LA TELEVISION, UNA NIÑERA ELECTRÓNICA
Publicado en Siglo 21, 18 agosto 2001
Nadie ha dicho que educar a los niños y, en general, mantener un buen ambiente familiar sea algo que pueda hacerse sin esfuerzo. Esto viene a cuento porque la Fundación Encuentro, española, publicaba un informe que muestra que los padres españoles están preocupados por la influencia de la televisión en sus hijos, pero de hecho controlan poco qué programas ven sus hijos. Y me lo recordó una carta a los lectores, del Prof. Oscar Pineda, publicada hace unos días, en este mismo diario, con el sugestivo título de "La niñera electrónica". Y es que, para muchos padres, esto es realmente la TV.
No hace falta ser un experto, para constatar que el ver demasiada televisión impide a los niños leer, jugar y cultivar aficiones, lo que les lleva a cultivar un gran espíritu de comodidad, pasividad y poca creatividad: por lo menos... Por ello es bueno recordar criterios prácticos, avalados por la experiencia y el sentido común. Lo que no se puede hacer es cruzarse de brazos, si es que realmente se quiere asumir responsablemente el papel de padres.
Centrando el tema en positivo el tema "la TV es un huesped inevitable en todos los hogares", el especialista norteamericano Milton Chen, en un Congreso Mundial celebrado en Melbourne, sostenía que el televisor puede ser un eficaz instrumento educativo. Su mensaje es muy sencillo: la televisión de los niños debe convertirse en la televisión de los padres. Ellos son los grandes ausentes en la relación entre los niños y la televisión. Esta es la idea básica a tener presente... aunque sea incómoda. Para concretar, recuerdo ahora unos consejos prácticos que pueden servir. Aquí van...
1. Tirar la televisión. Una familia típica guatemalteca pasa tres horas al día delante del televisor. Si no la tira, al menos calcule la cantidad de lecturas útiles, visitas recreativas y formativas, música, aficiones, etc., que deja de cultivar, y actúe en consecuencia.
2. Televisión guardada bajo llave. Es algo antipático, en un ambiente de hogar. Pero especialmente donde hay niños, igual que se guarda bajo llave el licor o las medicinas... hay que actuar razonablemente con la TV.
3. Sólo una televisión en la casa. Igual que el refrigerador. Y la TV, con indudables riesgos, es impensable que un niño tenga acceso a algo que puede ser peligro, por ejemplo en su cuarto. Aunque, siendo honrados, esto vale también para todos.
4. Ver programas en que pueda estar toda la familia. Esto asegura que sean limpios y que se facilite la unidad familiar.
5. Como consecuencia de lo anterior: hace falta limitar el número de horas de la televisión y seleccionar previamente los programas. No se puede permitir en una familia que se comience a ver la televisión "a ver que dan hoy...".
6. Nunca use la televisión como premio. Es un instrumento educativo, aparte de divertido. Esto exige planear, conseguir programas o películas conocidas, etc. y verlas en familia.
7. Evite la manía de estar al día. Hay quienes tiene el síndrome de la "actualitis": si no saben algo inmediatamente, se sienten frustrados. Y no se dan cuenta de que muchas veces no tiene sino una indigestión de información, por supuesto sin digerir (sin pensar, sin valorar...).
8. Evite ver la televisión durante las comidas. Aparte de razones incluso de salud, las comidas en muchas familias son casi la única oportunidad diaria de estar juntos, compartir experiencias, crecer en unidad.
9. Evite los video juegos. Hay médicos que afirman que si la televisión -mal empleada- es como la marihuana, los video juegos son como la heroína. Además, en el caso de un niño, cuando ve televisión es cierto que no molesta, pero a costa de que no juega, no lee, no explora, no habla con sus padres y hermanos: es decir, no aprende.
La TV mal utilizada incide en aquello que es uno de los valores máximos de la familia: ser educadora de la sociabilidad. Y la responsabilidad, en esto como es casi todo este tema, es de los padres que no enseñan a los hijos otras alternativas: y caen en lo más fácil...y perjudicial.