Análisis de un ahogamiento
Estamos nadando en un mar, y nos envuelve la marea, retoza con nuestros cuerpos como títeres, trapos, juguetes, basura. Perdemos el control. Perdemos la paciencia. Perdemos el espíritu. La fe, esperanza y humildad dan paso a la desesperación. Nos estamos ahogando. El mar es grande. No basta auxilio. Cuando crees que estas sacando la cabeza para coger un poco de aire, viene una nueva ola y nos arropa, llevándonos mas abajo y chin a chin matándonos las ganas de supervivencia. Por un momento pensamos en quedarnos abajo, y terminar de echarlo todo a la suerte. Dejar que nos trague el mar, que nos lleve a donde quiera y haga de nosotros lo que le de la gana. Pero tiene que haber reposo, rescate, solución.
Pero sigue la marea de recibos de teléfono, electricidad, celulares, tarjetas de créditos, prestamos, financiamientos, cuotas, sueldos, necesidades, comida, agua, combustible, entretenimiento, impuestos. El mar nos arropa y cada día estamos mas al fondo. Cada día se nos hace mas difícil ver la luz, respirar el aire, escapar la turbulencia.
El mar nos quiere tragar y no sabemos como soltarnos de sus garras. El remolino es fuerte y si nos dejamos engañar, vamos a sucumbir a su red de tortura y terminaremos pensando que esta es la vida: Resolver para sobrevivir.