El fantasma de William Shakespeare se ha paseado por la X regi�n esta semana. No sabr�a decir a vuelapluma si hemos visto un episodio de El Rey Lear, Macbeth, Enrique IV o cualquiera de sus otros dramas, pero s� tengo claro que hemos asistido a una lucha abierta por el poder -la tem�tica favorita del escritor ingl�s-, cuyo resultado ha sido la sustituci�n en la intendencia regional de Iv�n Navarro por Carlos Tudela.

Shakespeare es un experto recreando las ambiciones de poder. Lo vemos claro en Hamlet, la famosa obra del �algo huele a podrido en Dinamarca�. Pero a diferencia de los dramas shakesperianos, aqu� no hemos podido ver a los sicarios, las amantes y los traidores actuando desembozadamente en el escenario. El p�blico s�lo ha visto como el intendente ca�a fulminado repentinamente. Ni siquiera las razones de su desplome est�n claras: unos dijeron que fue v�ctima del veneno de una mala evaluaci�n, otros alcanzaron a ver la daga de un patricio que se ocultaba tras el tel�n.

La abrupta renuncia no voluntaria de Navarro revolucion� al mundillo pol�tico y period�stico. Era natural. El intendente apenas llevaba un a�o en el cargo, tiempo apenas suficiente para conocer a fondo los problemas de nuestra vasta regi�n. Y hasta donde se sabe, actuaba de manera prudente y dialogante. La lectura atenta de la prensa de Valdivia, Osorno y Puerto Montt en estos d�as permite hacerse una idea aproximada de lo que ha ocurrido gracias a las intuiciones de los periodistas, porque si algo es cierto en la pol�tica chilena es que ninguno de sus protagonistas dice toda la verdad y nada m�s que la verdad.

La artiller�a acusadora se dirigi� en primer lugar hacia el senador Gabriel Vald�s quien, pese a ser zorro viejo, dej� ver que sab�a m�s sobre la salida de Navarro que lo que parec�a al afirmar el mismo d�a de la renuncia que  �se sab�a que hab�a muchas dudas respecto a su actuaci�n�.  (Diario Austral de Valdivia. 20.06.01) M�s tarde se conocer�a que Vald�s y los diputados Ascencio, Ojeda, Elgueta, Silva y Reyes (aunque hay versiones que indican que este �ltimo no particip�) ya sab�an que Navarro iba a ser sustituido y mandaron una terna a Santiago a petici�n de Ricardo Hormaz�bal,  presidente de su partido, la Democracia Cristiana.

  Pero pas� que ninguno de los candidatos promovidos por este grupo fue seleccionado por el presidente de la Rep�blica. El elegido fue Carlos Tudela, ex general�simo de la campa�a electoral del senador Sergio Pa�z. Gabriel Vald�s y los diputados fueron sorprendidos en fuera de juego, quiz�s porque desconoc�an la historia completa. Peor a�n, al revelar que sab�an que se buscaba sustituto quedaron como unos desleales ante Navarro.

Los ca�ones, entonces, apuntaron a Pa�z, quien, pese a la evidencia de su privilegiada relaci�n con el nuevo intendente, lo neg� todo. El presidente provincial de la DC, Carlos Mancilla, se sum� a la maniobra de distracci�n afirmando que Tudela �no es un hombre de Pa�z� y desviando la atenci�n de nuevo hacia el senador Vald�s. De los dos senadores concertacionistas, declar�, �s�lo uno de ellos dijo que no ten�a nada que ver... el otro propuso nombres�. (Diario Austral de Osorno. 22.06.01)

Pero la verdad estaba surgiendo en Maull�n, donde su alcalde DC, Juan C�rcamo, reconoc�a sin ambages que la salida de Navarro era una demostraci�n del �poder�o� del senador Pa�z. (El Llanquihue. 20.6.01)

La DC siempre ha sido un partido con tendencias florentinas (florentino era Maquiavelo, por ejemplo), pero la impresi�n que dej� todo este episodio en la opini�n p�blica es que aqu� no hubo un combate pol�tico leal, sino una reyerta barriobajera. Nunca relucieron las espadas en alto, s�lo se vio el tenue brillo de las navajas de los cogoteros.

Lo peor es que la percepci�n popular de la gesti�n del intendente Navarro no coincide con la evaluaci�n que supuestamente lo ech� a la calle. La ciudadan�a apreciaba el trato cort�s y tolerante de Navarro, reconoc�a que no hab�a cometido �grandes meteduras de pata� y aguardaba expectante sus pr�ximas iniciativas.

Pero volvamos a Shakespeare. Hemos dejado al intendente ca�do en el  escenario, mas no herido de muerte. Y he aqu� que Iv�n Navarro tiene ocasi�n de hablar en su propio funeral pol�tico que concelebran los conspiradores. Y, en vez de callarse y plegarse al nuevo orden, habla golpeado al  se�alar que el presidente Lagos le hab�a reconocido que su salida no se deb�a a una mala evaluaci�n t�cnica, sino a �circunstancias pol�ticas desatadas por personas que la opini�n p�blica ha juzgado y seguir� juzgando�. Por si alguien no se hab�a enterado, remacha que los poderes f�cticos y ocultos �envilecen la pol�tica� y �da�an la dignidad de la persona�.

El intendente ca�do ha hecho honor al Iv�n Navarro Abarz�a que yo conoc� hace mucho tiempo, cuando nuestro pa�s viv�a en otras circunstancias. Navarro era aquel hombre con pinta de profesor despistado que llevaba sus art�culos a la revista Hoy en los a�os 80 y siempre se quedaba charlando un rato con algunos periodistas que all� est�bamos. Navarro escrib�a mucho sobre educaci�n, pero sobre todo, escrib�a de dignidad, solidaridad y respeto en una �poca en que esas cosas hac�an falta en Chile. Otros, mientras tanto, se dedicaban a engordar su vanidad y su billetera con sus empresas constructoras, sus asesor�as y sus viajes. Bueno,  all� cada uno con sus intereses.

Me alegro de que el ya ex intendente haya decidido quedarse en la zona. Me dicen que vivir� entre Osorno y R�o Bueno. Y ha declarado que pelear� por un puesto en el senado. Se ha ido un intendente, pero hemos ganado un vecino que puede hacer mucho por nuestra provincia.

Se echar� de menos su talante, porque alg�n consejero de su sucesor ya ha mostrado malos modales y ha advertido a la prensa que se acab� la pol�tica de puertas abiertas y que ya no se podr� husmear con tanta facilidad en el gobierno de Puerto Montt. Espero que s�lo haya sido una expresi�n suelta, fruto de la borrachera que se produce cuando a uno lo nombran para algo, aunque sea para portero del edificio.

As� como de Navarro ten�a referencias directas, de Carlos Tudela no tengo ninguna. Espero que est� dotado de una inteligencia superior para que  sea capaz de captar la realidad de la regi�n r�pidamente y no sigamos perdiendo tiempo. Y conf�o en que sus magn�ficas relaciones con el poder central y regional permitan que Santiago nos mande a las provincias algo m�s que limosnas.

Desde aqu� s�lo puedo desearle  a Tudela mucha suerte en su cometido, manifestarle las ganas enormes que tengo de conocerle a trav�s de sus hechos -que es como los periodistas debemos medir a la gente para que no haya compadreo- y recordarle a �l y a todos sus correligionarios que han aparecido, para bien o para mal, en este art�culo una antiqu�sima  frase del viejo Shakespeare: �No enciendas la hoguera contra tu enemigo tanto, que te chamusques a ti mismo�.
Algo huele a podrido...
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