USA VRS. EUROPA... ¿Y GUATEMALA?
La confrontación entre Europa y los Estados Unidos, con relación a la guerra de Irak es conocida. Aunque para algunos por estas tierras les resulta lejano... como que está demasiado lejos para afectarnos.
Pero hay otra confrontación no tan conocida, pero que es dramática para nosotros: porque estamos en medio. Mejor dicho, sufriremos las consecuencias, si no estamos alerta. Es la lucha por la "salud reproductiva": una expresión ambigua, acuñada en la ONU y aparentemente inofensiva. ¿Quién va a ir en contra de que la reproducción se haga en optimas condiciones de salud para madre y niño? Pero el término es equivoco. El tema real es el aborto. Y la campaña por imponer la salud reproductiva es para toda América Latina. Nosotros incluidos, por supuesto: ya el gobierno aprobó lo correspondiente ley.
Un ejemplo del problema es Perú. En diciembre pasado el gobierno peruano anunció que había rechazado una donación británica en el área de salud reproductiva que bajo el nombre de programa para "Mejorar la Salud del Pobre: Un enfoque en los Derechos Humanos", iba dirigida directamente a promover el aborto y la contracepción. Ya, años atrás, el Departamento de Desarrollo Internacional británico (DFID) había financiado un programa para proveer aparatos para abortos por succión (AMEU's), en 27 hospitales y 15 centros de la salud. Desgraciadamente, estos dispositivos se siguieron usando para realizar abortos ilegales en regiones pobres, aunque ya han sido descartados por los países del Primer Mundo por obsoletos.
Ya es tema de titulares que la «salud reproductiva» abre una grieta entre Estados Unidos y Europa. Una noticia proveniente de Bangkok del pasado 11 de enero (Zenit), explica que el aborto ha abierto una grieta en el ámbito político entre Estados Unidos y Europa. La causa de desacuerdo está en los términos «servicios de salud reproductiva» y «derechos reproductivos», que Estados Unidos afirma que pueden ser interpretados como un apoyo al aborto (New York Times 15 de diciembre). Los Estados Unidos también quieren que se apoyen más los programas de abstinencia en la lucha contra el Sida, en lugar de la simple entrega de preservativos. El Times citaba al representante de Estados Unidos que decía: «Nuestras metas consisten en centrarse en la pobreza, la salud y la educación, el respeto por la mujer y la familia como unidad fundamental de la sociedad. (...) Buscamos una salida que no apoye o promueva el aborto».
Como se ve, el problema es definir el concepto de «salud reproductiva». A pesar de que los funcionarios de las Naciones Unidas negaran que «salud reproductiva» incluya el apoyo el aborto, este concepto ha estado rodeado de controversia desde que entró en el vocabulario de las Naciones Unidas en la conferencia de El Cairo en 1994. Algunos países ya expresaron que no estaban dispuestos a aceptar que el aborto se incluya entre los servicios cubiertos por el término «salud reproductiva».
En Guatemala estamos entre dos fuegos. Los titulares que nos sirve la prensa –posiblemente promovidos por ongs interesadas- sugieren el tema de asociar pobreza con crecimiento de población: crece población , crece la pobreza. Pero esto es falso. La misma División de Población de Naciones Unidas, en su informe, Población, medio ambien-te y desarrollo señalaba recientemente que el problema del hambre no se debe a escasez de alimentos. "La falta de adecuado acceso físico o económico a los alimentos es consecuencia de la pobreza, la inestabilidad política, la ineficiencia económica y las desigualdades sociales". Y añade que "en el periodo 1961-1998, la disponibilidad de alimentos por habitante se incrementó un 24%, y la producción es suficiente para que toda la población del planeta se alimente adecuadamente".
El problema que tenemos es que estas políticas de salud reproductiva –asociadas al control natal como ideología, a una "educación" sexual inadecuada... ¿al aborto?- ya está implementadas en nuestro país por financiación europea probablemente. Hay que reaccionar.
Ya es problema el que se siga una política equivocada de población, porque nuestro problema no es de exceso de población sino de defecto de educación. Pero sobre todo, estas políticas de salud reproductiva, están asociadas a una destrucción de nuestros valores. Y esto lo pagaremos muy caro, ya a mediano plazo... si nos dejamos.