CLINTON,
PRO LIFE
Si: me refiero a Bill Clinton. Hizo algo muy bueno a
favor de la vida, y hay que reconocérselo. Se trata de que en los Estados
Unidos, el permiso por maternidad será remunerado. Los
Estados podrán disponer de los fondos de desempleo y destinarlo a la
remuneración de permisos por maternidad.
Aunque es tema poco
conocido, en Estados Unidos hasta ahora el permiso por el nacimiento de un hijo
no es remunerado es uno de los países menos generosos en los permisos por
maternidad, y esto colmará una de las lagunas de la legislación laboral. La
medida comenzará a aplicarse a principios del 2000, y cada Estado podrá fijar
con libertad la retribución y duración de los permisos. La nueva medida mejora
la Family and Medical Leave Act, de 1993, que actualmente permite a los
trabajadores de empresas de más de 50 empleados tener hasta doce semanas de
permiso para ocuparse de un recién nacido, de un pariente enfermo o para
recuperarse de un problema médico grave, pero estos permisos no son pagados.
650.000 americanos se acogen a la baja cada año, pero probablemente serían más
si fueran permisos retribuidos. Prueba de ello es que 1,9 millones de madres
que trabajan en EE.UU. sólo tienen un hijo.
Clinton espera que
con la nueva medida se re-fuercen los lazos de los padres con sus hijos y con
su trabajo: “Nuestro objetivo debe ser que los padres puedan tomar los permisos
que necesiten para ocuparse de su familia sin que pierdan los ingresos
necesarios para mantenerla”.
Al otro lado del
Atlántico, está levantando protestas la decisión del actual gobierno fracés de
permitir la venta en farmacias, sin receta, de una píldora “del día siguiente”,
que provoca el aborto de un óvulo fecuntado, al día siguiente de su
fecundación. Con menos efectos secundarios molestos, la criatura recién
concebida desaparece así, sin molestar.
Las voces de protesta se centran en que el aborto, precoz o tardío,
supone siempre la muerte del embrión, de un ser humano y esto, aun en sus
primeras fases de desarrollo, sigue siendo y será un hecho muy grave. Dicen:
“Sólo hay dos posiciones: se respeta la vida humana desde su comienzo, o no se
respeta. Estas cuestiones siempre afectan a la conciencia de las personas: no
se pasa con indiferencia en este tema. Porque afecta, además, a la vida de la
sociedad entera”.
El problema es
especialmente delicado, porque en lo que algunos han calificado de decisión demencial:
hace pocas semanas el gobierno francés decidió que la “píldora del día
siguiente” esté en las enfermerías de los centros de enseñanza media para que
se distribuya gratuitamente entre las alumnas. No es de extrañar que ese
anuncio haya sido criticado, entre otras voces muy autorizadas, por las
jerarquías católica, judía y musulmana. En un comunicado oficial, el Episcopado
francés manifestaba su “profundo desacuerdo” con la decisión del gobierno. Los
obispos reconocen “las situaciones difíciles que viven las adolescentes que
afrontan un embarazo precoz”, pero señalan: “Si hay una prioridad en nuestra
sociedad, deber ser la salud moral de los adolescentes. Ofrecer la ilusión de
que las consecuencias de los comportamientos irresponsables se reparan con
remedios médicos fáciles es engañar a los jóvenes”.
La Asociación de
Familias Rurales afirmó que la decisión “se olvida del papel de los padres en
su misión educativa”. Gales Brahman, gran rabino de la sinagoga de La Victoria,
en París, declaró que “cuando una persona comienza su vida sexual de esa
manera, ¿cómo podrá aprender a dar y recibir la vida? Una información
preventiva no debe limitar nuestro deber de subrayar que el acto de amar no es
un juego sin consecuencias.”. Por último, Abdelhamid Chirane, gran muftí de la
región Ródano-Alpes, sentenció: “La decisión del gobierno es una suerte de
apología y estímulo del vicio”. Esperemos que la sociedad francesa sepa
reaccionar: no ha sido la primera vez.
…Y felicitaciones, Mr. Clinton.