| Dec�a este diario el martes que La Ultima Tentaci�n de Cristo llegar� legalmente en video a Osorno. Se pone fin as� a un episodio bochornoso que ha dejado maltrechos el derecho a la libertad de expresi�n y a la libertad de credo, as� como el prestigio de Chile como pa�s culto y tolerante. Como hac�a la desaparecida Mar�a Romero, voy a contar el final de la pel�cula por si no la han visto: la �ltima tentaci�n de Jes�s consiste en una enso�aci�n -provocada por el demonio- en la que Cristo se imagina c�mo habr�a sido su vida si en vez de ser el Hijo de Dios, hubiera sido un hombre com�n y corriente, capaz de enamorarse de Mar�a Magdalena, tener hijos y ganarse la vida como carpintero fabricando cruces para los romanos. �Qu� ha hecho que esta pel�cula se convirtiera en el blanco de los sectores cristianos ultramontanos? La Ultima Tentaci�n de Cristo fue rodada en Marruecos en 1988 por el director Martin Scorsese, un cat�lico que en su juventud quiso ser sacerdote. El guionista, Paul Schrader, formado en la fe calvinista, adapt� el argumento de la novela del mismo nombre del escritor y premio Nobel, Nikos Kazantzakis, autor, entre otras cosas, de Zorba el Griego, y criado en la doctrina de la iglesia ortodoxa griega. No hab�a terminado el montaje del filme, cuando grupos de cristianos integristas lanzaron una campa�a contra la pel�cula y contra la productora Universal que iba a distribuirla. Ese mismo a�o, 1988, un escritor indio, Salman Rushdie, public� el libro Los versos sat�nicos, en el que suger�a que Mahoma bien pod�a haber tenido vida sexual. Los ayatol�s iran�es dictaron una fatwa (condena a muerte) en su contra por esta obra. El ataque m�s ins�lito contra Scorsese lo protagoniz� uno de sus colegas, Franco Zefirelli (quien tambi�n rod� una versi�n de la vida de Cristo), quien dio pruebas de un antisemitismo profundo al se�alar que la obra era fruto de "la escoria cultural jud�a de Los Angeles, que busca cualquier pretexto para atacar al mundo cristiano". Curioso, Zefirelli atac� al her�tico Scorsese con una actitud condenada p�blicamente por la misma iglesia que dec�a defender. Zefirelli no es el �nico que se sali� del tiesto. A la lista de fan�ticos se apuntaron organizaciones como Tradici�n, Familia y Propiedad (TFP), de origen brasile�o, y El Porvenir de Chile. Curiosamente, en el Consejo de Calificaci�n Cinematogr�fica de Chile, los sacerdotes que lo integraban se dividieron por la mitad: unos cre�an que era bueno exhibirla, otros no. Ganaron los �ltimos hasta que la Corte Interamericana de Derecho Humanos fall� recientemente en contra de Chile. En fin, la pel�cula naci� marcada para pasar a formar parte de las llamadas pel�cula de culto. Ci��ndonos a criterios cinematogr�ficos, el filme cuenta con magn�ficos actores (Willem Dafoe, Barbara Hershey, etc), su interpretaci�n es soberbia, pero es un poco larga (154 minutos) y eso la hace tediosa y poco eficaz como pel�cula. La presunta herej�a e irreverencia s�lo puede encontrarse en el planteamiento del filme. Este es much�simo m�s profundo, por supuesto, que el planteamiento que encontramos en obras realmente irreverentes con Jesucristo como La vida de Brian, la desternillante pel�cula de Terry Jones (del grupo brit�nico Monty Python) que data de 1979. Quiz�s esta sea la raz�n de su censura. Mientras La vida de Brian no pasa de ser una comedia de enredos sobre la vida de Jes�s, La �ltima tentaci�n de Cristo contiene un planteamiento de fondo que se refleja en el deseo demasiado humano de un Jes�s que desea llevar una vida normal y escabullirse ante el sacrificio o las obligaciones que le impone el ser Hijo de Dios. La pel�cula, en definitiva, ha sido condenada casi de manera autom�tica por estar basada en el libro maldito del autor griego pese a que no se trata de una transposici�n fiel. La obra de Kazantzakis fue prohibida por el Vaticano en 1954 y la iglesia ortodoxa griega excomulg� al autor. El libro tiene muchas m�s implicaciones filos�ficas que el filme. De hecho, Kazantzakis lo que hace es defender la tesis adopcionista, una vieja idea de los cristianos de los primeros tiempos que sosten�an que Jes�s no era una figura que compart�a humanidad y divinidad a un tiempo, sino que se trataba de un hombre com�n y corriente -el elegido- que hab�a sido progresivamente pose�do por Dios de manera excepcional. En definitiva, Jes�s no era el Hijo de Dios, sino su hijo adoptivo. Esta teor�a adopcionista fue condenada por her�tica en el siglo II de nuestra era, en una �poca en que el cristianismo ten�a miles de int�rpretes y la Iglesia cat�lica necesitaba fijar, de alguna manera, su cuerpo doctrinario. Sin embargo, el adopcionismo subsisti� hasta el siglo IX en las zonas de Espa�a ocupadas por los musulmanes y en parte de Francia, ya que para los fieles del Islam -que consideran una blasfemia que Dios pueda adoptar una forma humana- era m�s f�cil entender el adopcionismo que el misterio trinitario. Hay quienes sugieren que la herej�a de Kazantzakis est� prefigurada por Jorge Luis Borges que en su cuento Tres versiones de Judas de 1944 viene a plantear que el aut�ntico h�roe del cristianismo es Judas Iscariote, puesto que hab�a que ser una h�roe para entregar al Hijo de Dios por 30 monedas y despu�s suicidarse. Resulta curioso que en pleno siglo XXI nos resulten escandalosas las ideas de los hombres del siglo II y mucho m�s llamativo es el hecho de que este debate doctrinario de una religi�n nos lleve a considerar como menor de edad a toda la poblaci�n. Es notable, adem�s, que hayan sido grupos de laicos cristianos integristas los que han mostrado un af�n censor mucho mayor que los reparos expresados por la misma iglesia cat�lica ante este asunto. Vistas as� las cosas, los temores ante esta pel�cula no pueden ser m�s que el fruto de la ignorancia y no de la fuerza de unas convicciones. Las vacas Jersey.- Sorprende ver la ligereza con que pol�ticos, t�cnicos y hasta especialistas han salido esta semana en defensa de la decisi�n del Ministerio de Agricultura de sacrificar a tientas las vacas Jersey de Rio Bueno. Ya lo dijimos la semana pasada: primero se necesita una sospecha seria, basada en evidencia cient�fica, y no en una presunci�n algo xen�foba. Las vacas, por su edad, adem�s, ya deber�an manifestar signos de padecer el "mal de las vacas locas" si la tuvieran. Ante una enfermedad que no se transmite horizontalmente, es evidente que hay mejores medidas para aislar y controlar a ese reba�o que sacrificarlo a ciegas expoliando el trabajo de sus due�os. Pero merece la pena aclarar un punto: la enfermedad no se transmite por la leche, pero s� puede contagiarse por el consumo de visceras o carne que ha estado en contacto con el espinazo. Un m�nimo de prudencia aconseja que este ganado nunca sea destinado al consumo humano de carne bovina sin pasar antes por el test prionics. |
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