Leo en el diario que el r�o Damas est� hecho una porquer�a, que arroja malos olores por la ciudad. La culpa es de las macr�fitas litorales, que son algas que se alimentan de los desechos fecales e industriales que los humanos arrojamos al r�o, como bien explicaba aqu� la profesora Teresa Donoso, especialista de la Universidad de los Lagos. "Nuestras vidas son los r�os que van a dar a la mar", dec�a la poes�a y parece que es verdad. Todos los desechos concebibles acaban en los r�os. Recuerdo haber visto una vez un sill�n de mimbre, medio deshecho, navegando por el Damas, corriente abajo hacia el Rahue.

Pienso que si alguien se instalara con el equipo adecuado en la desembocadura de un r�o bien podr�a descifrar las costumbres y hasta los c�digos secretos de los habitantes de las ciudades por donde pasa. Se podr�a desvelar si la ciudad vive de la manufactura o de la explotaci�n de materias primas y hasta se podr�a descubrir si comen mucha carne o no sus habitantes por el nivel de �cido �rico que apareciera en las aguas.

En fin, que el poeta tiene raz�n. Los servicios secretos deber�an prestar m�s atenci�n a los r�os, porque si alguien investiga en el r�o Mapocho a lo mejor descubre que los pol�ticos santiaguinos tienen el colesterol alto. Claro y el colesterol produce ateromas en las venas y hace que a los pol�ticos se les olvide que Chile es m�s que Santiago.

Pobre r�o Damas, siempre ha sido un vertedero clandestino de las sobras de los osorninos (como lo probaba en una reciente carta un lector del diario). Lo mismo que el Rahue, pero como �ste tiene mayor anchura y un caudal m�s rico, no se nota la porquer�a porque esta navega m�s c�modamente hacia el mar.

Pero al ser m�s chico, el Damas tambi�n tiene dimensiones m�s humanas y lo invita a uno a aproximarse a �l con mayor seguridad. Nosotros, de ni�os, explor�bamos mucho el r�o buscando "la cueva del indio", la cual nunca apareci�. Entonces se cre� o se reform� el parque Cuarto Centenario y durante unos a�os la ribera frente a la calle Baquedano fue bonita y accesible. Como el pa�s estaba en recesi�n no hab�a industrias y el r�o bajaba limpio y nadie sospechaba de nadie. Tampoco hab�a tantas poblaciones en su ribera que hicieran "descargas ilegales" que no es m�s que una forma elegante de decir que se tira la "mierda" al r�o.

Gracias al empe�o de este Diario, las autoridades han abierto un sumario sanitario para determinar qu� est� pasando con el r�o que huele a muerto.

La Constituci�n garantiza a los chilenos el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminaci�n, pero como la c�mara de gases que es Santiago ha puesto el list�n muy bajo en esta materia (y todo el mundo se lo salta), el r�o Damas, probablemente, figure en la prioridad n�mero mil de los problemas a resolver.

Estoy convencido de que el sumario sanitario arrojar� como conclusi�n una serie de problemas no resueltos, que se han querido ocultar tir�ndolos al r�o. Esa es la causa del mal olor. Siempre que a alguien le sobra algo o le molesta alguna cosa y tiene un r�o cerca, lo arroja a �l. Y esto se puede llevar a extremos. As� pas� en el r�o Pilmaiqu�n con las personas que fueron fusiladas ilegalmente despu�s del golpe de 1973, hecho que s�lo se conoci� gracias a que una de ellas sobrevivi� a los disparos de sus verdugos.

Antes, cuando un s�tano o una buhardilla ol�an mal se dec�a que habr�a alg�n rat�n muerto y cuando uno se pon�a a buscar aparec�an cosas incre�bles: gatos que hab�an quedado atrapados y en vez de cumplir su funci�n natural se hab�an dejado comer por los ratones. Por eso a los ni�os no nos dejaban investigar los malos olores, no fuera a ser que encontr�ramos algo inconveniente. Pero de mayores, ya no nos queda m�s alternativa que dejarnos guiar por nuestra nariz e intentar resolver de la mejor manera posible el problema sacando el gato muerto del s�tano.

El mal olor trajo a Osorno al juez Guzm�n que se llev� las osamentas exhumadas en Rahue Alto. Y anteayer aparecieron m�s osamentas en la Villa Ol�mpica, aunque ser�a aventurado conectar ambos hechos.

Es muy importante que una sociedad conozca de verdad las razones de sus malos olores, sobre todo en aquellos casos en que ni el mejor desodorante ambiental puede con ellos. Lo del r�o Damas tiene soluci�n. Cuando se deje de maltratar al r�o, �ste se recuperar� y a lo mejor vuelve a ser un r�o servicial y urbano. Lo otro ya no es posible repararlo, pero quiz�s conozcamos lo ocurrido para que el viento de la verdad se lleve lejos estos malos olores.
Nuestras vidas son los r�os...
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