Guardo una servilleta arrugada del 12 de septiembre pasado donde apunt� a la r�pida dos vaticinios que se me vinieron a la cabeza tras lo sucedido el d�a anterior en EEUU. Intentaba sacar alguna conclusi�n duradera del atentado contra las Torres Gemelas y el Pent�gono. La primera dice: "El derribo de aviones comerciales que no obedezcan �rdenes ser� un procedimiento aceptado. No habr� m�s pol�mica. KAL 007".

Bueno, profec�a cumplida. Desde el jueves pasado, dos generales norteamericanos tienen la autoridad suficiente para derribar los aviones comerciales que vuelen fuera de control en el espacio a�reo de EEUU. Ni siquiera deber�n consultar al Presidente. No habr� evaluaciones pol�ticas sobre la gravedad del acto. Ser� un simple procedimiento dotado del riguroso automatismo militar.

La referencia al KAL 007 guarda relaci�n con el famoso avi�n de Korean Air Lines que fue derribado por la aviaci�n sovi�tica sobre la isla de Sajalin el 31 de agosto de 1983. Murieron 269 personas. Aquel aparato tampoco obedeci� las �rdenes de los cazas sovi�ticos, quiz�s porque no las entendi�, y fue abatido. Hasta donde se sabe, el avi�n no hab�a sido secuestrado, sino que fue v�ctima de un error de su equipo de navegaci�n.

Poco a poco, las consecuencias del atentado comienzan a hacerse visibles y tendremos que acostumbrarnos a vivir con ellas. Como asegur�bamos en un art�culo anterior, el frenes� antiterrorista ha desembocado en un recorte global de las libertades personales.

Pero no se debe confundir una actitud alerta y cr�tica frente a decisiones que pueden conducir a atropellos a�n m�s graves, con el antinorteamericanisno rampante que se ha dejado ver en algunos intelectuales y periodistas en estos d�as, muchos de los cuales ni si quiera han esperado a que se recuperen todos los cad�veres de las Torres Gemelas para dejar caer sus bien conocidos prejuicios.

Una de las cr�ticas mas reiteradas se ha dirigido al lenguaje utilizado por los l�deres norteamericanos. A nadie le gustan las advertencias del tipo "o se est� conmigo o se est� contra m�", como la que formul� el Presidente George Bush en su discurso a la naci�n. Sin embargo, dif�cilmente podemos reconocer en los hechos ese esp�ritu. Con Ir�n, por ejemplo, que es uno de los pa�ses m�s enfrentados con EEUU, no ha faltado el di�logo y los contactos diplom�ticos en estas semanas. Se puede llegar a afirmar que hasta se han incrementado unas relaciones muy alica�das. Lo mismo ha ocurrido con Siria y L�bano.

Tampoco se aprecia un trasunto de esa supuesta actitud vengativa y cerril de Bush en los contactos diplom�ticos encaminados a obtener la colaboraci�n voluntaria de pa�ses aliados o amigos y de instituciones financieras en la lucha antiterrorista.

Y el fantasma que flotaba de la inminente destrucci�n de Afganist�n mediante una lluvia de fuego parece esfumarse a medida que conocemos que unidades de fuerzas especiales ya est�n operando sigilosamente en ese pa�s para dar caza a Osama Bin Laden. La inutilidad de volver a destruir un pa�s reducido a escombros que Tamim Ansary hac�a ver en su mensaje enviado por internet tambi�n fue percibida por los planificadores militares norteamericanos. "No nos gastaremos un misil de dos millones de d�lares para destruir una tienda vac�a de 10 d�lares y darle en el culo a un camello", afirman que dijo el presidente Bush.

Muchos ven la astuta mano del secretario de Estado norteamericano Colin Powell en el desarrollo de la nueva estrategia. Al parecer, Powell ha conseguido limitar la respuesta agresiva y apresurada que propiciaban el vicepresidente Cheney y el secretario de Defensa Rumsfeld. El ex general de cuatro estrellas ha vuelto a desplegar el gui�n estrat�gico que ya se utiliz� en la crisis del Golfo. Este prescribe que antes de cualquier acci�n militar se debe acumular un considerable capital pol�tico que proporcione legitimidad a la acci�n. Powell tambi�n es enemigo de una violencia ilimitada e indiscriminada. "Los militares conocemos bien la guerra, por eso no nos gusta", declar� poco antes de la Guerra del Golfo.

Powell posiblemente sea el militar�pol�tico m�s destacado de las �ltimas d�cadas en EEUU. Aunque sea prematuro hacer comparaciones, su figura es equiparable a la de Marshall o Eisenhower. Dotado de una gran capacidad de organizaci�n, conoce perfectamente el oficio y es un experto en la modulaci�n pol�tica del poder militar.

Quiz�s el �nico error que se le puede atribuir, a la vista de lo sucedido posteriormente, fue acatar la orden de detener las fuerzas terrestres norteamericanas a 200 kil�metros de Bagdad. En ese momento, la destrucci�n del r�gimen iraqu� se ve�a como un problema mayor que el que se intentaba resolver.

Powell y sus planificadores ya se han dado cuenta de que esta guerra es diferente y por eso han comenzado cortando las v�as de financiaci�n de Bin Laden, lanzando una petici�n internacional a los bancos e instituciones financieras para que cooperen.

Si uno contrasta las palabras con los hechos se puede apreciar que tantas cr�ticas ante una eventual respuesta irresponsable y desmesurada de EEUU no tienen asidero real, demuestran cierta crueldad y una paranoia hist�rica importante. De ah� la segunda conclusi�n que apunt� en mi servilleta y que quiz�s no se materialice tan pronto como mi vaticinio sobre los aviones comerciales: "Despu�s de esto, la Humanidad ya est� preparada para recibir sin temor la noticia de que hay vida extraterrestre. Ellos no pueden ser m�s crueles que nosotros".
Dos vaticinios
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