LA
UNIVERSIDAD DEL ISTMO: UNA CONTRIBUCIÓN MAS AL PROGRESO
Hace ya unos años, Jean Jacques Servan-Schreiber, en su libro El
Desafío Americano, lanzó una tesis muy interesante para nuestros países.
La causa del subdesarrollo era un brusco desnivel de tipo tecnológico. Y yendo
más a fondo, ponía de relieve cómo los países desarrollados, concretamente
los Estados Unidos, debían su desarrollo tecnológico a una fuerte inversión
en educación, específicamente educación universitaria. Ahí está el desafío
para que progresemos.
Por esto sentí una gran alegría ante el nacimiento de una nueva
institución universitaria. Se trata de la Universidad del Istmo, la UNIS. Un
aporte más -afirman que sólo vienen a colaborar en el quehacer universitario
del país- muy bien colocado en esta época de transición, de consolidación de
la paz. Hacen falta muchos brazos y gente de todo tipo, pero invertir en la
formación de universitarios es empujar firme para salir del subdesarrollo. No
basta que vengan de fuera a ayudarnos: debemos tener personal al nivel de
excelencia que la actual globalización exige.
Este es verdaderamente nuestro problema: formar gente, preparar bien a
los nuestros, fortaleciendo nuestros valores de siempre. Es interesante oír a
los promotores el perfil del profesional que pretenden sacar. Esto es lo
definitivo, porque así será la preparación que den y su aporte real al país.
Lógicamente lo primero que pretenden es tener profesionales
competentes, ya que no basta la buena voluntad, hay que saber hacer las
cosas y bien. Es condición necesaria para sacar adelante el país. Pero esto aún
no basta: deben ser culturalmente preparados, lo que implica en palabras
de sus directivos, gente encarnada en lo nuestro. Con formación ética
y espíritu de servicio,
convencidos de que gastarse en promover el bien de los demás constituye un bien
para uno mismo y que sólo así la persona encuentra su mayor realización y
plenitud. Quieren formar gente que partan de una verdad, la que procuran
difundir con respeto -mas bien, emplean la palabra amor- a la libertad de los
demás. Que sepan donde está el bien y quieran hacerlo junto a todos los
demás empeñados en esta tarea, sin exclusivismos.
Todo esto lleva en el plano universitario a reconocer y practicar el
derecho de todos a la educación, sin discriminación de sexo, raza, credo
religioso o condición social. La sociedad moderna está en crisis de
valores. Es un secreto a voces. Redescubrir y fomentar esos valores es lo que
quieren conseguir en el perfil del universitario.
Para quienes apuestan por el valor de la persona y creen en el
pluralismo, es buena noticia una Universidad más en el país. Si van a
conseguir lo que se proponen, el tiempo lo dirá. Pero es buena base invertir en
confianza. Es hora de salir del impaciente pesimismo que ha caracterizado la
vida de algunos en Guatemala: porque hay mucha gente y con muchas ganas de
trabajar. Este tipo de iniciativas lo demuestra.
Según sus organizadores, el posicionamiento de esta Universidad es:
abierta a todos, ofrece una excelencia académica, con cultura de solidaridad,
en una visión cristiana de la vida. Precisamente para asegurar esa visualización
cristiana ante los problemas de la vida, la Universidad de Istmo tiene un
convenio con la Prelatura del Opus Dei, para que se dé orientación moral y ética,
por supuesto siempre dentro del total respeto a la libertad de las conciencias,
como ha sido la norma de proceder de siempre en esta institución de la Iglesia
Católica.