¿PORQUE NOS SALEN
LAS COSAS MAL EN GUATEMALA?
Así
era el titular de un artículo que leí hace tiempo. Me chocó por aquello que uno
aprende desde chiquito: que hay preguntas que ofenden. Porque son preguntas que
incluyen, como en este caso, una
afirmación falsa. Aquí no nos salen las cosas peor que en otras partes. Lo que
si ocurre, a veces, es que esperamos que otros
nos solucionen los problemas. Un otro
que a veces es el gobierno, otras son las entidades de ayudas internacionales,
otras... cualquiera menos uno mismo.
Recordaba
esto al conocer una iniciativa en Italia para mejorar la televisión. Porque la televisión, en todos los países, está en la picota.
Hablamos mucho sobre sus contenidos, y en la mayoría de los casos el veredicto
es negativo. Escasa calidad de muchas emisiones, falta de programas culturales,
aumento de la "telebasura". A la televisión se reprocha falta de
ingenio, y a sus canales, estar entregados al juego de las audiencias donde la
cantidad se confunde con la calidad.
A primera vista no se ve probable que ésta se
convierta en un medio de comunicación
aceptable para la educación y formación social. La razón que se da es simple:
el nivel va descendiendo porque tienen que emitir cada vez con más frecuencia programas de fácil producción y
meramente sensacionalistas para interesar al público y vencer la competencia
de los otros canales. Y programas con estas característicos, rara vez son de
calidad, por principio. Suelen los productores de estos programas alegar que
dan lo que al público le gusta ver hoy en día.
Del
espectador sólo se habla como víctima de este drama televisivo. Sin embargo, la
crítica a este medio debería comenzar por analizara las posibilidades que
tenemos y no ejercitamos, cada uno como telespectador. Esto hizo un grupo
muy significativo de personas en Italia, donde el pasado 18 junio, reunidos
en Vieste (Italia), propusieron un boicot a los productos con
anuncios ofensivos en TV. La propuesta era del Congreso de las Asociaciones
Familiares de Italia.
«Si aquellas galletas,
aquel perfume o aquél carro son apoyados por una publicidad ofensiva, diremos a
nuestras familias que orienten sus adquisiciones en otra dirección». Esta es la
propuesta lanzada por Luisa Santolini, presidenta del Forum de las Asociaciones
Familiares de Italia. La campaña contra ciertos anuncios comerciales -el
boicot- ha sido la decisión concreta del Congreso. Es una propuesta positiva,
porque enseña que si se puede hacer algo –mucho- en este campo.
El anuncio se
hizo en el curso del Congreso, que se interrogó sobre los recursos y los
riesgos de la comunicación en relación a sus núcleos familiares. Los 600
asistentes han prestado un caluroso apoyo a las iniciativas expuestas por la
señora Santolini.
«Nuestras familias, que superan ya los tres
millones y medio --ha manifestado la señora Santolini-- están decididas a no
recitar más el papel de víctimas televisivas. Las grandes cadenas nos ignoran,
las Autoridades se olvidan de nuestra presencia. Bien, veremos si de este modo
los "centros de decisiones" de la televisión se dan cuenta de lo
incómodo que puede resultar el disgusto y la protesta de las familias».
Naturalmente,
como se puso de relieve en esa reunión, ésta no es la única solución. Hay que
conseguir –y esto es tarea exclusiva de los padres- que los núcleos familiares
aprendan a usar la televisión correctamente, que el consumo sea cada vez más
seleccionado, que el zapping sea un fenómeno superado en la vida familia, que
la TV niñera sea desterrada de las familias.
«Nosotros
pensamos que es posible pensar en una alianza --dijo en conclusión la señora
Santolini-- porque si es verdad que los medios de comunicación pueden
representar un recurso para la familia, es verdad también que los núcleos
familiares son ya un recurso para la TV y para los otros medios. Nosotros nos
comprometemos a hacer nuestra parte, esperamos respuestas satisfactorias».
Es
evidente que la intervención vigorosa de las familias, debidamente organizadas,
es el camino adecuado para contribuir a la mejora de la televisión y que ésta se convierta en algo
educativo, en vez de algo demoledor de los valores y de la existencia de la
misma sociedad. Tenemos la palabra, cada
uno de nosotros.