| Historia de un acuerdo con mar de fondo |
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| Lagos, Aznar y Prodi firman la declaraci�n del fin de las negociaciones en Madrid. (Foto: Presidencia) |
| Un equipo de pol�ticos m�s que de diplom�ticos, empujados por la decisi�n de la ministra Soledad Alvear de aprovechar esta oportunidad hist�rica permiti� cerrar las negociaciones de un tratado que cambiar� la econom�a chilena - Un golpe de autoridad de Cristi�n Barros en el �ltimo momento zanj� dudas de los negociadores chilenos sobre el acuerdo en el �rea pesquera - Las prioridades pol�ticas de Aznar se impusieron sobre los criterios de su ministro de Exteriores en el conflictivo tema de la pesca, y permitieron a Chile hacer valer su posici�n mar�tima. |
| Por John M�ller Escuti, Eyzaguirre, S�nchez, Rodr�guez, Contreras, Navarro, Cruz, Toro, Campos, Tobar, Rojas, Ram�rez, Landa, Navarro, Fouilloux, Leonel S�nchez y Moreno. Durante a�os los chilenos hemos sido capaces de recitar de memoria la n�mina de aquella selecci�n de f�tbol que obtuvo el tercer lugar en el Mundial de 1962. Hoy, sin embargo, nadie conoce con exactitud los nombres de las personas que negociaron en nombre de Chile el acuerdo de Asociaci�n Pol�tica, Econ�mica y de Cooperaci�n con la Uni�n Europea (UE), pese a que su �xito le ha proporcionado al pa�s uno de los mayores logros diplom�ticos de su historia reciente. Una n�mina incompleta de los negociadores arroja nombres como los siguientes: Fern�ndez, Pizarro, Van Klaveren, Mu�oz, Arenas, Leiva, Matus, Rosales, Barros, Contreras, Herrera, Rozas, Paiva, Bahamonde, Castillo, Furche, Rebolledo, los hermanos Sa�z, Lagos Weber, Ramos... La lista est� incompleta porque los mismos protagonistas han ido olvidando los detalles, pese a que trabajaron codo a codo durante diez complejas rondas de negociaciones celebradas entre abril de 2000 y abril de 2002. La lista tambi�n ignora a innumerables funcionarios, pol�ticos y diplom�ticos que elaboraron documentos, borradores o hicieron gestiones que sirvieron de apoyo a la negociaci�n. Resulta sintom�tico, sin embargo, que ning�n funcionario de la carrera diplom�tica tuviera un papel relevante en las negociaciones, salvo uno: Jorge Bergu�o, un diplom�tico experto en Derecho del Mar que fue consultado por la ministra Soledad Alvear en un momento de la negociaci�n final. El resto de los negociadores, en su gran mayor�a, proced�an de la pol�tica aunque ocuparan puestos diplom�ticos o hubieran pasado por la Academia Andr�s Bello. Esto ha sido se�alado por algunos protagonistas como uno de los elementos clave en el �xito del proceso, ya que mientras los funcionarios diplom�ticos tienden a pedir instrucciones cuando se quedan entrampados en alg�n punto, los pol�ticos conoc�an mejor los m�rgenes de negociaci�n, los costos de cada decisi�n y ten�an l�nea directa con las autoridades. Eso aceler� el proceso de una negociaci�n extremadamente compleja. Un lugar destacado en el impulso al proceso se le reconoce al ex presidente Eduardo Frei, quien aport� la visi�n general. Frei firm� en 1996, en Florencia, un acuerdo de cooperaci�n entre Chile y la Uni�n Europea que se consideraba satisfactorio. Pero un gran n�mero de personas siguieron presionando para que se estableciera un pacto m�s amplio. "La verdad es que en parte este acuerdo lo sacamos por cansancio porque desde 1990 venimos tocando las puertas de la Uni�n Europea", dice un negociador. Se cita la insistencia de los embajadores de Chile ante la Uni�n Europea: Mariano Fern�ndez -el primero en ocupar ese puesto- Patricio Leiva y Sergio Pizarro Mackay, quien falleciera en el cargo en febrero de 2001. A ellos se debe la visi�n -primero, quiz�s, la enso�aci�n- de arrimar a Chile a uno de los principales bloques comerciales y pol�ticos que ofrece estabilidad y democracia a buena parte del planeta. |
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| El lobby chileno Uno de los hitos fundamentales se considera la obtenci�n, en 1999, del mandato para que la Comisi�n Europea negociara este acuerdo con Chile que fue obra del embajador Gonzalo Arenas. Cuando asumi� el gobierno de Ricardo Lagos, en marzo de 2000, el presidente y la ministra de Relaciones Exteriores establecieron que el acuerdo de asociaci�n tendr�a m�xima prioridad. Para ello se decidi� que el embajador chileno en Madrid, Sergio Pizarro, un experto conocedor de los laberintos de la Comisi�n Europea, abandonara ese |
| El presidente, tras regresar a Santiago, comenta con varios de sus colaboradores las impresiones de la cumbre de Madrid. (Foto: Presidencia) |
| destino y regresara a Bruselas, donde ya hab�a sido embajador ante el reino de B�lgica. Posteriormente, tras la sorpresiva muerte de Pizarro Mackay en febrero de 2001, la embajada ser�a ocupada por Alberto Van Klaveren, quien se encarg� de terminar la tarea. Al mismo tiempo, el gobierno chileno instruy� a todos sus embajadores ante los 15 pa�ses miembros de la Uni�n Europea para que iniciaran una acci�n coordinada y decidida de lobby a favor del acuerdo y se programaron estrat�gicamente una serie de visitas y entrevistas por parte de la ministra Alvear y el presidente Lagos en pa�ses considerados clave. El mandato de la Comisi�n Europea ten�a dos limitaciones expresas fijadas por el consejo de ministros de la Uni�n. Una establec�a que las negociaciones sobre aranceles y liberalizaci�n comercial no pod�an empezar antes de julio del a�o 2001. La otra establec�a un v�nculo de hierro entre la entrada en vigor del acuerdo comercial y el inicio a nivel mundial de una nueva ronda de negociaciones en el �mbito de la Organizaci�n Mundial de Comercio (OMC), la que se hab�a bautizado como Ronda del Milenio. Una tercera limitaci�n estaba impl�cita. Junto con el mandato para negociar con Chile, la Comisi�n Europea recibi� otro para negociar un acuerdo similar con el Mercosur. Se supon�a que ambas negociaciones deb�an desarrollarse paralelamente. Tanto la segunda como la tercera limitaci�n eran un lastre para las negociaciones porque las ataba al ritmo que adquirieran las que se realizaban en el foro multilateral de la OMC y al que quisieran imponerse los pa�ses de Mercosur que deseaban avanzar con m�s calma dados sus problemas internos. La negociaci�n se inici� en abril de 2000 con tres grupos de trabajo: comercio, cooperaci�n y pol�tica. Cada uno ten�a los subgrupos que fueran necesarios. Se desarrollaron cinco rondas de negociaciones hasta junio de 2001. En ese momento, la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, dio por terminada la primera parte de las conversaciones y anunci� la creaci�n de un �equipo pa�s� encargado de negociar en las siguientes rondas, adem�s de un consejo asesor de personalidades. El equipo negociador qued� formado por un grupo interministerial integrado por los ministros de Hacienda, Econom�a, Agricultura y Relaciones Exteriores. En cuanto a los temas espec�ficos, se design� como jefe del equipo negociador al subsecretario de Relaciones Exteriores, en ese momento Heraldo Mu�oz y posteriormente Cristi�n Barros. Como responsables de los temas econ�micos y de cooperaci�n fueron designados el director de Relaciones Econ�micas Internacionales de la Canciller�a (Direcon), Osvaldo Rosales, y el director de la Agencia de Cooperaci�n Internacional, Marcelo Rozas. El embajador Van Klaveren fue el responsable de sacar adelante el cap�tulo de cooperaci�n pol�tica con los lineamientos de Mu�oz, al principio, y de Barros, despu�s. El 15 de abril de 2002 este cap�tulo de discusi�n qued� cerrado y acordado. El cap�tulo de cooperaci�n general, donde se obtuvieron algunos de los avances m�s sustantivos y originales (dado que el acuerdo de Florencia de 1996 ofrec�a ya un buen piso negociador) fue llevado de manera directa por Ricardo Herrera con la supervisi�n y direcci�n de Marcelo Rozas. Ambos se entendieron bien, Rozas le dej� un amplio campo de maniobra a Herrera y as�, cuando a finales de 2001 la ministra Alvear hizo una evaluaci�n de la marcha del acuerdo, Rozas y Herrera se pod�an ufanar de que ten�an la tarea hecha. De hecho, en junio de 2001, ya ten�an textos acordados en dos de los tres subgrupos del Grupo de Trabajo de Cooperaci�n que se refer�an a educaci�n, cultura, ciencia y tecnolog�a y el resto de los textos quedaron cerrados en diciembre de 2001. Una propuesta suicida La negociaci�n m�s dif�cil y que m�s desgast� a los equipos fue la comercial, no s�lo por ser el �mbito donde m�s intereses se cruzan, sino por la complejidad con que se realiza. Se negocia producto a producto y estos se hallan codificados por la Uni�n Europea. Hay millares de c�digos debido a que cada uno describe con exactitud el producto y sus m�s m�nimas variantes. Las uvas, por ejemplo, tienen distintos c�digos seg�n sus caracter�sticas f�sicas, cepas y hasta por la forma de recolecci�n. La negociaci�n comercial comenz� formalmente con un intercambio de propuestas en julio de 2001, en la quinta ronda de negociaciones que daba paso a la segunda parte del proceso. Hubo una propuesta informal que fue uno de los mayores "chascos" de las conversaciones. Se lanz� un primer envite a la Uni�n Europea proponi�ndole un arancel cero, sabiendo que lo iban a rechazar. Sin embargo, un an�lisis m�s detallado permiti� comprobar que si lo hubieran aceptado, el desarme arancelario habr�a causado graves perjuicios a determinados sectores econ�micos chilenos. Era una propuesta suicida para Chile. Los negociadores comenzaron a plegar velas y terminaron por presentar a la UE tres listas de productos: una para liberalizaci�n inmediata y otras dos para liberalizar en cinco y diez a�os. Los europeos recibieron con algo de sorna las listas recordando el �mpetu liberalizador del principio. En enero de 2002, el consejo de ministros de la Uni�n Europea resolvi� desvincular la entrada en vigor del acuerdo de asociaci�n con Chile del inicio de la Ronda del Milenio de la OMC a la vista de que �sta estaba fracasando. Tambi�n la famosa condicionante impl�cita de mantener un riguroso paralelismo con la negociaci�n de Mercosur se hab�a ido esfumando a medida que Argentina se hund�a en el caos econ�mico. El camino ya estaba despejado y el �xito de la negociaci�n s�lo depend�a de Chile y la UE. Ese mismo mes, Espa�a hab�a asumido su turno en la presidencia de la UE. Ya a finales del a�o 2001, durante la presidencia belga de la Uni�n, los funcionarios espa�oles hab�an hecho saber que el presidente Jos� Mar�a Aznar ten�a un inter�s especial en que el acuerdo con Chile quedara cerrado durante la presidencia espa�ola. |
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| El ministro espa�ol de Asuntos Exteriores, Josep Pique, la ministra Soledad Alvear, el presidente Ricardo Lagos y el presidente espa�ol Jos� Mar�a Aznar. (Foto: Presidencia) |
| Desconcierto en Madrid El 31 de enero de 2002 la ministra Soledad Alvear inform� que el presidente Aznar hab�a mostrado su disposici�n a acelerar las negociaciones. Pero ese mismo d�a, Alvear sostuvo otra reuni�n con el ministro espa�ol de Asuntos Exteriores Josep Piqu�. Mientras Aznar se mostr� personalmente esperanzado en que el acuerdo saliera en los plazos marcados, Piqu� le advirti� a la ministra chilena que el acuerdo s�lo se alcanzar�a si Chile hac�a concesiones generosas en materia pesquera. |
| La contradicci�n entre los mensajes de Aznar y Piqu� desconcert� a los chilenos. M�s a�n cuando Piqu� dej� caer muy sutilmente la posibilidad de que si el tema pesquero no se pod�a solucionar en el marco del acuerdo bien se pod�a arreglar a trav�s de un acuerdo bilateral de Espa�a y Chile, v�a que ya se hab�a comenzado a utilizar en el contencioso del pez espada. Alvear no se dio por aludida con la propuesta de Piqu� (que hubiera sido impresentable de cara a los dem�s socios de la UE), pero las dudas se apoderaron de los negociadores chilenos. Una advertencia de los negociadores franceses se recordaba continuamente. �Nosotros somos complicados para negociar nuestros asuntos, pero el verdadero enemigo lo tienen en Madrid�, habr�a dicho un diplom�tico galo. Lo que se desconoc�a en Chile eran las permanentes escaramuzas entre Aznar y Piqu� no s�lo por el tema del acuerdo con Chile, sino tambi�n en otros asuntos de la pol�tica exterior espa�ola como las relaciones con Marruecos. A medida que la pol�tica exterior espa�ola se ve�a cada vez m�s desbordada por los acontecimientos internacionales, Aznar ve�a claramente que el �nico logro que podr�a presentar en la cumbre de la UE con Am�rica Latina prevista para mayo de 2002 era el acuerdo con Chile. Y eso lo convert�a en un elemento estrat�gico si deseaba seguir present�ndose ante los dem�s europeos como el due�o de la llave de Am�rica Latina. La fase decisiva del acuerdo se produjo entre la novena ronda de negociaciones (marzo de 2002) y la d�cima (abril de 2002). Para entonces ya estaba claro que los grandes problemas eran comerciales y se refer�an a la pesca, vinos y licores. La ministra Alvear y el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, hab�an acordado hacer un esfuerzo mayor y cerrar el acuerdo en la d�cima ronda. Pero los negociadores estaban entrampados. Nadie avanzaba. Ni Francisco Bahamonde, el responsable de negociar Agricultura y su supervisor pol�tico, Furche consegu�an salir adelante, ni Sergio Ramos, el responsable de negociar el tema vinos. Y mucho menos Pesca, terreno en el que los espa�oles deseaban importantes concesiones. Rebolledo y el indio p�caro Un hombre destac� en las negociaciones: el economista de la U. de Chile Andr�s Rebolledo, 34 a�os, director de Asuntos Econ�micos para Am�rica Latina de la Direcci�n de Relaciones Econ�micas de la Canciller�a, que fue encargado de negociar el acceso a mercados. Rebolledo actuaba respaldado por tres asesores a los que llamaban "los guatones" y que se hab�an aprendido todos los c�digos de los productos. En frente ten�a al negociador europeo acompa�ado por un especialista al que bautizaron como "el mudo, porque no abr�a la boca, pero cada vez que se negociaba un producto tecleaba en un computador port�til y entregaba a su jefe la informaci�n detallada sobre el mismo. Las reuniones eran largas y tediosas. Rebolledo lleg� a comentar que iba a mandar a pedir un indio p�caro a Chile para no tener que contestar de palabra a cada oferta, sino que cuando tuviera que decir que no a algo, le bastara con poner el indio sobre la mesa, gesto inequ�voco de que se rechazaba la propuesta. Rebolledo ten�a por encima a Mario Matus, director de asuntos econ�micos bilaterales de la Canciller�a, y al propio Osvaldo Rosales, director general de la Direcon. Cristi�n Barros, Rosales y Matus hab�an creado una din�mica futbol�stica con el equipo negociador. Cada ma�ana les alentaban, les daban �nimos y los aleonaban para conseguir un buen resultado. Rebolledo, Ramos, Paiva, Castillo y Bahamonde, volv�an cada jornada m�s desesperados tras chocar con los negociadores de la UE y al ver que cada vez que ped�an informaci�n a Chile a alg�n sector empresarial espec�fico, estos no contestaban o se limitaban a darles largas. La llegada a Bruselas de Ricardo Lagos Weber, director de Asuntos Econ�micos Multilaterales de la Canciller�a, en la �ltima semana de negociaci�n, cambi� las cosas. Lagos recompuso el �nimo del equipo y desbloque� las comunicaciones con Chile: ning�n empresario se atrevi� a dejar las llamadas del hijo del presidente sin respuesta. Las conversaciones comenzaron a marchar mejor y el esp�ritu del equipo mejor�. En este escenario, Bahamonde consigui� por ejemplo que se le asignara una cuota de exportaci�n de carnes rojas y blancas a Chile siendo que nuestro pa�s no exporta nada de carnes rojas. La cuota es considerada emblem�tica porque el tema c�rnico es uno de los asuntos m�s sensibles dentro de la Uni�n Europea. Algo similar ocurri� con la cuota de los quesos y con la de las galletas y confites. El 23 de abril lleg� la ministra Alvear a Bruselas, dispuesta a cerrar el tratado a como diera lugar. Quedaban tres d�as de conversaciones y la ministra decidi� que se negociar�a sin parar, lo que oblig� a la famosa marat�n de 48 horas que fructific� en el acuerdo final anunciado el viernes 26 de abril. La ministra se reuni� con Pascal Lamy y ambos lanzaron sus l�neas rojas, las cuales no se pod�an sobrepasar. All�, Alvear se encontr� con que a�n quedaban pendientes cuestiones aparentemente banales como las salsas de tomates o los licores. Hab�a una veintena de brackets o par�ntesis (cuestiones pendientes) en el texto final. Se dieron instrucciones para solucionarlas. En los licores, por ejemplo, se dej� de pedir compensaciones econ�micas por el hecho de renunciar a utilizar determinadas denominaciones de origen protegidas en Europa, como la de "champa�a". Peces con bandera Pero la pesca segu�a siendo el gran tema. Los negociadores chilenos insist�an en defender las famosas 200 millas, pese al antecedente de que la UE s�lo reconoce 12 millas de zona econ�mica exclusiva y a que en el acuerdo de asociaci�n de M�xico con la UE (el �nico precedente del acuerdo logrado ahora por Chile), los mexicanos se hab�an rendido en la famosa "milla 13". Los di�logos de los negociadores adquir�an ribetes surrealistas: -Y los peces que nacen fuera de las 200 millas y maduran dentro de esa zona, �son chilenos?- planteaba un negociador europeo. -Sin duda son chilenos- respond�a el negociador de Chile. -�C�mo lo sabe? �Van con bandera chilena?- repreguntaba burlonamente el negociador de la UE. -Es como si fueran- dec�a el chileno, desesperando a los representantes comunitarios que no entend�an un argumento tan sui generis. Un d�a que el bloqueo perduraba, los representantes chilenos contemplaron el peor escenario posible: que el asunto pesquero diera al traste con todo el proceso. En ese caso l�mite, Alvear todav�a ten�a una carta. El comisario europeo de asuntos exteriores, el brit�nico Chris Patten, le hab�a ofrecido a la ministra que si el asunto no avanzaba con el comisario Pascal Lamy por la raz�n que fuera le llamaran sin falta, que �l intentar�a por todos los medios desbloquear la negociaci�n efectuando consultas directas con los gobiernos europeos. El problema es que Patten siempre se hallaba de viaje y era imposible localizarlo en caso de emergencia. Ni los funcionarios comunitarios ni los chilenos garantizaban que pudiera estar al tel�fono. Cuando el abatido equipo negociador se lamentaba de que la �ltima carta no estuviera al alcance de la mano si se la necesitaba, apareci� muy campante el ex embajador Gonzalo Arenas. "�Quieren localizar a Patten? No hay problema. Yo lo arreglo", dijo Arenas. Los dem�s lo miraron con cara de que estaba jact�ndose de un imposible, pero Arenas efectivamente ten�a la clave para encontrarlo gracias a su larga amistad con la jefa de gabinete de Patten. Finalmente no fue preciso hablar con Patten, pero fue muy tranquilizador saber que Arenas lo pod�a localizar en cualquier lugar del mundo. |
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| Las premisas pol�ticas de Aznar se impusieron a las t�cticas negociadoras de Piqu�. En la imagen: Aznar y agos se saludan tras firmar el fin de las negociaciones. (Foto:Presidencia) |
| Baguettes de madrugada Una mayor�a de miembros del equipo negociador destacan el papel de Arenas, quien no ten�a un cometido espec�fico, pero aport� lo que se podr�a llamar "el plus sentimental" del acuerdo. Arenas, militante democristiano, estudi� en Lovaina (B�lgica) y all� tuvo ocasi�n de trabar amistad con estudiantes europeos, especialmente espa�oles. Se cuenta que Arenas era el que organizaba los partidos de f�tbol con muchos de ellos. Ese factor personal, sus innumerables relaciones y su cordialidad, son las que le ayudaron en 1999, cuando era embajador ante la UE, para conseguir el mandato para que la Comisi�n Europea negociara el acuerdo. Y ese mismo |
| factor personal es el que permiti� que cuando los espa�oles se hicieron cargo de la presidencia de la Uni�n Europea, Arenas conociera personalmente a tres de los seis negociadores comunitarios. Aunque nadie se atreve a formularlo p�blicamente, despu�s de los reparos planteados en enero por el ministro Piqu� y a medida que la presidencia espa�ola se iba acercando al mes de mayo, los representantes espa�oles comenzaron a facilitar los acuerdos y desentrampar las situaciones de bloqueo. Estaba claro que las premisas pol�ticas de Aznar le iban comiendo terreno a las pretensiones pesqueras de Piqu�. Tras anunciarse el fin de las negociaciones, algunos funcionarios del gobierno espa�ol han dicho p�blicamente que no se dio satisfacci�n a sus demandas sobre la pesca, pero s�lo pueden criticar el acuerdo con sordina dado el inter�s personal que Aznar puso en este asunto. La �ltima jornada de negociaciones de la d�cima ronda se iba alargando mientras Rebolledo negociaba m�s y m�s productos. El proceso era lento y tedioso. Adem�s, hab�a que consultar permanentemente con los representantes sindicales y del sector privado chileno que hab�an ido hasta Bruselas y que permanec�an en una habitaci�n aparte, el famoso �cuarto adjunto�. Ya era de noche y nadie hab�a previsto comida ni bebida para los negociadores. Hab�a una m�quina de bebidas en una planta m�s abajo, pero ya se hab�an agotado. El inefable Gonzalo Arenas vio a un miembro de la Comisi�n Europea que ven�a con un paquete de baguettes a eso de las dos de la ma�ana. Le dijo que las hab�a comprado en una panader�a cercana. Hasta all� fue Arenas a conseguir tres bolsas de pan reci�n hecho para alimentar a la delegaci�n chilena. El hombre que le atendi� era el panadero que estaba cocinando el producto, ni siquiera sab�a el precio que deb�a cobrarle ya que �l nunca atend�a el despacho de pan. Arenas se rasc� los bolsillos buscando sus �ltimos euros para pagar un precio aproximado que al panadero le pareci� justo. Barros zanja la cuesti�n As� las cosas, la l�nea roja de Alvear qued� establecida en el asunto de la pesca. El reloj avanzaba imparable y ya eran casi las tres de la ma�ana del viernes 26 de abril. Algunos negociadores, que ya hab�an concluido sus tareas, quer�an marcharse a sus casas u hoteles. El humor, sin embargo, no se perd�a. Rebolledo, que a�n ten�a productos que negociar, confidenciaba a sus compa�eros: �Tengo un producto que les voy a sacar como a las cuatro de la ma�ana para pillarlos cansados�. Pero los europeos, que tienen mucha experiencia en estas negociaciones, parec�an frescos y en perfecta forma. Efectivamente, Rebolledo tir� su propuesta a la mesa y los europeos reaccionaron mal despu�s de que el mudo consultara en su computador port�til. Hubo que matizarla para no fastidiar toda la negociaci�n que ya estaba pr�cticamente cerrada. La ministra habl� con Pascal Lamy y le explic� que estaban en un punto cr�tico. Satisfacer las demandas de la UE en materia pesquera -el libre acceso a las 200 millas- obligar�a al gobierno chileno a pagar un precio pol�tico inaceptable. Lamy le contest� que "esto de las 200 millas es un invento chileno, es rid�culo y no resiste el menor an�lisis seg�n la doctrina y la pol�tica europea... pero la voy a ayudar". Ese fue el momento decisivo porque al rato volvi� Lamy con un borrador de texto para el cap�tulo pesquero que hab�an preparado sus juristas. "�Esto es aceptable para usted?", pregunt�. La ministra tom� el texto, lo pas� a la gente de su equipo y les mand� que lo sometieran a la opini�n de Jorge Bergu�o, el diplom�tico chileno experto en Derecho del Mar. En una sala aparte Bergu�o cogi� el papel y lo ley� detenidamente. Estuvo diez minutos pensando y reflexionando sobre el texto. Finalmente dijo: "Jur�dicamente est� bien". En ese momento Rosales, Matus y Van Klaveren fueron presa de las dudas. Era el momento decisivo y alguno de ellos sugiri� que era mejor consultar con Santiago, buscar un respaldo pol�tico al m�ximo nivel. Cristi�n Barros, el subsecretario de Relaciones Exteriores, que tambi�n estaba en la sala, zanj� la cuesti�n con un golpe de autoridad: si el experto de la Canciller�a dec�a que jur�dicamente estaba bien, as� era. Y si era preciso, �l asum�a la responsabilidad. El dictamen de Bergu�o fue transmitido a la ministra. "Jur�dicamente est� bien", le dijeron. Y Soledad Alvear agreg�: "Pues si jur�dicamente est� bien, pol�ticamente lo acepto". Ya casi amanec�a en Bruselas y la negociaci�n hab�a terminado. Gonzalo Arenas se dio una ducha, se cambi� de ropa y volvi� a la sede de la Comisi�n Europea. Entr� muy temprano como Pedro por su casa al sal�n donde se deb�a realizar el anuncio de que las negociaciones estaban concluidas. Prob� los micr�fonos que usar�an Lamy y Alvear, movi� los indicadores de volumen y se fue a recibir a sus compa�eros chilenos. A unos que se hab�an ido a dormir y que ven�an llegando sin conocer las �ltimas noticias les solt� un "�hemos ganado!". El partido m�s decisivo de la diplomacia chilena en los �ltimos 20 a�os hab�a concluido. CRONOLOGIA DE LAS NEGOCIACIONES ADENDA POST SCRIPTUM (Tras la publicaci�n de este art�culo en elmostrador.cl se ha recibido nueva informaci�n que lo completa. La a�adimos aqu�. Si Ud. desea contribuir a enriquecer esta historia con detalles, fechas y datos que conozca de primera mano, escriba al autor: [email protected]. La confidencialidad est� garantizada) Los negociadores chilenos del grupo de acceso fueron los siguientes: Rodrigo Contreras, economista, quien estuvo a cargo de la negociaci�n de las normas de origen. Contreras fue asistido por Carmen Paz Cort�s, tambi�n economista. Los procedimientos aduaneros fueron negociados por Pablo Urrea, abogado. El equipo que trabaj� con Andr�s Rebolledo, que es Economista de la U. de Chile y posee cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, lo formaban Patricio Barrueco y Leonardo Humeres, ambos ingenieros en administraci�n de empresas. A ellos se sum� Claudio Sepulveda, economista. Efectivamente a este grupo se le apod� "los guatones", aunque Sepulveda es un flaco fan�tico del equipo de f�tbol de la Universidad de Chile. Todo este grupo adem�s se apoy� en grupos de trabajos similares de los Ministerios de Hacienda, Econom�a y Agricultura. Este equipo es, b�sicamente, el responsable de todas las negociaciones comerciales que Chile desarrolla en diversos �mbitos y cuenta ya con una valiosa y aquilatada experiencia. |