QUE ANIMALES... POBRES DIABLOS

Siglo 21, 15 septiembre 2001

Alguien definió el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York como la locura del terror. Algo irracional, repulsivo. Pero no podemos quedarnos sin "procesar" intelectualmente estos tremendos acontecimientos. Nos jugamos mucho en ello.

Comenzando por los comentarios, hay quienes lo asocian a posturas religiosas. Incluso alguno, con cierta admiración comentaba que ahora comprendía que la religión puede ser una cosa importante. Pero esto es un comentario totalmente desenfocado: esta aberración no tiene nada que ver con lo religioso, en el sentido real de la palabra. Religioso tiene que ver con Dios, creador del universo y del hombre: romper con ese orden, a lo más sería una triste desviación de lo religioso. No consecuencia.

Bush decía que fue un acto diabólico. No lo sé. Lo que si es claro es que fue algo inhumano, que en el fondo es lo peor que se puede decir de una persona: como un animal... Este es verdaderamente el problema y el enfoque del asunto. Si por un absurdo hubieran sido seres de otros planetas o animales los que hubieran hecho esto... al menos sería más fácil para nosotros calibrarlo racionalmente. Esto es lo que tiene trabados a muchos: cómo es posible retorcer de tal manera la naturaleza de un hombre.

En esta línea iban alguna de las condenas más centradas sobre el tema. Hablaban del "inenarrable horror de los inhumanos ataques terroristas contra gente inocente... en este oscuro y trágico momento". Juan Pablo II señaló (agencia Reuter), "Ayer fue un día oscuro en la historia de la humanidad, una terrible afrenta a la dignidad del hombre".

Pienso que este es el verdadero enfoque: todos estamos involucrados, y a fondo. Pero hay que evitar planteamientos distractores, que son huidas. Ya hablamos del religioso: esto nada tiene que ver con la religión. A lo más con caricaturas –deformaciones caricaturescas-, que eso son los fundamentalistas: los que quieren hacer la voluntad de Dios (según ellos), aunque Dios no lo quiera.

Otros comentarios que desvían el verdadero tema –distractores-: "lo ocurrido es una consecuencia de la política norteamericana en oriente...", "es consecuencia de la política de injusticia, están recogiendo lo que plantaron...", "se lo buscaron". No estamos ante un problema político, ni incluso nacional: esto, como señalaba, nos afecta a todos como seres humanos. Además, estos comentarios, de alguna forma, justifican lo injustificable.

Ni siquiera es, como escuché, un choque de culturas. Las culturas se edifican sobre los valores humanos universales. Alguien que propugne estos hechos salvajes, no puede decirse que venga de otra cultura, sino de la incultura. Mucho más profundo, intelectualmente hablando, se ha mostrado George Bush, al solicitar una oración a sus ciudadanos, no sólo por las víctimas, sino también por el mundo entero.

¿Qué hacer? Enfocar el tema claramente. Darnos cuenta a donde llegan las personas –que esos son, no animales, a lo más unos pobres diablos- cuando traicionan conscientemente los valores humanos universales. Y por supuesto que hay que encontrarlos y darles su merecido.

Y seguir adelante. Ojalá reconstruyan la torres... y ojalá sea con aportes de todo el mundo: esto es asunto de todos. Y sin dejarse dominar por el miedo, que es lo que buscan los terroristas. Medidas de seguridad, es lógico que se aumenten. Los medios occidentales se han encargado de hablar del fracaso de los servicios de seguridad estadounidenses. Parecen olvidar lo fácil que es matar y también olvidan que, a medida que una sociedad se hace tecnológicamente más compleja, también se convierte en más vulnerable. Esto es un costo, que gustosamente debemos compartir, con tal de vivir en una sociedad libre. Y con valores, que esto es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

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