunidad escolar del Colegio San Mateo de Osorno. Marzo de 2001) |