EL PUENTE DE LA SOLIDARIDAD

                  Pocos días antes del huracán, eché gasolina cerca del Puente del Incienso. Me aconsejaron asomarme al mirador y realmente la vista era fabulosa. Preciosa, hasta que baje la vista… y vi que las champas que se miran desde el puente eran sólo una mínima parte. Había más, como uno no se imagina viéndolas cuando pasa por el Periférico. El lunes 2 se veía a la gente asomada, viendo las casas destruidas por los deslaves del barranco. Pienso que a todos nos sirvió. Todos nos conmovimos… nos movió a ayudar. Creo que fue un estímulo para la solidaridad.

                  No voy a comentar aquí lo que todos conocemos ya. Quizá sí algo sobre la misma solidaridad. Sentí curiosidad y fui al diccionario. Hace referencia a una obligación que debe cumplirse in solidum -así dice-. Es decir, que debe cumplirse por cada una de las partes involucradas de modo total, por entero. Hace referencia claramente a totalidad: ninguno puede, hablando claro y sencillo, hacerse la brocha. Vamos por partes.

                  Ha habido solidaridad desde el extranjero: ha habido ayuda inmediata, como fue la de Israel. Generosas, como la de México, España y tantos países más. Todos estamos felices y agradecidos, aunque es claro que no es lo más importante. Si lo es, lo que hacemos nosotros mismos. Es interesante en las referencia de prensa de fuera, la incidencia que ha tenido la respuesta pronta del país, a todos los niveles. Han visto como cierta espontaneidad en organizarse, de iniciativa, de comenzar a hacer, incluso en distribuir, que, por comparación -y son comentarios de esa misma prensa-, no se ha dado a este nivel en otros países.

                  Hay que reconocer la solidaridad de las autoridades. A todos los niveles. Cada uno ve lo que le toca más cerca. Me maravilló como taparon lo hoyos en mi camino habitual, desde el mismo lunes. Hasta un mi compañero ocasional de viaje, que con frecuencia va ladrando a los transenutes y camionetas -tocandoles la bocina-, me reconoció que daba gusto. Dijo: ahora si estamos trabajando. Incluso le dejó paso a una camioneta… Pensé que iba a decirme que eso lo hacían  para ganar las elecciones. Aunque yo ya tenía prevista mi respuesta: fue la de un alcalde de Madrid, que cuando los socialistas le alegaron lo mismo, contestó: si, hago cosas para que la gente esté contenta conmigo, vote por mí y yo pueda seguir haciendo cosas buenas para ellos.

                  Ha habido solidaridad en los diversos grupos. Me contaba un profesor de la Universidad, que cuando llegaron sus equipos de ayuda, se encontraron ya a grupos de vecinos organizados. Todos hemos podido constatar lo mismos en colonias -quien no fue a recoger cosas  para llevar al CONRED…-, en grupos de servicios diversos, muy particularmente de la Iglesia Católica. Pero esos grupos en realidad son personas, gente con iniciativa, que no esperan que vengan desde arriba, con leyes y reglamentos, a arreglarles sus problemas. Así progresa una sociedad. Por eso es claro que la ayuda de arriba o de fuera, aún siendo vital, no es lo decisivo.

                  En los mismos grupos atendidos. Era solidaridad hasta el buen humor, dentro del dolor de la pérdida, con que llevaban su desgracia. Como decía alguien, perder el buen humor, es una cosa muy seria… Lo ordinario era ver en los albergues improvisados, niños jugando, mujeres haciendo la comida, hombres… hasta contando chistes para pasar el tiempo, pues no había nada que hacer en esos lugares.

                  Se que ha habido |problemas, deficiencias, etc., etc. Prefiero comentar lo positivo y no hacer de estos artículos un paño de lagrimas. Sólo quedaría poner de relieve dos cosas: que a pesar de las desgracias, hemos visto muchísimas cosas buenas y que… vamos bien, aun quedando mucho por hacer. Y la otra, ya que se habla de solidaridad, que recordemos su etimología: nos habla de dar in solidum. Nos habla a cada uno en lo personal,  de dar del todo, desde dentro y a todos. Y siempre. Si no, no es verdadera solidaridad.

                  Quizá si se le cambiara el nombre al Puente por el de la Solidaridad, podría ser un bien recuerdo y un signo para todos. Aunque se solucione, como todos esperamos el

problema de esas champas. Siempre se podrá decir a los nietos, cuando pregunten por la razón del nombre: es que ahí había antiguamente  una chavolas que eran la vergúenza de la ciudad, y a todos nos conmovió cuando se destruyeron con el huracán del 98: nos movió a ser más solidarios.  

 

 

                 

                 

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