UN NEOCOLONIALISMO QUE NOS AMENAZA

A principios de mayo estuvo en Guatemala el Dr. Benjamin Roa Ph. D.

Director del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad de Baylor, Texas, Estados Unidos, que impartió varias conferencias sobre Actualización en Genética Clínica y Molecular. En algún momento, ante preguntas concretas, comentaba que actualmente los diagnósticos genéticos –una herramienta maravillosa a favor de la vida del niño por nacer- son mal utilizados en algunos países. Pues los usan para predecir las enfermedades del niño antes de nacer, no para curarlo sino para abortarlo. Algo así como aquel que recetaba cortar la cabeza para quitar los dolores de cabeza. Hay países, cercanos a nosotros, que presumen de que desde hace años ya no tienen el problema de síndrome de Down (mongolitos). La razón es que no les permiten nacer: los matan antes. Horrible, pero cierto.

Me trajo a la mente este tema, por contraste, un espléndido reportaje de Wendy García en Magazine de Siglo 21 del pasado domingo 26 de mayo, sobre la Fundación Margarita Tejada, que trabaja con este problema. Relata al inicio cómo una madre cuenta que tener un hijo con síndrome de Down, aunque para algunos –ignorantes- es como un castigo divino, ella está segura que fue un bendición. Va mostrando el reportaje cómo el rechazo social ha ido dejando lugar –por el esfuerzo de muchos guatemaltecos- a una integración eficaz a la sociedad. Y concluye que pueden tener un futuro útil para la sociedad. Y, sobre todo, son vidas que pueden ser felices y hacer felices a muchos. Son éstas iniciativas que, además de salvar vidas útiles, por humanas, contribuyen a la difusión de los verdaderos valores que deben privar en la sociedad. Los que la hacen feliz.

La otra cara a estas informaciones es una capacitación a maestros en materia de sexualidad que están impartiendo a las ONG , en el marco de educación sexual para adolescentes. Incluye como parte básica promoción de la mal llamada anticoncepción de emergencia o PAE que no es más que el aborto químico. Aunque señalen que no es abortivo ese método, con el argumento que el embarazo –según ellos- comienza después de pasados 7 días de la concepción, la verdad es que si lo es. Y en nuestro caso, además de promover prácticas contrarias a la moralidad de la mayoría de nuestros adolescentes guatemaltecos, con la consiguiente destrucción de nuestro valores, es algo que va contra la Constitución de Guatemala que defiende la vida desde su momento de concepción. Sobre todo, difunden ideologías que son totalmente ajenas a nuestra realidad cultural, es decir, nos la destruyen. Todo esto se agrava porque este tipo de seminarios sobre cómo impartir educación sexual, parecen estar enmarcados en la tristemente famosa Ley de Desarrollo Social, que incluye entre sus presupuestos promover este tipo de educación sexual. Tal parece que fue el taller nombrado Encuentro México-Guatemala Taller "Educación de la Sexualidad y habilidades para la Vida", según información que transmitieron Karla de Boy y Dominique de Quiñónez. Y no olvidemos que la Ley de Desarrollo Social pretende, a través del Ministerio de Educación –y debe estar ya haciéndolo-, dar esta mentalidad de una salud reproductiva, que no excluye el aborto.

Todo esto no es más que un aspecto, viciado y negativo, de la ideología de la globalización que ya ha invadido a otros países. Es algo negativo, pues se aproxima a la persona humana como un número más, y no se abre a la dimensión de la familia, el amor, la amistad, o el matrimonio. En definitiva, están intentando crear una situación que obedece a un colonialismo cultural, que nos quieren imponer desde el autedominado mundo desarrollado.

Los padres de familia en Guatemala deben estar alerta. No confiarse y deben saber qué enseñan a sus hijos. Que no se dejen: nadie pretenda suplantarles en su derecho y obligación a la educación de sus hijos. Una adecuada educación en la sexualidad deben darla ellos, no el gobierno ni las ONG´s, y menos aún en contra de sus valores éticos.

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