| Howard Hughes fue el rey de los exc�ntricos. Multimillonario gracias al petr�leo, cineasta y pionero de la Aviaci�n, muri� desnutrido tras vivir semidesnudo en Nicaragua protegido por una secta protestante. Sarah Bernhard, otra exc�ntrica, dorm�a en un ata�d porque quer�a acostumbrarse a la muerte. Benjam�n Franklin disfrutaba de los �ba�os de aire� coloc�ndose desnudo ante una ventana abierta a la calle. Dal�, Galileo, Newton, Kepler, Einsten fueron otros personajes exc�ntricos que se anticiparon a su tiempo. Curiosamente hasta 1984 nadie hab�a estudiado cient�ficamente la personalidad exc�ntrica. En esa fecha, el doctor David Weeks, especialista en neuropsicolog�a cl�nica del Royal Hospital of Edinburgh, inici� su investigaci�n sobre el tema, la que dio origen a un libro publicado en 1995. Weeks estableci� que los exc�ntricos son inconformistas sociales, dotados de una inteligencia superior, tremendamente creativos, y que gozan de una estupenda salud. Adem�s, suelen ser personas felices. Douglas Tompkins, sin duda, re�ne algunas de las caracter�sticas de la personalidad exc�ntrica ante los ojos de muchos chilenos. A su pesar, no s�lo es exc�ntrico, sino que adem�s es extranjero, lo cual despierta extra�as vibraciones tel�ricas en personas aparentemente cultas que se tienen que morder la lengua para que no salgan chorros xen�fobos de su boca. Desde Europa, donde se gastan ingentes cantidades de dinero para conservar y recuperar un medioambiente sobreexplotado y decadente, las razones que se invocan para rechazar el proyecto de Tompkins parecen incre�blemente cortoplacistas y, muchas veces, puramente m�ticas. Algunos argumentos que se han tirado en la mesa no resisten el mayor an�lisis. �Tompkins amenaza la seguridad nacional? Y desde cu�ndo la compra de una propiedad supone que ese terreno deja de estar dentro de los l�mites de un Estado. �Tompkins compra mucho? Pues ser� porque hay alguien que le vende. �Presiona a los colonos? No se conoce ninguna sentencia judicial que establezca que ha habido m�s presi�n que un buen fajo de billetes. �No quiere explotar sus posesiones al modo tradicional y desea despoblar aquello? Pero, �no hab�amos quedado en que Chile respeta el derecho de propiedad? Se ha querido crear la impresi�n de que Tompkins es un hombre fuera de la ley, cuyos designios alcanzan m�s all� de los l�mites de sus posesiones. No es verdad, el millonario ecologista est� sometido a las mismas leyes que los dem�s y sus propiedades tienen l�mites. Tambi�n se sostiene que su proyecto Pumal�n afecta intereses de la naci�n que estar�an por encima del derecho de propiedad, planteamiento que me recuerda los resquicios legales de Novoa Monreal donde siempre cabe la pregunta: �Qui�n y con qu� motivaciones determina lo que es un inter�s superior de la naci�n? Lo que ocurre es que Tompkins representa un poder de compra incontrolado por el establishment chileno. Y eso molesta a mucha gente que quisiera orde�ar esa vaca y meterla en su corralito. Hace pocos d�as, mi colega Alejandro Guillier suger�a en Radio Chilena que ser�a bueno que alguien diera la cara por las medias verdades que circulan sobre Tompkins para que podamos prestar atenci�n a los cuestionamientos aut�nticos. As� la opini�n p�blica podr�a discriminar la cr�tica interesada de la que no lo es. No es lo mismo decir hist�ricamente que Tompkins quiere crear una nueva Colonia Dignidad que revisar, afinar y mejorar un acuerdo entre el millonario y el gobierno chileno para declarar esa zona Santuario de la Naturaleza. La campa�a contra Tompkins ha sido orquestada fundamentalmente por un sector de la DC y a ella se han sumado algunos senadores de RN y la UDI, muchos de ellos con experiencia militar, que en mi opini�n se han adherido a las cr�ticas por razones sentimentales, buscando agravios donde no los hay, y sin medir pol�ticamente el asunto. El empecinamiento de una parte de la DC tiene razones de larga data. Desde que comunic� sus planes al gobierno chileno sobre el proyecto Pumal�n, por all� por 1995, Tompkins ha tenido dos enemigos que �l minusvalor�: uno es Belisario Velasco, ex subsecretario del Interior del presidente Frei Ruiz-Tagle, y el otro es Jos� Miguel Fritis, el alcalde de Chait�n. Velasco se ha dedicado a criticar a Tompkins en los medios de comunicaci�n y privadamente. Sin duda, esas cr�ticas, repetidas durante tantos a�os, han deteriorado la imagen del millonario y sembrado de dudas su proyecto. Este ha sido un error de Tompkins: no gastarse dinero en controlar la dimensi�n medi�tica de su presencia en Chile. No ten�a que haber ido muy lejos para asesorarse correctamente porque el mismo Belisario Velasco le pod�a haber sugerido una buena agencia de comunicaci�n e imagen, muy de moda ahora en Chile, a la que �l est� conectado por lazos familiares. Le habr�an hecho un precio al gringo. En el caso de Jos� Miguel Fritis, desconozco qu� agravios le pudo infligir el norteamericano. Por la intensidad de sus denuncias contra Tompkins deber�an ser graves, pero con Fritis no hay que llamarse a enga�o, es un personaje que se ha movido h�bilmente entre la pol�tica, la cooperaci�n y el mundo del espionaje. Fritis estuvo, durante el r�gimen militar, trabajando para la Organizaci�n Dem�crata Cristiana Internacional (ODCA) en asuntos de cooperaci�n en El Salvador por encargo del canciller venezolano Calvani. Cuando se restableci� la democracia, confes� en un art�culo period�stico que hab�a trabajado para la CIA norteamericana, lo cual molest� a muchos de sus amigos, despu�s desapareci� unos a�os y reapareci� como alcalde de Chait�n. No sabr�a decir qui�n es m�s exc�ntrico, si Fritis o Tompkins. Lo que est� claro es que Chait�n, Palena y el Pumal�n entero es demasiado peque�o para contenerlos a los dos pele�ndose continuamente. No s� si Tompkins perseverar� en su proyecto o se marchar�, cansado de los chilenos recalcitrantes. Para Chile su sensibilidad medioambiental es necesaria. Se levantan muchas cr�ticas sobre su ideolog�a de �ecolog�a profunda�, que es vista como una fe sectaria. Se cuestionan sobre todo sus tesis sobre la sobrepoblaci�n que son agitadas como una herej�a sin considerar que las advertencias sobre este fen�meno salen directamente de organismos como la propia ONU. Mientras Tompkins se mantenga dentro de la legalidad, su proyecto ecol�gico enriquece al pa�s. No es �ste el momento para discutir sobre ecolog�a, sobre sus misteriosas conexiones con el romanticismo alem�n (que llev� precisamente a que en Alemania los ecologistas llegaran al poder) y sobre sus posibles excesos. Lo que importa es que el proyecto Pumal�n parece interpretar los deseos de muchas personas que desean preservar la naturaleza sin dobles intenciones. Su derecho no es mejor ni peor que otro. Pero como el medioambiente es un bien amenazado, merece la pena ser contemplado con buenas intenciones. Le�a en el diario El Llanquihue unas declaraciones del diputado Sergio Elgueta en las que aseguraba que la llegada de Bush (un no ambientalista) al poder supon�a que Tompkins hab�a perdido los apoyos que en EEUU le prestaron Clinton y Gore (muy ambientalistas, al parecer) para ejercer "presiones" (sic) sobre el gobierno chileno. �Sabr� el honorable diputado que en su reciente visita a Europa, George Bush jr. recibi� m�s cr�ticas de sus aliados por haber deshauciado el protocolo medioambiental de Kioto que por su escudo antimisiles? �Sabr� el honorable diputado que a finales de este mes en Bonn, la Uni�n Europea ratificar� el acuerdo de Kioto y dejar� a EEUU convertido en el paria contaminante de la Tierra? �Sabr� el honorable diputado que si Chile quiere un acuerdo comercial con esa Uni�n Europea tendr� que respetar numerosos criterios ambientalistas? �Qui�n pondr� en peligro, entonces, los puestos de trabajo en Chile si ese acuerdo no se concreta? �Tompkins o sus adversarios? En todo caso, la cr�tica m�s profunda que he o�do contra Tompkins fue la emitida por los diputados DC que han propiciado la comisi�n de investigaci�n del parque Pumal�n. Dice El Mercurio que los diputados criticaron el atuendo descorbatado de Tompkins cuando visit� al presidente Lagos. Que as� no se visita al presidente de la Rep�blica, carajo. Parece que el ex senador Bruno Siebert, a quien le tengo aprecio por lo que ha hecho por nuestra regi�n y por muchas razones m�s, le hizo innecesariamente el coro a los diputados con una carta al matutino santiaguino. Una lecci�n queda de todos estos dimes y diretes: �Por qu� nuestros pol�ticos -sobre todo un sector de la DC- desconf�an tanto de que nuestra Constituci�n y nuestras leyes puedan impedir que un presunto forajido campee a sus anchas? Pareciera que dan por sentado que el poder del dinero est� siempre por encima de la ley. �Sabr�n algo que nosotros no sabemos? Yo, en cambio, los suelo ver acompa�ados de personajes y amigos que han cometido abusos mucho m�s graves que cualquiera de los que se pueda imputar a Tompkins. Eso s�, hay que reconocer que van mucho mejor vestidos. |
| El caso Tompkins al desnudo |