| Me imagino que se habr�n dado cuenta, pero este diario est� viviendo una peque�a revoluci�n desde hace algunos meses. Pienso que desde hace mucho tiempo en la historia de Osorno no se produc�a una constelaci�n semejante de voluntades dispuestas a tomar en sus manos su propio destino y el de la ciudad. Esta semana tuve la fortuna de estar un par de d�as en Osorno y conocer a casi todos mis compa�eros de El Diario Austral, compartir sus inquietudes, temores e ilusiones. Alex Trautmann, un hombre joven que se conduce como si llevara toda su vida dirigiendo peri�dicos, ha conseguido reunir en pocos meses un equipo con una gran voluntad y dispuesto a seguirlo en su empe�o de convertir a este diario en un proyecto intelectual que sea motor de la ciudad. Toda obra humana es imperfecta, lo es este art�culo y probablemente tambi�n el peri�dico, pero lo importante es que cada d�a se luche denodadamente contra el error. La perfecci�n es un valor asint�tico y as� hay que entenderla. Ese esp�ritu existe hoy en este diario. Sorprende, tambi�n, constatar la unanimidad de prop�sitos de la redacci�n en cuanto a compromiso con el mejoramiento de la regi�n y el bienestar de sus habitantes. Por �ltimo, hay un hecho diferencial respecto a cualquier experiencia period�stica anterior, existe una notable proporci�n de j�venes periodistas universitarios que han renunciado a las oportunidades que podr�an ofrecerles los medios de comunicaci�n de otras ciudades m�s grandes y ricas que Osorno para quedarse aqu� y arrimar el hombro con su talento. Junto a ellos, una bater�a de reporteros, m�s veteranos, que proceden de esa escuela que son los propios medios de comunicaci�n y que aportan un elemento vital en un diario como es la experiencia. Ellos nos recuerdan tambi�n que el periodismo es un oficio -por mucho que algunos se esfuercen en cambiarle por ley su naturaleza- y, seg�n lo que he visto y o�do, posiblemente sea el oficio m�s bello del mundo como dec�a Gabriel Garc�a M�rquez. Desde hace tiempo que en Chile se est� dando una tendencia revitalizadora de la prensa local. El proceso es much�simo m�s interesante que lo que puede estar ocurriendo en los medios santiaguinos, donde esa hoguera de las vanidades que es la televisi�n nos obliga a tragarnos diariamente una buena dosis de cabezas de pescado. Esa revigorizaci�n de la prensa local tiene mucho que ver con la creaci�n de escuelas universitarias de periodismo en regiones. Mientras muchas escuelas de periodismo de la capital no pasan de ser meras cajas de recaudaci�n, las universidades regionales han conseguido establecer una doctrina concreta en este asunto, formando a profesionales orientados a los mercados locales. El periodismo local es, adem�s, el m�s dif�cil de ejercer puesto que la arena en la que se juegan los intereses es mucho m�s peque�a. Se informa, en definitiva, sobre nuestros vecinos, personas a las que conocemos y, en muchos casos, apreciamos. Pero ah� est�, por ejemplo, el abuso sistem�tico que hacen autoridades y particulares de la querella -o mejor dicho de la amenaza de querella- ante cualquier informaci�n period�stica que no es favorable a sus intereses o, incluso, ante la cr�tica libre. La relaci�n entre las amenazas de querellas, las querellas efectivamente presentadas y las condenas firmes es con mucho favorable a los profesionales de la prensa. Y un estudio detenido de estos casos deber�a hacer meditar a los jueces y tribunales sobre si es eficiente que se siga entreteniendo al poder judicial en hacerle el juego a individuos que s�lo buscan obstaculizar la leg�tima acci�n investigadora de la prensa o amedrentar a los periodistas. Tengo la intuici�n de que esta redacci�n de El Diario Austral conseguir� sus objetivos, aunque tenga que enfrentarse constantemente a la modorra de alguna autoridad o a la incomprensi�n de alg�n poder f�ctico que preferir�a verse glosado diariamente en sus p�ginas. Tengo esa intuici�n porque he visto que es una redacci�n preocupada de mantenerse lo m�s independiente posible de intereses espurios, porque est�n comprometidos con Osorno y porque derrochan entrega y devoci�n por su profesi�n. He conocidos muchos diarios, participado en la fundaci�n de varios de ellos y gobernado diversas redacciones en, al menos, tres pa�ses distintos. Algunos pose�an m�s recursos, otros menos. Pero lo que hace a un buen peri�dico es la ilusi�n de sus periodistas y la bondad de los prop�sitos que lo inspiran. Mucho de eso he visto en Osorno. Por eso, repito aqu�, lo que les dije a ellos: el gusto es m�o, colegas. |
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