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| CAPITULO V Una invitaci�n de la polic�a secreta Jaime Alonso, abogado de la ultraderecha espa�ola, medi� en el tr�fico de armas chilenas En 1987, el Gobierno chileno tom� una decisi�n desesperada para no perder Jaime Alonso, abogado espa�ol vinculado a Fuerza Nueva, y un conspicuo simpatizante del general Pinochet en Chile convencieron a Bemard Stroiazzo de que su historia podr�a servir para conseguir "una compensaci�n" por mantener en silencio el caso �Foxtrot� y lograr que algunos grupos de poder ganaran fuerza dentro del r�gimen militar chileno. La rocambolesca gesti�n acab�, para el franc�s, ante el despacho del jefe de la polic�a secreta chilena. Esta es la �ltima entrega de esta investigaci�n de EL MUNDO sobre el "Pinochetgate". JOHN M�LLER Stroiazzo no quer�a saber nada m�s de Chile y de Ir�n despu�s de su fuga. Estaba dolido, pero dispuesto a asumir las enormes p�rdidas que le hab�a supuesto la frustrada venta de bombas chilenas al r�gimen de Jomeini. Pero, a mediados de 1988, dos nuevos personajes toman contacto con �l a trav�s de Dino Sefarian. Se trata del chileno C�sar Hidalgo Calvo y de Jaime Alonso, un abogado espa�ol que se presenta como asesor de Fuerza Nacional del Trabajo (FNT), el sindicato del grupo ultraderechista Fuerza Nueva. La organizaci�n apenas representa ya nada en la vida pol�tica espa�ola, pero el abogado debi� pensar que era una buena carta de presentaci�n ante unos "duros" implicados en el proceloso mundo del negocio de las armas. En el despacho que Alonso tiene en la madrile�a calle de Natalia Silva, 1, Hidalgo y el abogado espa�ol le ofrecen a Stroiazzo "contar su historia a algunas autoridades chilenas" con el fin de obtener alguna "cornpensaci�n� por todo lo que le ha ocurrido en Ir�n. Crudamente, los dos ultraderechistas le exponen que se trata de usar su peripecia como una forma de sacar dinero y fortalecer a ciertos grupos de poder dentro del r�gimen militar chileno. Strolazzo acepta que Hidalgo le prepare una entrevista con un alto oficial chileno para tratar el terna de la "compensaci�n", pero deja en sus manos la vertiente pol�tica del asunto. INVITA LA POLICIA SECRETA.- El 18 julio de 1988, Stroiazzo recibe en Madrid una invitaci�n del brigadier general del Ej�rcito chileno, Hugo Salas Wenzel, para que se traslade a Chile entre el 16 y el 20 de agosto con el fin de "considerar materias de inter�s com�n". Salas, un oficial de confianza de Pinochet, dirig�a desde el mes de octubre de 1986 la Central Nacional de Informaciones (CNI), polic�a secreta del r�gimen militar. En la fecha indicada, el ingeniero franc�s lleg� a Chile. En la vieja casa que serv�a de cuartel a la CNI, Salas recibi� amablemente a Stroiazzo: "Bueno -dijo Salas mientras se sentaba detr�s de su escritorio-, cu�nteme usted su historia�. Stroiazzo comenz� a relatar detalladamente todo lo que hab�a ocurrido hasta que consigui� escapar de Ir�n. Tras exponer su caso, Salas le responde en tono pausado que se trata de un momento muy cr�tico para el r�gimen militar y le explica que el general Pinochet desea ganar el plebliscito que se realizar� en el mes de octubre. �Si se conociera, una historia como la suya podr�a causar mucho da�o�. UN DESIERTO.- Acto seguido, Salas pregunta: "Bien, �qu� cree que podr�amos hacer para compensarle?". El militar pone como condici�n que no se trate de dinero. Stroiazzo responde que una buena forma de resarcirle de todo lo ocurrido es otorgarle una concesi�n de terreno en el desierto de Atacama, situado al norte de Chile, lugar que parece reunir las condiciones adecuadas para instalar una planta de reciciaje de residuos t�xicos. "Ya sabe usted, general, que el asunto de los residuos es un tema complejo en Europa, debido al creciente inter�s por la ecolog�a�, a�ade el ingeniero franc�s. Salas se entusiasma con la idea. Entregar en concesi�n durante 99 a�os un gran trozo de desierto a cierta empresa extranjera que adem�s invertir� en Chile le parece una soluci�n inmejorable para el caso �Foxtrot". Desde su despacho y ante Stroiazzo, Salas telefonea al coronel Guillermo Letelier, vicepresidente de la Corporaci�n de Fomento de la Producci�n (Corfo, holding estatal chileno) y le ordena que arregle los detalles de la concesi�n. Pocos d�as despu�s, el coronel Guillermo Letelier firma las cartas d�nde Corfo se compromete a entregar la licencia de explotaci�n de los terrenos antes del 13 de noviembre de 1988. El propio Salas entrega los documentos a Stroiazzo. El acuerdo se cierra con una cena en un c�ntrico restaurante de Santiago. El 5 de octubre, las aspiraciones del general Pinochet de continuar otros ocho a�os en el poder son derrotadas por la oposici�n democr�tica en un ins�lito plebiscito en el que los mecanismos de control de los opositores les permiten impedir un fraude en las urnas. Como consecuencia, el 15 de noviembre, Corfo no concede la licencia prometida. Strolazzo vuelve a Chile en diciembre y se entrevista nuevamente con Salas. El general chileno ha sido ascendido y ha cambiado su viejo cuartel de la CNI por el gigantesco edificio de la Escuela Militar de Santiago. Cuando Salas se entera del retraso, da instrucciones a su ayudante, el coronel Arturo Ureta, para que se aceleren los tr�mites. ACUERDO PRELIMINAR.- Las gestiones de Salas dan resultados y los representantes de Corfo acceden a firmar un acuerdo preliminar, donde se fijan nuevas condiciones para la concesi�n de terrenos. Entre estas concidiones figura el env�o de una comisi�n de expertos internacionales que analizar�a el terreno en cuesti�n y el cumplimiento de las normas de la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS) sobre el dep�sito de residuos t�xicos. Con el acuerdo en la mano, Stroiazzo viaja a Londres donde constituye la empresa World Energy Recycling Enterprise International (WERE). En total, el franc�s invierte m�s de un mill�n de d�lares en poner en marcha la empresa, contratando a los expertos que deben visitar el lugar, encargando estudios geol�gicos y en otras formalidades legales. Sin embargo, las ganancias previstas en tan s�lo cinco a�os compensaban la inversi�n. Se preve�a que las utilidades antes de impuestos podr�an llegar a 493 millones de d�lares. Con el fin de cumplir con leyes chilenas que establecen l�mites a la propiedad extranjera, Stroiazzo crea una filial denominada WERE Chile, que pertenece en un 50% a WERE International y donde participan, con otro 50% C�sar Hidalgo y Jaime Alonso. Pero la concesi�n de la licencia se convierte en un problema para Corfo. Despu�s de la derrota en el plebiscito, el Gobierno chileno quiere asegurarse que en las elecciones del 14 de noviembre de 1989 el candidato oficialista Hern�n B�chise imponga ampliamente. RETRASO.- La creaci�n de una planta de tratamiento de residuos t�xicos puede convertirse f�cilmente en una bandera electoral de los peque�os pero bien organizados grupos ecologistas chilenos y de la oposici�n democr�tica. La decisi�n definitiva sobre la licencia se retrasa. Hidalgo, que es representante de WERE en Chile comunica a Stroiazzo al menos en dos ocasiones que la comisi�n de expertos no puede visitar Chile porque Corfo no est� preparada para recibirlos. Poco antes de que se cumpla el plazo para cumpljr los requisitos destinados a obtener la licencia, C�sar Hidalgo insiste en que los expertos no pueden visitar el lugar y se producen retrasos considerables cuando el chileno env�a mapas equivocados y estudios geol�gicos de zonas que no coinciden con el terreno que se piensa utilizar. En el mes de mayo, Corfo, que hab�a obstaculizado el cumplimiento de sus propios requisitos, informa a Stroiazzo que la licencia no le ser� concedida por no haber cumplido a cabalidad las condiciones. El franc�s ve clara la jugada, pese a que Hidalgo y Alonso le prometen que buscar�n una soluci�n. Dos grupos de chilenos visitan a Stroiazzo en Madrid en el per�odo que va de mayo a octubre de 1989. El primero, formado por el abogado Pedro F�lix de Aguirre y el ex agente de Ferrimar, Femando P�rez, llega a Espa�a el 13 de septiembre y se presentan como "hombres pr�ximos al candidato presidencial oficialista, Hern�n B�chi" y aseguran que tienen influencia en el presidente del partido Renovaci�n Nacional, Sergio Onofre Jarpa, que hab�a optado por una l�nea moderada y reformista frente al r�gimen militar. De Aguirre y P�rez aseguran que el caso "Foxtrot� y la concesi�n de WERE la pueden negociar por 25 millones de d�lares. Seg�n ellos, cuentan con el apoyo de un grupo de militares entre los que figuran el general Jorge Ballerino, jefe del poderoso Comando de Institutos Militares del Ej�rcito chileno y el general Jaime L�car, actualmente representante del Ej�rcito en el poder legislativo. UN MILLON DE DOLARES.- Tambi�n est�n el brigadier Ram�n Castro lvanovic ("hombre de paja" de Pinochet en un esc�ndalo inmobiliario ocurrido a comienzos de la d�cada de 1980) y el brigadier general Guillermo Gar�n. El segundo grupo que llega a Madrid el 25 de septiembre, lo forman el dirigente ultraderechista chileno Pablo Rodr�guez Grez, abogado de Corfo, que llega acompa�ado por otro abogado: Gabriel C�ceres Squella, cuyo despacho funciona en la calle Infanta Merced, 90, de Madrid. Rodr�guez y C�ceres son los primeros en mencionar a Stroiazzo la posibilidad de llegar a un acuerdo entre WERE y Corfo sin acudir a los tribunales de Justicia. Rodr�guez le ofrece a Stroiazzo un mill�n de d�lares para resolver el caso WERE. El franc�s se muestra de acuerdo, pero le advierte que eso no soluciona lo ocurrido con "Foxtrot�. "Entonces no hay trato -dice Rodrlguez-, porque tendr� que volver a negociar el caso 'Foxtrot' despu�s". Tras una breve discusi�n, el abogado de Corfo se marcha. Pocos d�as despu�s, Rodr�guez llama desde Chile para hacer una oferta definitiva: cinco millones de d�lares a cambio del silencio total en torno a los mencionados casos WERE y "Foxtrot". Stroiazzo duda. Decide, trasladarse a Chile con su abogado en el mes de noviembre de 1989. Entre tanto, los chilenos hacen una nueva oferta: "una compensaci�n consistente en un avi�n H�rcules C-130 , valorado en 15 millones de d�lares, que estar� disponible en Ciudad de Panam� no antes del mes de marzo de 1990". M�s tarde, Stroiazzo se enterar�a en Chile que la operaci�n no cont� con el apoyo de algunos militares influyentes y pr�ximos al general Pinochet. El 28 de noviembre de 1989, Stroiazzo llega a Santiago. Se dirige a la oficina de Rodr�guez, en el edificio que Corfo tiene all�. El abogado es cortante: "Me alegro de verle se�or Stroiazzo, pero usted es especialmente inc�modo en este momento". Rodr�guez ten�a razones para estar angustiado. Tan s�lo faltaban diecis�is d�as para que las primeras elecciones democr�ticas definieran el futuro del proyecto de los militares en Chile. Rodr�guez trata de dilatar las negociaciones. Vuelve a ofrecer un arbitraje entre Corfo y WERE, en que la suma a repartir ser�a de cinco millones de d�lares. Corno el �rbitro ser�a nombrado por los chilenos al igual que las condiciones, Stroiazzo se neg�. La discusi�n termin� en medio de amenazas. Los d�as que precedieron a su partida, Stroiazzo y su abogado se pasaron las oras vigilando la mirilla de la puerta de su habitaci�n y no salieron del hotel. PINOCHET, INVOLUCRADO.- El 14 de diciembre, Patricio Aylwin, el candidato de la oposici�n democr�tica, gan� las elecciones generales y Stroiazzo, ya en Europa, recibi� nuevas ofertas. Sin embargo, Stroiazzo se neg� a aceptarlas y, muy por el contrario, dio instrucciones a su abogado en Santiago de Chile, Jorge Ovalle Quiroz, para que presentara una demanda judicial contra Corfo por incumplimiento de los citados acuerdos. Los militares chilenos siguen negando la operaci�n, pese a que en el folio nueve de la demanda de Stroiazzo hay un p�rrafo donde se indica que todas las gestiones contaron "con la aprobaci�n y el apoyo de las m�s altas esferas, incluido en ellas el propio Comandante en Jefe del Ej�rcito", general Augusto Pinochet. |