UNA BUENA LEY... SI SE ARREGLA
A veces ocurre como aquellos dos que, ya
anocheciendo, iban en carro y vieron una vaca blanca. "Que suerte que la
vimos", dijeron... antes de chocar... con una vaca negra.
Recordé esa historia al leer el proyecto de
Ley de Promoción Integral de la Mujer que me llegó. Salta a la vista lo bueno
que tiene. También las muchas cosas malas que se pretenden arreglar. Quizá demasiadas.
Todo parece estar negro, lleno de violencia, con necesidad urgente de que
alguien venga a arreglarlo.
En este proyecto de ley parece como si
pensaran que la sociedad está equivocada en sus principios y que ellos
vienen a dárselos. Dan la sensación de ir en contra de los nuevos aires que
corren -al menos desde la caída del muro de Berlín-, de que la sociedad no la
hace el Estado con sus leyes y normas, sino son las personas. El Estado -a
través de las autoridades de turno- no tiene que decir cómo es la familia o
la persona. Y es esto lo que parecen pretender con este proyecto de ley,
olvidando que determinar las bases de la sociedad es lo que pretendieron
hacer sistemas fracasados como el nacismo y el marxismo.
Este Proyecto de ley, en muchos párrafos,
parece una declaración de principios del peor corte totalitario. Y también
es importante subrayar, que lo que aparentan querer imponer es contrario a
nuestros pricipios y valores. Concretamente incide en empobrecer la familia,
y sabemos -lo estamos viendo- que cuando la familia se desvaloriza, agoniza
la entera sociedad. Veamos algunos puntos concretos.
-Da por supuesto que debe aceptarse hablar
de Género en vez de sexo. Tema muy confuso que Guatemala no aprobó en las Convenciones
internacionales citadas en la exposición de motivos ni en los Acuerdos de Paz. Y no lo aprobó
porque pretende cuestionar las ideas
elementales que cualquier persona tiene sobre la realidad del sexo femenino y
del masculino.
-El tema de la familia está muy mal
tratado. La Constitución -interpretando el sentir del pueblo de Guatemala-
habla repetidas veces de la familia y de protegerla. Y lógicamente, se refiere
a la familia que todos concebimos: una comunidad de personas basada sobre el
matrimonio: uno con una y con intención de que sea "para toda la
vida". Sin embargo, el artículo 8vo. del proyecto de ley citado, da una
concepción de familia que es otra cosa. Ni cita al matrimonio. El
matrimonio, según este artículo, podría ser lo que uno definía con humor: un
grupo de personas que se reunen habitualmente en torno a un televisor de
propiedad común. Como chiste está pasable; no para hacer una ley.
-Se pone como valor prioritario la
"función social" de la maternidad, ignorando que es muchísimo más.
Trae a la memoria los horrores que hacen en China. Allí, en base a una
"función social", prohiben tener más de un hijo -ya no es beneficio
social,no lo necesita el Estado-, bajo graves penas para los padres. Este
es el peligro, cuando se pone en poder del Estado una pretendida función
social de la maternidad, sin mayores matizaciones.
-Donde se sirven con la cuchara grande es
con la imposición de "servicios de salud
reproductiva","planificación familiar"... Todos sabemos que
detrás de estas palabras, aparentemente inocuas, se encierran políticas de
presión para imponer Xprácticas contrarias a nuestras culturas: control
de natalidad y aborto. -En la misma línea
se presenta el aborto como "un problema de salud pública". Nadie
duda que hay que atender a cualquier persona que necesite atención médica.
Pero, en este caso, el problema es, en primer lugar, el de matar niños: eso es
lo que hay que evitar. Es como si se pusieran clínicas para atender emergencias
en las curvas peligrosas, en vez de arreglarlas.
En resumen, este trabajo puede ser útil, si
se modifica sustancialmente. Si no, podría contribuir a que cayeramos en la
crisis de civilización que padecen muchos países tecnológicamente
desarrollados, pero empobrecidos en los valores de la sociedad.