EL SIDA Y EL PELIGRO DE LAS FALSAS RAZONES

Recientemente apareció la noticia de un informe de un instituto médico -que asesora al gobierno de Clinton- que advierte que la marihuana es desaconsejable por que puede causar enfermedades respiratorias. Correcto, pero omite las secuelas en la personalidad y conducta de los jóvenes y en los peligros de como salir de una adición que lleva a otras. Es como aquello de regañar a una mujer embarazada porque fuma tabaco y eso puede dañar al niño; pero no si aborta; es decir, si mata al niño. Las falsas razones y las medias verdades…: fue sonado el caso de la Sra. Clinton, echando en cara a los chinos que emplean leyes coercitivas para hacer abortar: por supuesto que está mal; pero lo es con o sin leyes.

El sida nos preocupa a todos, es un gran mal para la humanidad. Hay que encontrarle cura y prevenirlo. En el campo de la cura no hay problemas de medias verdades: ya los científicos están en el tema. Curan o no curan. En el campo de la prevención es donde hay a veces errores.

Por ejemplo, insistir, como hizo un lema -tristemente famoso por sus resultados en España-: "Todos somos iguales ante el Sida". Cosa falsa: el virus es muy discriminativo. Según los datos, el 65% de las vías de transmisión se debe a consumo de drogas inyectables. El 11% a prácticas homosexuales y el 12% a relaciones sexuales de alto riesgo. La prevención del sida nos importa todos, pero también es verdad que, a diferencia de la gripe, si se evitan conductas el riesgo, la enfermedad desaparece. Para el virus, no todos somos iguales. Recientemente, un diario español, arremetía contra un Obispo que criticaba campañas de prevención del sida centradas en el uso de preservativos. Lo presentaba como prueba de una "línea conservadora" que se quiere imponer. Para alguna gente, quien se atreva a poner en duda la eficacia de estas campañas incurre poco menos que en un delito contra la salud pública.

Aquí la verdad es clara: aquellos que ajustan su conducta sexual a la abstinencia antes del matrimonio o fidelidad a su pareja tienen una protección natural contra el sida y no necesitan para nada del preservativo. Los que llevan una vida sexual con parejas múltiples y encuentros episódicos no seguirán esos consejos y utilizarán los preservativos si les da la gana. Lo que no se puede hacer es decir medias verdades o medio mentiras. Cuando campañas de entidades financiadas por los de siempre proponen como primer punto para prevenir el sida la abstinencia o la fidelidad mutua, están en lo correcto. Pero si después se despachan una serie de consejos que se basan en el uso del preservativo para reducir significativamente el riesgo de contaminarse, están entrando en resbaladizo terreno de las medias verdades. El preservativo, como consejo masivo, no sirve: 1) porque falla, y si le digo alguien que eso le protege, no le digo toda la verdad. La verdad, según los expertos, es que protege en un 80%,. Es decir, una de cada cinco veces, fallará; y 2) unido a lo anterior, al trivializarse la conducta sexual, es decir, al haber más desenfreno sexual, basado en algo que falla una de cada cinco veces, es evidente que aumentará el número de contagios. Basta preguntarle a los españoles.

Esas campañas, en la práctica, inculcan la utilización del preservativo, presentándolo como algo normal, por no decir indispensable. Los responsables de estas campañas prevención del sida aseguran que se trata de conseguir cambios duraderos en el comportamiento sexual, para reducir así los riesgos de infección, pero esto no es así. Como ya señalaba Time hace unos años, con estas campañas, "se est< adoptando una idea despiadadamente degradada de la naturaleza humana. Los jóvenes suelen cumplir las expectativas que se tienen sobre ellos. El reparto de preservativos patrocinado por el gobierno (norteamericano) proclama como la sociedad espera oficialmente que se comporten". Es de sentido común que no se puede pretender que los jóvenes descubran una visión de la sexualidad basada sobre el amor y la responsabilidad, y al mismo tiempo distribuir preservativos en los colegios. Es decir, hay un deterioro de toda la sociedad. Y esto si es terrible.

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