PERSPECTIVAS DEL SIDA PARA EL AÑO 2000

Hace algún tiempo se celebró el día mundial del Sida. Tema que lógicamente capta la atención, influidos a veces por los planteamientos de algunos medios de comunicación. El titular que vi era aterrador: 400 millones tendrán el sida para el 2000. En realidad, al leer el texto de la noticia, eran 30 a 40 millones. Muchos siempre, pero no casi un décimo de la población mundial. Hay todo tipo de comentarios. Según datos del Instituto Nacional de Estudios Demográficos en Francia (INED), una muerte de cada cinco entre los hombres de 30 a 40 años se debe a esta enfermedad, a la que hay que atribuir también una de cada ocho muertes entre las de mujeres de 25 a 34 años.

Aunque son datos parciales, The Economist señala que en el Uganda Comercial Bank, el Sida ha causado la muerte de 250 empleados, del total de 390 trabajadores de ese Banco fallecidos en todo el año. En Estados Unidos hubo en el año unos 60.000 fallecidos por esta enfermedad, que se ha convertido en la primera causa de muerte para las personas de 25 a 44 años. La revista señala algunas consecuencias: evitar la iniciación sexual precoz y la promiscuidad parecen factores cada vez más fundamentales para reducir el riesgo de contagio. Es un comentario que no se sale del campo estadístico y mucho menos atreviéndose a entrar en el campo moral.

Veamos otros comentarios más constructivos. Los Obispos franceses señalan la maldad de las campañas de prevención del Sida basadas en el simple uso del preservativo: hay que reconocer -incluso si a uno le molesta el reconocerlo- que se extiende la idea de una trivialización del acto sexual. Como si la multiplicación y la diversidad de las relaciones sexuales fueran indispensables, y por lo tanto normales, para descubrir el amor. Se pasa insensiblemente, de la prevención al estímulo de un comportamiento dado por habitual e incluso normativo. Es algo perverso. Al aconsejar el uso del preservativo a jóvenes adolescentes, lejos de ayudar a las personas a valorar la identidad sexual, se les encierra bajo el dominio de sus impulsos.

Se trata de una enfermedad que no hay que atacar sólo con medicinas. El Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Atlanta, ha mostrado como el coctel de drogadicción y sexo aparece cada vez más como el factor decisivo en la propagación del sida en los Estados Unidos.

No es verdad el slogan "Todos somos iguales ante el sida"; no se trata de una enfermedad como la gripe. Es verdad que prevenirse del sida interesa a todos; pero también lo es que, a diferencia del virus de la gripe, si se evitan ciertas conductas, el riesgo prácticamente desaparece.

La ética cristiana de siempre es lo que más previene el riesgo de propagar el sida. Cosa que no pueden decir los que desde hace años alentaron una trivialización de las relaciones sexuales, y que hoy intentan ocultar sus desastrosas consecuencias con la idea del "sexo seguro".

No se puede pretender que los jóvenes descubran una visión de la sexualidad basada en el amor y la responsabilidad, y, al mismo tiempo, distribuir preservativos en los colegios, como están haciendo en algunos países "desarrollados". La vía eficaz de prevención del sida debe basarse en un esfuerzo educativo para proponer unos criterios sanos de conducta sexual.

Hosted by www.Geocities.ws

1