MATANZAS EN LAS ESCUELAS USA: QUE HABRÁ DETRÁS...

   A veces la falta de sentido de orientación define una ca­rre­ra: como aquel jugador de fut que entró en un cambio a mitad parti­do, salió a toda velocidad, nadie se le interpuso y disparó... contra la propia portería. Gol; se truncó un posible Romario.  

   Con ocasión del tremendo crimen en una escuela de Kentucky, hace unos días, hubo muchos comentarios. Todos llenos de buena voluntad, pero algunos desorientados, no digo que tanto como mi jugador frustrado. Es imprescindi­ble saber donde esta­mos y a donde va­mos. Si no podría aplicarse el reproche de un pensador de hace muchos siglos: "Corres bien, pero fuera del camino".

   El tema en si es muy conocido: dos niños hacen sonar la alarma de incendios y cuando salen los escolares, disparan con el saldo de cua­tro alumnos y una profesora muertos y 11 heridos. En no­viembre, en Ar­kansas ocurrió algo similar: tres muertos y muchos heridos. En enero, uno mato a dos compañeros y antes a su madre. Y salen las estadísticas sobre las escuelas. En 1200 estableci­mientos públicos han habido 11 mil agre­siones con armas, siete mil robos y cuatro mil violaciones. Aparte, 190 mil agresiones sin  armas, 116 mil robos y 98 mil inci­dentes de vanda­lis­mo.

   Clinton se mostró horrorizado: "Ahora no sabemos y tal vez nunca comprendamos qué puede haber llevado a esos dos niños a disparar deliberadamente contra un grupo de compañeros de escue­la". Y pidió a la Secretaria de Justicia, Janet Reno, investigar este desconcertante problema. La reacción de Clinton a la matan­za de noviembre pasado en Arkansas fue: "Quizá nunca sepamos porque el hijo de un respetable parro­quiano acabó con la vida de compa­ñeros que estaban rezando". También encargó una investiga­ción a la Fiscal general, Janet Reno. Curiosa coincidencia en declara­ciones, que señala una deso­rienta­ción o incapacidad de entender el problema. Definitivamente, no sabe.

    Es muy im­por­tante para nosot­ros en Guatemala que lo solucio­nen nues­tros primos del nor­te: porque tienen una grandísima in­fluencia en todo el mundo. No voy a repe­tir lo que Benavente, premio Nobel de Lite­ratura, dijo a princi­pios de siglo. Al salir de cada país de América, decía alguna frase lapidaria. Al salir de México dijo (eran tiempos de furioso anticle­ricalismo): "pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos." Bueno, noso­tros también estamos muy cerca de los Estados.

   Por supuesto, harán bien teniendo detectores de metales o campañas de despistolización. Pero eso no es la cau­sa. Es como pretender cortar la droga en el país, persiguiendo a los produc­tores de cocaína en latinoamérica. Algunos van a morir engaña­dos... Veamos datos.

   Según datos recientes, se calcula que entre un 35 y 40 por ciento de los matrimonios aca­ban en divorcio. En algunos Estados, alcanza el 50 por ciento. Todos los niños están expuestos a la pornografía, con todo lo que ello lleva de irres­peto al sexo contrario y al matrimonio. Y son activamente induci­dos a probar alguna droga, ya desde primaria, donde habitualmente hay una cruda educación sexual, que más bien es una incitación al uso de preservativos y anticonceptivos. La liberalización del aborto ha facilitado la muerte de millo­nes de criaturas, sin comparación, mas que todas las guerras juntas. Es de sentido común que tal mensaje de irrespeto a los valo­res de la convivencia y de la vida puede tener resultados ne­fastos.

   El problema es difícil, pero solucionarlo no es una utopía. Se trata de res­taurar los valores humanos que todos tenemos dentro de las especificaciones de la naturaleza humana. Nada que inven­tar, afortunadamente. Solo tirar a gol en la portería correcta. 

  

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