Mentiras, Medias Mentiras Y TELETÓN

Siglo 21, sábado 12 mayo 2001

Difícilmente se encuentre una época de Guatemala en que haya más unanimidad en criticar al Gobierno. Y probablemente con toda razón. Es una reacción ganada a pulso a base de cosas mal hechas, improvisadas, poco transparentes. Todos tenemos a la vista los casos, para qué repetir.

El problema no es sólo que hagan mal las cosas, sino que transmiten una gran desesperanza. Y eso, no lo podemos permitir, porque esto si está en nuestras manos.

La reacción fácil es la cínica: así ha sido siempre en Guatemala, así será siempre. Son los que comienzan su discurso con la frase "en este país..." y se dedican a demostrar que aquí no se puede hacer nada. Son los que alguien definía que tienen alma de mojados: no se van para el norte porque no pueden...

Que hay cosas malas, no hay duda. Pero no se puede ser como el escarabajo caquero: es un escarabajo que va recogiendo aquello, toda la suciedad que encuentra, haciendo una gran bola que va arrastrando.

Por supuesto que hay que poner de relieve y protestar ante los errores. Pero sin caer en la otra reacción a que me refería antes: la desesperanza. Es la más cómoda, la que le dicta a uno la pereza: si no se puede cambiar nada, ¿qué sentido tiene esperar alguna mejora?. Y uno se pone al margen de la vida, dejando que pase. Así se queda uno doblegado, desconfiado, indiferente ante todo, incapaz de luchar y de esperar. Hay que pensar, razonar... y trabajar. Recuerdo, hace ya años, que en una reunión de empresarios con el embajador de Taiwan, estaban comentando el milagro chino. Y aquel diplomático comentó: no hay ningún milagro, el milagro es ... trabajal, trabajal y siempre trabajal...

Viene estas consideraciones ante el caso de Teletón. Caso conocido, pero que vale la pena analizar aunque sea brevemente. Conozco lo que todos: una exgobernadora que dice una verdad... a medias. Que Fundabien –la entidad organizadora y beneficiaria de Teletón- tiene dinero es una verdad a medias, porque el tener dinero, aunque sean millones, no es tener demasiado dinero. Para lo que hacen es lo menos que deben tener. Y expone una falsedad: que no organicen la Teletón, porque hay que dejar que otros ganen. Esto es hacer como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. La gente da su dinero, pero cuando ve que se trabaja y trabaja bien.

Los hechos son claros. Una institución que, según afirman y no hay por qué dudarlo, mantienen 30 centros, clínicas y puestos de rehabilitación en el país, con lo que ello exige de personal médico capacitado, terapistas, etc., es digno de apoyo. No hay que ser técnico en la materia para darse cuenta de lo que cuesta una actividad que atiende a 10 mil pacientes discapacitados que acuden a terapia cada semana, por un promedio de 10 años cada uno. Y es lógico que se planteen –como hace cualquier entidad que quiera tener continuidad- el reunir un capital de trabajo, un Fondo Patrimonial con el que poder garantizar la permanencia de sus servicios.

Supongo que tendrán fallos; quien nos los tiene. Pero no hay duda que llevan más de 14 años trabajando y entregando un excelente nivel de servicio a la comunidad, en la atención de discapacitados del país. Es decir, demostrando que es posible trabajar, sacar adelante el país. Y con gente del país. Por eso pienso que vale la apena apoyarlos.

La salida de tono de la ex-gobernadora –asumamos que por simple precipitación- tuvo un efecto pernicioso en la credibilidad. Pero, aunque la gente es sensible a estos cuestionamientos, también sabe razonar. Por múltiples publicaciones pienso que ha quedado claro que es una entidad transparente y bien administrada. Hay que apoyar, dar esperanza al país, apoyando a lo que merece apoyo. Esto es muy importante para Fundabién, para Teletón... y para cada uno de nosotros: porque es una manifestación de que no cedemos a la desesperanza.

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