  e viste cargado con un malet�n pesad�simo, indefenso, en mitad de la calle, te detuviste, te susurr� d�nde quer�a que le llevaras y t�, infeliz taxista del amor, sonre�ste victoriosa, te negaste y apretaste a fondo el acelerador en busca de nuevas presas.

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