| No, no voy a escribir sobre Spencer Tunick. Al final, este fot�grafo es un angelito de Dios. Yo me lo encontr� una vez en Ginebra (Suiza), a la salida de una estaci�n de tren, tomando fotos de una multitud de suizos desnudos y tirados por los suelos. No s� como aguantaban porque hac�a un fr�o que pelaba. Era invierno y hasta el chorro de agua del Lago de Ginebra estaba congelado. Iba con prisas as� que vi al fot�grafo y un par de pechos femeninos (�uno es humano!) de refil�n, unos cuantos tipos peludos que parec�an ositos (dicen que el hombre es como el oso, mientras m�s peludo, m�s hermoso) y me dirig� a un banco ginebrino donde ten�a que hurgar en las cuentas de dos personajes sospechosos de haberse quedado con los famosos 3 millones de d�lares que se pagaron de sobreprecio por los submarinos "Scorp�ne" chilenos. Esos seguro que van bien vestidos. Por mucho que el desnudo les moleste a los militantes de ciertas religiones, que el ser humano est� empelotas es lo m�s natural del mundo. De hecho todav�a no conozco a ninguna guagua que haya nacido con abrigo o con gabardina. Pero as� como en los a�os 60 esto estaba claro en Chile, la prueba de que hemos retrocedido en tolerancia y libertad es que cientos de personas se fueron a rezar a La Moneda porque Tunick quer�a hacer fotos de chilenos desnudos. Los veo por la TV con sus biblias, con sus l�grimas, y los veo ofendidos. A m� no me gusta ofender a nadie en sus convicciones. Trato de ser respetuoso. Pero las convicciones de uno llegan hasta donde se ejercitan las de otro. Y este desnudo es realmente intrascendente. El problema no es del que se saca la ropa para posar en una foto art�stica. El problema es de aquel que no tiene nada que ponerse. Y yo no veo a estos fan�ticos religiosos agitar fren�ticos sus Biblias y arrojar gritos o l�grimas por los pobres y los miserables de Africa, de Asia o de Am�rica Latina. Ni siquiera por los argentinos que est�n a un tris de quedarse empelotas por culpa de un gobierno que les rob� la plata. Por eso hoy no voy a escribir m�s de Tunick, sino de Bernard Ebbers, el norteamericano (en realidad es canadiense) que de verdad ha dejado empelotas a todo el mundo. Ebbers compr� en 1998 una peque�a compa��a telef�nica regional en Estados Unidos. A golpe de talonario la convirti� en la segunda del pa�s. Primero absorbi� al gigante estadounidense MCI. Posteriormente intent� infructuosamente hacerse con la compa�ia Sprint y despu�s trat� de asociarse con Telef�nica de Espa�a y enga�� a importantes inversores europeos como la compa��a aseguradora Allianz. La semana pasada se descubri� que para financiar todas estas fastuosas y agresivas operaciones financieras y para pagar los emolumentos siderales de sus ejecutivos, los jefes de Worldcom han estado haciendo trampas con la contabilidad. Por ejemplo, 3.800 millones de d�lares que eran gastos los contabilizaron como ingresos. �Y se quedaron tan anchos! No s� si en el Liceo Comercial ense�aban esta manera de llevar las cuentas, pero aqu� en Europa y en parte de los EEUU a esto le llaman eufem�sticamente "contabilidad creativa". Se trata de que los n�meros de una empresa nunca salgan mal para poder enga�ar a los incautos accionistas que acuden a las bolsas atra�dos por ganancias que parecen seguras. Paul Krugman, un brillante economista norteamericano que escribe en The New York Times, lo explicaba desde la �ptica de un vendedor de helados cuyo negocio no es rentable pero quiere hacerse rico. Ofrec�a varias estrategias. Una es la estrategia de Enron, la compa��a el�ctrica que constitu�a hasta ahora la mayor quiebra empresarial de EEUU. "Uno firma contratos con las personas para venderle un helado durante 30 a�os. Como los costos de proveer esos helados ha sido subestimados entonces se contabilizan los beneficios de los pr�ximos 30 a�os como parte de los ingresos de este a�o". Eso es contabilidad creativa. La otra estrategia es la de Worldcom. "Aqu� -cuenta Krugman-, no se crean ventas imaginarias; simplemente se hacen desaparecer los costos reales asumiendo que los gastos operativos (la leche, el az�car, los saborizantes) son parte del precio de compra de un nuevo congelador. Por eso, aunque el negocio parece que no tiene beneficios, sobre el papel se trata de un negocio muy rentable porque todo el dinero gastado se va en nuevas inversiones en nuevos equipos. Y as� se venden acciones a precios inflados". Como bien dice Krugman: no todas las empresas norteamericanas est�n en manos de ejecutivos corruptos. Lo sorprendente son los poqu�simos obst�culos que esos ejecutivos han encontrado para delinquir. Las autoridades norteamericanas ya han iniciado un proceso por fraude contra Worldcom y sus ejecutivos. Los trabajadores -17.000 de los 85.000 que tiene ya han sido despedidos- tambi�n han anunciado acciones legales contra la empresa. Los jefazos de la compa��a ya pueden invertir su cuantiosa fortuna (vendieron las acciones cuando mejor maquilladas estaban las cuentas) en abogados. Lo peor, adem�s de los trabajadores despedidos por los manejos irresponsables de los economistas de Worldcom, es la ruina burs�til de buena parte del mundo. El fondo de pensiones m�s grande EEUU, el CallPERS, que pertenece a los empleados p�blicos de California, tiene unas p�rdidas de 235 millones de d�lares por haber invertido en acciones de Worldcom. Y adem�s, tiene otros 330 millones de d�lares invertidos en bonos de la compa��a. En Brasil, la empresa de telefon�a Embratel pertenece a Worldcom y en M�xico la compa��a Avante. Una vez m�s, como ya ocurri� con la quiebra de la el�ctrica Enron, los organismos fiscalizadores han fallado. La famosa Securities Exchange Commision (Superintencia de Valores de EEUU) se ha demostrado completamente ineficaz. Y una vez m�s la empresa de auditor�a Arthur Andersen era la encargada de dar fe de la contabilidad de Worldcom. Los consultores y auditores ante los que todos se echaban a temblar, los que se supon�a que eran los fedatarios del capitalismo, han demostrado que su moral no sobrepasaba a la de un ladr�n de gallinas, con perd�n para los ladrones de gallinas. Esta semana, las bolsas mundiales se han precipitado en el abismo, empobreciendo mucho m�s a�n a los grandes inversionistas y, peor a�n, a los millones de ciudadanos que tienen sus ahorros y sus jubilaciones depositados en intrumentos burs�tiles. Se han quedado empelotas en el corralito financiero de las bolsas. Los responsables, los que les han robado sus ropas, son un tal Bernie Ebbers, fundador de Worldcom y Scott Sullivan, su dimitido consejero delegado. Junto a ellos hay que colocar a compa��as como Enron, Global Crossing, Dynegy, Adelphia o Tyco, algunos de los mejores apellidos del capitalismo moderno. Por estos se�ores vale la pena esgrimir los s�mbolos de nuestra fe, por estos se�ores se les deben saltar las l�grimas a los inversionistas mundiales y a los jubilados de California. Por una vez dej�monos de tonter�as: que Tunick haga sus fotos en paz e indign�monos por lo que vale la pena. |
| El gringo que nos dej� empelotas |