TYSON,
MINISTROS, DIPUTADOS Y OTRAS COSAS POR EL ESTILO
Todo el mundo parece estar de acuerdo en
rechazar las mordidas de Tyson a las orejas de Holyfield. Y nadie ha tomado en
serio que sea excusa el que éste último sacó de sus casillas a Tyson al darle
unos buenos cabezazos. Porque hay reacciones que no se pueden tolerar y menos
justificar.
Sin embargo, en otras cosas más serias que el
boxeo, algunas personas parece que se rigen por otras categorías. Basta leer
algunos titulares y comentarios de prensa. Me llamó recientemente la atención
-penosamente- la portada de un matutino: "Vecinos de Totonicapán crean
un tribunal popular". La fotografía deprimente: "Linchan a presunto
delincuente y vapulean a dos más". Como contraste cruel, señalaba allí
mismo: "Descenso del Pathfinder a Marte marca nueva era"...
El problema que trato de señalar es que los
comentarios de prensa y, más específicamente, las declaraciones de algunas
personas constituidas en autoridad pueden ser realmente desmoralizadores.
Literalmente deshacen la moral pública, falseando los valores en que se debe
mover una sociedad, y hacen así un daño tremendo. Por supuesto, no favorecen
un clima de paz. Paso a detalles concretos.
No se puede decir que se "Crea un tribunal
popular". Esa cosa creada así no es tribunal, no es un órgano de
administración de justicia: por la sencilla razón de que los tribunales los
crea el Organismo Judicial. Jamás pueden hacerlo las personas particulares,
por muchos que sean. Será siempre un engendro jurídico y un instrumento
peligrosísimo precisamente para hacer injusticias en nombre de la ley. En este
sentido, son de esas medias verdades que son más peligrosas que las falsedades
totales. Un tribunal popular así, es peor que los mismos delitos que
trata de evitar.
Todavía podría uno disculpar -y ese es mi
punto concreto- el que gente ignorante y acalorada por lo que fuera, se
confunda en esto. Pero es inadmisible en un órgano de opinión pública o en la
autoridad, que se asume tiene cierto peso al dar opiniones.
Más penoso es la declaración de un antiguo
funcionario de la Corte de Constitucionalidad, que los justifica. Una verdadera
aberración jurídica.
En lo relativo a los llamados
linchamientos, la superficialidad de los comentarios aterra, porque usan
expresiones que dan coartada para hechos futuros. Es el caso de diputados
que declaran que "las ejecuciones se están dando casi a diario porque el
pueblo se está tomando la justicia por su propia mano". Volvemos a los mismo:
son afirmaciones irresponsables, diría que apología del delito. En una sociedad
la justicia es legal, o no existe. Estos hechos son asesinatos claros. No
les demos otro nombre. El actuar en grupo, con ensañamiento, escondiendo la
responsabilidad y asegurándose la propia impunidad son más que simples
agravantes. Son circunstancias que configuran un asesinato.
Por esto es inadmisible otro titular,
referido a un ministro: "Lentitud en aplicación de justicia obliga a la
población a optar por linchamiento". Esto es todavía peor que los llamados
linchamientos, porque los justifica y los alienta la misma autoridad.
Algunos diputados -no todos- todavía son más
irresponsables: "Lo que queremos es que el Ejecutivo demuestre su
capacidad para controlar la violencia y que garantice la seguridad pública.
Sólo de esta forma evitaremos ver nuevos hechos ilícitos como los de Totonicapán,
Sololá y Baja Verapaz". Frases como: "la justicia camina con lentitud
y es comprensible que la gente prefiera caminos más cortos para resolver sus
problemas" podrían admitirse al calor de unos tragos, pero no se pueden
decir en serio. Dichas por la autoridad, corrompen la misma autoridad.