CARTA DE UN HOMBRE JOVEN CON SIDA

A veces la gente me habla de mis artículos. Siempre les digo, algo en serio y algo en broma, que de veras lamento no tener aquí a mi mamá, porque estaría seguro que alguien me leería todas las semanas. De todas maneras, siempre les agradezco que me sigan. Esta vez vino a verme una persona algo mayor, que venía al grano: aquí le traigo esta carta: espero pueda ayudar, porque no hay nada que mueva más que los testimonios concretos. Pienso que tiene razón: aquí va, la copio tal como me la dieron. A mi me emocionó, espero sirva a todos.

LLAMADA DE UN JOVEN SIDADO A TODOS LOS JÓVENES DE FRANCIA

Es un hermano quien se dirige a ustedes, en el atardecer de su vida, en este primer día del mes de junio.

Miren, mi vida se está acabando, en mis 35 años, dolorosamente abreviada por esta plaga que es el SIDA. Yo no incrimino a nadie más que a mí, de esta decisión mil veces reiterada a la faz de la Sociedad Humana de vivir conforme a los impulsos del momento, liberado de todo freno moral, y resuelto a satisfacer a toda costa mi sed de placer. -A toda costa, es decir, sin preocuparme de la ofensa contra el amor de Cristo hacia mí, ni de la degeneración de mi ser, espiritual y físico, y sin embargo Templo de Espíritu Santo, ni de las heridas profundas infligidas a aquellos y a aquellas cuya amistad y ternura he utilizado para fines totalmente egoístas. Nosotros, los sidados, heridos por nuestra propia culpa, podemos sentirnos tentados de revelarnos, como uno de los ladrones del Calvario, y de imputar a toda la Humanidad la responsabilidad de nuestra suerte.

Pero, como para el "Buen Ladrón", se trata ahora de no fracasar nuestra muerte. Estoy sacando de la gracia de mi conversión y de la misericordia infinita de Dios la fuerza para admitir, de verdad, el mal que yo mismo he hecho, de pedir perdón por ello y de vivir en la esperanza de este cercano momento en que mi Creador "enjugará las lágrimas de mis ojos". A mí me duele hasta en mi carne de ver hasta donde son arrastrados miles de ustedes, jóvenes "hermanos" privados de la luz y engañados por adultos pervertidos, hacia la destrucción progresiva de toda posibilidad de conocer las alegrías y la felicidad de verdadero amor, y hacia la corrupción del corazón y del alma y, para algunos, hacia la horrible muerte en la soledad, la desesperación y el odio. !No! el "preservativo" no da ninguna garantía de escapar de este aniquilamiento del ser. Cada día cientos de jóvenes incitados al vagabundeo sexual por las mentiras de una publicidad criminal, hacen de ello una amarga experiencia. El amor, el "verdadero", el que se construye en la "fidelidad", no puede asesinar. Son los hombres los que matan, al reducirlo a un placer egoísta, efímero, arriesgado y suicida.

Tú que tienes el porvenir ante ti y quieres construir sobre fundamento sólido, di "Sí" al amor, al que es "vida" y que no hace trampas. Comprométete hoy, ante Dios y ante los hombres, a prepararLe tu corazón y reservarLe tu cuerpo.

Con gusto ofrezco mis sufrimientos y mi vida para que tú tengas esa voluntad y permanezcas fiel a tu promesa. Ruega a Dios por mí.- Tu "hermano" Dominique". Hasta aquí, la carta.

Desde chiquito aprendí que las buena obras que nos sobreviven, nos hacen ganar intereses según sigan ayudando a otras personas. Dominique Movin, colocó muy bien su carta, en Internet. Allí sigue ayudando a muchos y a él también: ya falleció. Era Presidente de "Acción Católica para la Prevención del SIDA" en Francia, 1997.

 

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