| Ma�ana llega el presidente Ricardo Lagos a Madrid. Viene de pasar un fin de semana de descanso en Berl�n tras la visita oficial que inici� el jueves pasado. Me dicen que el s�bado anduvo por los jardines del palacio de Sans Souci, el que deb�a ser el Versalles de Federico el Grande y que le termin� quedando como una especie de palacio real tipo DFL�2. Y es que Federico era un k�iser hiperkin�tico que no paraba quieto. Tanto le daba dedicar una tarde a discutir con Voltaire, a tocar la flauta, a seducir a una cortesana, a dise�ar un edificio p�blico, a reorganizar la Administraci�n o a guerrear con sus vecinos, que no se daba cuenta de que iba dejando seca la Hacienda prusiana. Al final de su reinado fue a preguntarles a sus secretarios si quedaba plata suficiente para construirse un palacio de descanso en las afueras de Berl�n y sus aterrorizados contadores le dijeron que las arcas estaban vac�as. Al final, rascando de aqu� y de all� se hizo el palacio de Sans Souci. Le puso este nombre �"sin preocupaciones"� para re�rse de s� mismo, ya que hab�a llevado una vida llena de dificultades. Sans Souci es una buena muestra de que la voluntad de un hombre puede verse traicionada en el �ltimo momento. No se puede decir que este k�iser, el m�s pragm�tico de los reyes conocidos, careciera de realismo, pero algo tuvo que fallar para que no alcanzara a darle el realce suficiente a uno de sus sue�os. Federico, que odiaba la cultura y la lengua alemana y prefer�a hablar franc�s con sus cortesanos, quer�a tener un Versalles, un palacio con el que pudiera humillar a los magn�ficos edificios que ten�a su rival austr�aca, la reina Mar�a Teresa (a la que le quit� la rica regi�n de Silesia en una guerra r�pida). Se tuvo que conformar con su Sans Souci que parece la casita de un pastor al lado del magn�fico palacio de Schonbrunn, por ejemplo. Esta misma sensaci�n habr� tenido nuestro presidente al recorrer las austeras dependencias del palacio este fin de semana. �Y si Federico era tan grande, por qu� no se hizo un palacio mejor? Al menos que fuera del tama�o de La Moneda que es bastante m�s grande. La mayor�a de la gente tiende a pensar que el palacio es chico porque Federico era austero, pero eso comienza a ser puesto en entredicho por los historiadores modernos, porque el k�iser gastaba la plata a manos llenas para mantener una corte de fil�sofos, m�sicos, literatos y embajadores de toda �ndole. Otros piensan que lo hizo por modestia, pero todav�a no se ha conocido a ning�n rey modesto. Me inclino a pensar que fue un simple error de c�lculo. Federico viv�a al d�a, desarrollando incansablemente sus iniciativas y dejando que sus secretarios arreglaran los n�meros. Hacia la mitad de su reinado, d�ndose cuenta de que gastaba m�s de lo que ten�a, hizo una reforma fiscal, subi� los impuestos y mejor� la recaudaci�n. Esto provoc� temporalmente un super�vit, pero al final le falt� dinero. Digamos que los equilibrios econ�micos no le interesaban mucho, salvo del punto de vista de la producci�n. No se pueden negar los logros de Federico el Grande. Su principal consecuencia es que convirti� el anodino estado prusiano en una fuerza colosal situada en el centro de Europa. Y fue capaz de conseguir tratados incre�bles con potencias que estaban alejadas, como Inglaterra o Rusia. Tambi�n es verdad que dot� a su pa�s de una mentalidad militarista, que devastar�a el continente al menos en tres ocasiones. La cosa, entonces, tiene sus claroscuros. Federico fue un rey terrible con sus administrados. El invent� la famosa disciplina prusiana para meter en cintura a los brandenburgueses y sajones, que eran muy dados a la francachela y a la barbarie. Sus consejeros y ministros andaban aterrorizados y m�s de una vez faltaron a la verdad para no incomodar al monarca o ponerle l�mites a su ambici�n. Era tambi�n un vanidoso intelectual. Seg�n el cronista prusiano Tadeusz Von Tatzke, "el rey exig�a que cada una de sus intervenciones fuera un ejemplo de genialidad, un peque�o tratado de filosof�a que dejara boquiabiertos a quienes le escuchaban. Y si sus secretarios no eran capaces de proporcion�rselos, �l mismo dedicaba largas horas a redactar sus discursos, los cuales supervisaba hasta en el m�s nimio de los detalles". Hay un punto en el que el presidente Lagos habr� encontrado algo en com�n con Federico el Grande. Su pasi�n por las obras p�blicas. El rey prusiano desec� las zonas pantanosas del r�o Oder para ganarlas para la agricultura y desbroz� gran parte de Pomerania para cultivarlas. Aqu� cometi� algunas fechor�as ecol�gicas al cortar algunos de los mejores bosques de Centroeuropa. Una de sus pasiones era la agricultura. Federico estaba obsesionado con perfeccionarla para poder mantener a la creciente poblaci�n de su reino y se pasaba primaveras y oto�os probando a cultivar diversas variedades de papas, tub�rculo que �l introdujo en Prusia y que le gustaba en todas sus variedades: hervidas, asadas, en kartofllesalat, como pastel al horno o como pur� picante, para lo cual, como carec�a de aj� chileno, le pon�a un poco de r�bano picante rallado. Tambi�n estaba obsesionado con la Justicia. Promovi� una reforma judicial con leyes generales que quedaron recogidas en el famoso C�digo Federico. Era tanta su preocupaci�n al respecto, que en una ocasi�n en que hubo una trifulca entre un grupo de siervos y su se�or por la muerte de uno de los primeros, el rey que pasaba por all� a caballo, detuvo su cabalgadura, se baj� y dict� personalmente la sentencia. Pero quiz�s por lo que sea m�s recordado este rey prusiano, fue porque levant� un numeros�simo ej�rcito, al que organiz� personalmente. Hubo momentos en que Prusia se gastaba dos tercios de su presupuesto en soldados y armamentos. Pagaba sumas fabulosas para que los sabios le dise�aran m�quinas de guerra fant�sticas. Muchas de ellas nunca sirvieron para nada y se oxidaron y quedaron viejas. La historia es injusta. Apenas 30 a�os despu�s de la muerte de Federico, no quedaba nada del brillo y poder�o de su gobierno. Napole�n, que derrot� a los prusianos en Jena y Auerstadt, se dio el gusto de utilizar Sans Souci como un motel cuando iba camino de conquistar el coraz�n de la princesa polaca Mar�a Walewska, para quien restituy� el Gran Ducado de Varsovia que hab�a desaparecido repartido entre Federico y Catalina de Rusia. El peque�o corso �otro hombre de grandes ideas, pero que se qued� sin recursos� se hizo la misma pregunta que se habr� hecho el presidente Lagos: �por qu� si era tan grande, el palacio es tan chico? |
| Paseando por Sans Souci |