ESTADOS UNIDOS, LAS PRESIONES INTERNACIONALES...Y LAS INTERNAS

     Es una realidad el querer aprovecharse de la posición que se tiene. Recuerdo una llamada telefónica: "de parte del Ministerio de Relaciones Exteriores". Hubo conmoción en la oficina; volvió la tranquilidad al preguntar si estaba llamando "todo el Ministerio"... Por supuesto era sólo una persona, más bien un "achichincle", que quería un favor personal para él.

     Querer aprovecharse del que se representa, es frecuente.  Es causa de muchos abusos de poder. Así le sucedió a Marta Lorena de Casco, Jefe de la Delegación de Honduras ante la ONU. Era la Conferencia en New York, preparatoria a la de Pekín sobre la mujer. Marta Lorena presenció como Mr. Thimothy Wirth, de la Delegación USA, intentó imponer las ideas abortistas a paises latinoamericanos.

     Por esto dió un Testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos, en junio de 1996, denunciando aquel atropello. Narra: "en nuestra delegación al igual que otras, basadas en su legislación nacional, en la idiosincracia de sus pueblos y el firme respeto por el derecho a la vida, al valor de la familia y a los derechos de los padres a la educación de sus hijos", mantenían posición de firme defensa de la vida.   

     Continúa diciendo: "ante sorpresa nuestra, fuimos citados para asistir a la sede de la Misión de Estados Unidos. En esa reunión estaban también los Delegados de Perú, Bolivia, México, Brazil, entre otros. Fue impresionante como el señor Wirth al sentarse después de decir " -buenos días", en forma directa nos miró y preguntó: -¿qué vamos a hacer sobre el tema de aborto? Me causó una fuerte impresión el interés abierto y descarado en lograr que los países latinoamericanos, allí presentes, asumiéramos la posición de los países en favor del aborto. Recuerdo entonces a los Delegados de Perú y Brasil y al representante de Bolivia asumiendo actitudes de profunda preocupación por reconocer la necesidad de despenalización del aborto; y recuerdo especialemente al de Perú diciéndole al Sr. Wirth como ya estaban trabajando fuertemente para cambiar la posición de los otros países latinos".

     Días después -cuenta-, un miembro de la Delegación USA, en un tono educado pero firme, le dijo que el señor Wirth quería ver a cualquiera de su Delegación: en cinco minutos... En vista de que se trataba de "un país amigo de Honduras", consideró que era importante asistir.  Siguió a aquel señor, aunque "la verdad no sabía a donde me llevaba, pero presentía que iba a vivir un rato desagradable. Mi impresión fue de asombro y un cierto temor cuando entré y vi a seis o siete personas, todos miembros de la delegación norteamericana".

     "Me hicieron sentar en una silla frente al semicírculo que formaban ellos. El señor Wirth en forma altiva tomó unos papeles y los lanzó encima de la mesa y me preguntó: -¿ha leido usted los Acuerdos Regionales? -Sí, le contesté. entonces me dijo: -¿Cuál es su problema, entonces?. -No entiendo, le dije, a qué se refiere. Y continué:  -¿Es sobre nuestra posición frente al aborto?. -Si, me dijo".

     "En este contexto de incuestionable intimidación le expliqué, de la forma más serena que pude, para no reflejar mi temor, que Honduras tenía una legislacion muy definida de respeto al aún no nacido y que en mi país el aborto era considerado como un crimen, que por lo tanto por cuestión de principios, no podíamos aceptar el aborto como una opción legal. Que cada país era libre de tener la legislación que le pareciera. No supo que contestarme y me dirigí a los otros miembros de la delegación y les dije: -Ustedes son testigos de que Honduras mantiene una posición firme en defensa de la vida. El señor Wirth me dijo: -Pero usted sabe que Estados Unidos tiene mucha influencia en los países donantes y ayuda mucho a su país...". Salí con muy fuerte impresión  de haber sido intimidada y humillada, pues como representante de un país soberano no tenía porque rendir cuentas al señor Wirth y compañía sobre nuestra posición"

     Hay muchos más detalles en su Testimonio. Quizá aclare su conclusión: "A mi juicio es intolerable que la Delegación de USA pretenda imponer su punto de vista sobre asuntos tan sensibles y delicados. Esta es la razón que me ha motivado para dirigirme a ustedes (el Congreso de los Estados Unidos) con el fin de que en las próximas Conferencias se vele porque las representacioones de su noble país no sean instrumentalizadas por segmentos de su sociedad que no respeten los principios fundamentales de otras culturas".

     Valiente la señora de Casco. Sólo resta saber si tenía razón: que ese modo tan prepotente de pretender imponerse en puntos de vista vitales para nuestras sociedades, no es lo que quieren hacer los Estados Unidos. Esperemos.

    

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