Y DIOS TOCO BATERIA

Arturo Victoriano

"And if love remains though everything is lost,
we will pay the price but we will not count the cost"

Bravado

En principio eran la Bateria y el Verbo y la Batería y el Verbo estaban frente a Dios y la Batería y el Verbo eran Dios, luego sonó Tom Sawyer, sin previo aviso; salieron a escena a las 8 de la tarde del 17 de julio del 2002, en su casa, en Toronto, frente a 17 mil personas, la mayoría de ellos blancos, varones, clase media, de los suburbios, algunos éramos inmigrantes, otros habían volado desde California, Atlanta, afuera en el parqueo, las limosinas no eran de los integrantes de Rush, sino de algunos de los asistentes al concierto, que habían venido de todo Ontario y algunos de Quebec y otros lugares más distantes. Padres con sus hijos, una pareja brasileña con su bebé de un año y algo, mujeres jóvenes, lo cual fue la sorpresa mayor, madres, esposas y novias acompañando a los maridos y novios.

Tom Sawyer fue el principio perfecto, nadie lo esperaba, la multitud se levantó a aplaudir, le siguieron Distant Early Warning, New World Man. Roll the Bones y Earthshine del nuevo CD Vapor Trails, le dieron paso a YYZ y aquí hubo una muestra de lo que es un concierto de Rush: 17,000 personas de pie escuchando una pieza instrumental. Neil estuvo magnífico como siempre, pero esto era solo un anticipo de lo que vendría.

Detrás de la banda una pantalla gigante proyectaba imágenes sicodélicas, rayos laser surgian del piso a ambos lados del escenario y tres lavadoras estaban a la izquierda del set de batería, los roadies tuvieron que ponerle monedas a las máquinas varias veces durante el concierto.

Luego de YYZ vino la primera sorpresa de la noche, cuando sonaron los primeros acordes de The Pass, una de las mejores canciones de Rush de uno de sus trabajos menos apreciados, Presto, una interpretación magnífica, sin desperdicio de ningún tipo.

A The Pass le siguieron Bravado, The Big Money, Between Sun and Moon, Vital Signs y Natural Science, para finalizar el primer set.

Aprovechando el intermedio, la multitud salió a los baños y comprar cervezas, que estaban super caras, y a abarrotar los estantes con la mercancía de promoción, y aquí se pudo comprobar otra característica que separa a Rush del resto de las bandas de rock, pregúntese usted, ¿en que concierto de rock, de cualquier banda, entre la mercancía de promoción están dos libros de uno de los miembros de la banda? The Masked Rider, que narra el viaje en bicicleta de Neil por Africa Occidental y Ghost Rider, que narra el viaje en motocicleta luego de la pérdida de su familia, este viaje a través de Norteamérica. Los fan de Rush compramos libros, aparte de CD’s, gorras, programas del concierto y muchas camisetas.

One little victory abrió el segundo set, que tuvo además un despliegue de piroctenia, con un dragón respirando fuego desde la pantalla gigante, le siguieron Driven, Ceiling Unlimited, Secret Touch, Dreamline, Red Sector A y Leave That Thing Alone/The Rhythm Method, porque no pueden ir separados, aquí el Espíritu descendió de los cielos y se apoderó de la multitud, la cual escuchó extasiada como el Verbo y la Batería se hacían Uno; a los 50 años, retornando de un infierno al cual ninguno de nosotros quisiera ir, Neil Peart dió lo mejor de sí, en su casa, frente a su público, una ejecución impresionante, con homenajes al jazz del big band y el swing, con fílmicas en blanco y negro de parejas bailando detrás de él, totalmente sumergido en el set de batería que giraba para acomodarlo frente a los instrumentos; la multitud en éxtasis aplaudió delirante por casi dos minutos, hasta que entraron Geddy y Alex, se sentaron en dos taburetes y arrancaron con una version "unplugged" de Resist. Parecían estar en el sótano de su casa, tocando para ellos dos solos.

A esto le siguió otra de las provocaciones de la noche, la Overture y Temples of Syrinx de 2112, nos quedamos con las ganas de que la interpretasen completa, pero esto era demasiado pedir en un show que ya iba por dos horas, Limelight, La Villa Strangiato y Spirit of Radio marcaron la despida. Para el bis dejaron a By-Tor & the Snow Dog - Cygnus X-1 - Working Man en un potpourrí que dejó a todo el mundo satisfecho. Se quedaron en el tintero Subdivisions, que mi esposa me había hecho cambiar en la radio del carro camino al concierto porque la iban a interpretar seguramente, Nobody’s Hero, Freewill, Red Barchetta, The Trees y muchas otras, pero no importaba, además demasiadas canciones buenas durante demasiados años implica que algunas se quedarán para la otra parada en el tour.

Eran las 11 de la noche y Dios había tocado batería. Gracias Neil, Geddy y Alex por estar de vuelta, en este mundo donde nada parece firme, vale la pena comprobar una vez más que: "changes aren't permanent, but change is"

 

 

 

 

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