CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LOS ASESINATOS
TUMULTUARIOS
Según datos publicados en la prensa ha habido
75 asesinatos por parte de turbas descontroladas desde enero del año pasado a
la actualidad. Últimamente, el asesinato de una mujer en San Raymundo, que a
todos nos consternó y avergonzó.
Nos consternó porque eso es un daño objetivo
para la vida de toda la sociedad: comenzando por los mismos de ese pueblo. Es
signo de enfermedad en una sociedad, y un alerta para todos.
Y nos avergüenza porque ante el tercer
milenio, es una muestra de salvajismo. Incluso el hecho de haber sido con
mujeres nos golpea particularmente. Pienso que todos repudian estos asesinatos
y todos esperamos que cesen y que la pública autoridad consiga hacerse
cargo debidamente de la seguridad ciudadana.
Lo que me mueve a escribir sobre algo que
está tan claro es que hay algo que me resulta oscuro. Es la valoración que
parece desprenderse de algunos comentarios que han aparecido en medios de
opinión pública autorizados.
Comienzo por lo que pareciera no muy
importante: el nombre. Me choca profundamente. "Linchamiento"
recuerda a películas del oeste, un "Juez" Lynch -de ahí dicen que
viene el nombre- que toma por si mismo una autoridad que no tiene, hace un juicio y condena a muerte a
un personaje, ordinariamente un bandido. A lo que recuerdo, nunca el
protagonista -el héroe- moría así. El nombre tiene algo de lo romántico de
aquellas películas, de algo no demasiado importante. Y no; estos hechos son
asesinatos claros. No les demos otro nombre. El actuar en grupo, con
ensañamiento, escondiendo la responsabilidad y asegurándose la propia impunidad
son más que simples agravantes. Son circunstancias que configuran un asesinato.
Otra consideración que me parece importante
es distinguir entre ocasión y causa. Si alguien se irrita en un atascón
de tránsito un viernes en la tarde, y se pone a pegar tiros para abrirse
paso... Si alguien muere por uno de esos disparos, no hay duda de que la
ocasión habrá sido el tapón de carros. Pero la causa, el
culpable... será aquel energúmeno que no sabe o no quiere controlarse. El mal
tránsito fue la ocasión; pero el causante -el único responsable- es sólo
aquel individuo.
Igual ocurre con los hechos que lamentamos.
Lo que quiero decir -y utilizo expresiones usadas en algunos medios de comunicación-
es que no se puede justificar algo porque se trate de "una turba
enardecida"... compuesta por "personas hartas de la situación de
violencia e inseguridad"..., todo ello
"originado por la ausencia de las fuerzas de seguridad"... Se
habla de "justicia (?) popular" o de "tomar la justicia (?¡)
por su mano". Se dice textualmente
que lo hicieron "porque las autoridades no actúan", que "se
debe a que ya no confían en las autoridades".
Tenemos derecho a que las fuerzas de seguridad
nos protejan y no se puede justificar a quienes debiendo hacerlo, no lo hagan.
Y si ellos no lo hacen, podemos defendernos -es la legítima defensa-: y
debemos hacerlo. Pero no se puede golpear innecesariamente, desnudar,
asesinar, quemar. Usar expresiones como las que antes señalaba, confunde y
da cierta coartada para hechos futuros. En una sociedad la justicia es
legal, o no existe.
No es verdad que situaciones como la falta de
policía -o cualquier otra cosa- sean "la causa" (sean
responsables) de que la gente asesine a un individuo (aunque fuera un real
delincuente). Y mucho menos aducirlo como justificante o atenuante de esos
asesinatos. La violencia, sólo engendra
la violencia. Y quienes la emplean, como es en el caso que nos ocupa, son
plenamente responsables de los hechos. Una sociedad que pierde el sentido de
lo justo, está cercenando su misma vida. Es tan absurdo como pretender quitar
peso a un corredor cortándole las piernas.